Festival Internacional de Poesía de Medellín

Presencia de la poesía noruega en Medellín

Endre Ruset

 


Lectura de poemas en el 21º Festival Internacional de Poesía de Merdellín


Endre Ruset  nació en Noruega en 1981. Es el director artístico del Festival Noruego de Literatura y fue premiado con la beca Bjornson por su obra Kims lek, en 2005. Otro de sus libros: Signaler 01.  Reside en Oslo. Es considerado uno de los poetas más originales en el mundo escandinavo.


                   

                       Traducciones de León Blanco

CORRIENTE

 

La corriente de tu rostro:
uno de los más tempranos crepúsculos

Agua helada primaveral que corrió
por las charcas
antes de que nos acostáramos

… y yo tenía la edad
de la temperatura…

 


BRISA

 

Cuando me adentro en los bosques
veo niños jugando con semillas de pino.
Cuando juego con semillas de pino
Veo sombras adentrándose en los bosques.
Soy la semilla de pino jugando
con la sombra del niño.

La brisa llevándonos a ambos.

 

 

BAUTISMO

 

Se construyen barcos dentro de botellas,
y nombres son tatuados en ellos.
Me sumerjo en la bañera,
mi madre lava mi cabello.
La espuma corre en línea recta
sobre labios, a lo largo de la piel, hacia el desagüe…
Ella sostiene una toalla
en la que me envuelve.
Parece una vela de barco.

 

 *

 

                 Traducciones de Josef Karolys

 

NOVIEMBRE 

 

Estoy ahorrando para ti
todo el tiempo que puedo.

Un costoso borrador
doblado en los verbos equivocados
el minuto antes de que suene la campana.

En el patio de la escuela
yacen tus hojas esparcidas,
se congelan y son barridas lejos,
meses después.

Párpados de aurora boreal,
pupilas negras,
tú repites el silencio de la gramática
con los labios.

(Tomado de: Kims lek)


SÍLABAS 

 

El libro llena la distancia,
como la distancia
llena la realidad.

Escribir
algo parecido a costillas

(Tomado de: Ribbeinas)

 

 

AÑO 

 

La lluvia otoñal cae
sobre una perdida biblioteca,
luego es llevada
por manos impacientes.

Dejas de ser palabras:
eres sólo crecimiento.

Los poemas yacen otra vez
en cáscaras de huevo
entre los pastos altos.

(Tomado de: Kims lek)
 


 

CIRUELO

 

Nunca me paro sobre las ramas delgadas,
Temo lastimar a mi madre.

La vez que me trepé al ciruelo
Caí, me golpeé un pómulo contra una piedra
Y mi madre me sopló en la mejilla.

Ciruelas, las más suaves ciruelas…
Los dedos de mi madre corren
Por las ramas del árbol.
Sus dedos sostienen una ciruela
Y arrojan lejos
Las piedras del oscuro jardín.

Mis dedos se cierran en la piedra
Y desde el núcleo de mi mano
Surge mi madre.

Nunca me trepo a los árboles,
Pero otros lo hacen,
Y sin saberlo,
Lastiman a mi madre.
Ella llora, y sólo yo la oigo.

De los ciruelos cuelgan
Pulgares, índices y dedos medios.
Si abro el puño
Siento un sabor dulce en la boca.

 

 

MADRE

 

Ella es la abeja reina,
Ella sopla las velas de miel,
Ella oye la zumbante oscuridad,
Ella enciende miles de ruidos.

Él es el jardinero de la tiera,
Él siembra aullidos y vientos otoñales,
Él fertiliza las rosas con gritos,
Él le entrega a ella un ramo grande.

Ella maquilla las tinieblas con la luz,
Ella trae su propia factura de energía,
Ella enciende todos los faroles,
Ella los cuelga en su cabello.

Ella saca la granada,
Ella cuenta regresivamente desde tres;
Él trae el abrecartas,
Él abre antiguas caídas.

Ella cae por las antiguas caídas,
Ella aterriza en sí misma,
Ella es un suave escudo.

Ella lo penetra.

 

PADRE

 

Me encierro en el reloj de pared
De mi padre.
El sonido del tictac,
Las piernas crecen
Dentro de los engranajes.

Sueño que soy mi padre,
Caliente como tierra,
Allá donde el suelo es aire
entre las uñas.

Crezco por dentro
Y por fuera de los golpes,
Como un péndulo impulsado
Por el aliento de mi padre.

 

 

SIRENA

 

Las uñas raspan un lado del bote
Que flota a través del fiordo.
Con un dedo
Tocas la superficie del agua
Y empiezas a cantar.

El mar es un disco de vinilo;
El dedo, la aguja;
Tu boca, el amplificador.
Las profundidades suenan
Desde el fondo del mar.

Te tapas los oídos con cera,
Te atas al mástil con fuerza,
Cantas sin oír tu voz,
Tarareas la curvatura del mundo,
Alguien te tapa la boca
Con manos tan blancas
Como la vela.

 

 

CÁLCULO

 

Aprendes a contar
Tu edad con los dedos.
Los dedos son años:
Diez en total.

Doblas el pulgar
Para cuatro y medio.

Tu palma es una hoja
Que cae y da vueltas
A través del tiempo.

Se atasca en el abanico
De los nudillos de tu padre.

  

 

COLECCIONISTA

 

Colecciono las hojas amarillas
Del estanque.
Pesco una por una
Con mis dedos
Y las guardo en mis bolsillos.

Ellas se adhieren a mis manos,
Se agarran de mi cabello
Y verdean otra vez.

El reflejo de mi rostro
Está lleno de ramas.
Siento los brazos de un chico
Que se trepa en mí
Y salta hacia el agua.

Tiene ojos amarillos.

 

 

CEREZO

 

Cuando el cerezo parecía
una chica enamorada,
La puse bajo el árbol.
Éste debía
brillar sobre ella,
De modo que ella
brillara sobre mí.

Vi el nombre en su mano,
Era el mío, tallado con la hoja.

Entonces el cerezo floreció:
Toda una blanca farmacia.
La acosté bajo del árbol
De modo
que no tenía que cuidarla.
Sus manos maduraron
Como grandes campanas rojas,
Ella se levantó y caminó,
Como una gota de sangre,
Hacia mí.

 

 

FUERTE

 

Cuando la calma se arrastra
Para reunirse con nosotros,
Como una tortuga troyana
Llena de caballos briosos,
Quizá existimos.

Nos montamos encima
Y arrancamos.

 

 

ANILLO DE HERMANOS

 

Bautizamos el pájaro
Y el árbol en que se sienta.
Bautizamos el lago
De donde crece el árbol.

En el estanque brillante,
Como una hoja de cuchillo,
Las gotas esparcen
Anillos de hermanos.

Caminamos allí,
Con el agua a los tobillos
Reflejando en ella las muñecas
Y las miradas sangrientas.

El sauce canta en el mirlo,
Y el mirlo se calla ante nosotros;
Entonces borramos
Nuestros colores del agua.

 

 

GUAYACÁN

 

Paso la noche afuera
De las casas de los árboles.
Las agujas del despertador
Cayendo como hojas.
La esfera del reloj
Brillando con númeritos amarillos
En la oscuridad.

En las sombras,
Entre guayabos, araucarias y ceibas,
Los sueños me atacan
Como ardillas enojadas.
Agarro mi cepillo de dientes
En defensa propia
Y despierto con la boca
Llena de noche.

Soy un vagabundo,
Los árboles han cerrado con llave
Todas sus puertas;
Y susurran a través de mis sienes
Hasta que amanece.

Al otro lado del Atlántico
Mi madre enseña tristezas;
las encuentras en una cajita de fósforos,
y en el casi imperceptible
humo del cigarrillo
que se filtra hacia la casa del vecino.
Lo encuentras en las estrellas, claro,
Y en el enjuague bucal de eucalipto.

El guayacán pierde
Todas sus hojas de una vez,
Sin avisar,
Como si alguien hubiera muerto
Y lo estuviera llorando;
Y todo lo que se vuelve a colgar
De sus ramas transparentes
Son flores amarillas.

Paso la noche en las cunetas
Y las zanjas del camino,
Entre las hileras de árboles
De casas cerradas.

 


*

 


¿Quién posee las llaves
Naufragando en el río
En otoño?

¿Quién posee las casas rojas,
y los nombres que se incendian?

¿Cuándo camina la mañana?

El insecto patinador, sobre acertijos,
Acertijos que se abren de inmediato
En un lavamanos
Donde el esmalte se mezcla,
Blanco,
Con manos que filtran movimientos compulsivos.

¿Quién posee los dedos del pie,
Que caminan ligeros sobre el suelo
En una mañana que gotea
Desde arterias abiertas,
Abajo,
En el agua azul brillante?

¿Quién se agacha
En un río lleno de llaves,
Bebiendo de las puertas
Que poseen unos pocos,
Y se olvida de sí mismo
En pedazos de vidrio y monedas?

 

 

*

 

Un reloj de arena
Flotando en el aire.

Una mariposa de arena.

En un campo de maíz
Corren los niños,
Levantando redes
Para atraparla,

Y sus risas se enganchan juntas
En el cielo azul.

 

 

UNA HERMANA HABLA CON EL POETA

Quiero ser tan bella
Hasta ser indescriptible,

Aun así tú escribes
Que soy un pajarito.

Yo soy un buitre
Que vuela en círculos
En torno a mi bello ser…

 

 

*

 

 

El lazo que le da vueltas a la niña
En el patio de recreos,
En la escuela Sellanrå,
Es suave
Como la columna vertebral
De un niño aun no nacido.

  (Noruega, 1981)

 

Publicado en noviembre de 2012

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