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Cultura y Globalización: Carlos Marti

Cultura y Globalización


Por Carlos Marti
Viceministro de Cultura de Cuba

En un mundo lleno de contrastes entre los avances tecnológicos del ciberparaíso, por un lado, y el hambre de los que nunca se asomarán a la pantalla de un simple televisor, por otro, ya se habla de la clonación humana. Acabo de leer en Internet que algunos científicos afirman haber clonado al primer ser humano. Por supuesto una mujer, belleza incluida, por supuesto llamada Eva. Pero lo más curioso es que también se afirma que se intenta clonar a Jesucristo partiendo del mapa genético de la sangre en el manto sagrado.

¿Y por qué hablo de todo esto? Porque entre tantas excentricidades tecnológicas, se pierde de vista la avalancha creciente de la subcultura que distribuyen las transnacionales, de la contrautopía del mercado como pesadilla regresiva, del adiós a las humanidades que protagonizan los que pragmáticamente dividen la cultura entre ciencias naturales, exactas, ciencias sociales y humanidades y relegan esta última a un simple papel decorativo. Hay universidades con pervertidos programas académicos, a las que sólo interesa formar futuros empleados del implacable mercado globalizado. Confunden el conocimiento práctico con el refinamiento.

Internet supone la apoteosis de la lectura, pero muy pocas veces de una lectura autónoma, inteligente, culta. Se distribuye literatura barata, llamada literatura clinex, porque se usa y se desecha. Frente a semejante intento de robotización la única alternativa real es la espiritualidad. Por otra parte, siempre ha sido así, ya sea en la era digital o en cualquier otra etapa fundacional. Como afirma Michael Hampe, al analizar los anales de una época y su “invención”, “lo nuevo de la edad moderna es menos nuevo de lo que se creía y lo viejo no ha acabado nunca de pasar”.

Las tecnologías de la informática y las telecomunicaciones, el multimedia y el tiempo real también servirán de soporte a una nueva espiritualidad. El Valor de sus conquistas aplicables a prácticamente todos los planos del conocimiento y de la vida exigen una perspectiva humanista, una dimensión cultural y ética. Pero será necesario repensar una escala de valores verdaderamente humanos y científicos, una nueva racionalidad, que ponga frenos al mercado y a los intentos de dominación global. Como bien dice Paul Virilo, “las nuevas tecnologías sólo podrán contribuir al perfeccionamiento de las democracias, si luchamos, en primer lugar, contra la caricatura de sociedad mundial, que preparan las multinacionales que se han lanzado de plano en la construcción de las autopistas de la información”. A LO QUE YO AGREGARÍA QUE NO QUEREMOS TECNOLOGÍAS DE VIRTUALIZACIÓN, SINO DE REALIZACIÓN HUMANA PLENA Y AÚN MÁS DIRÍA QUE NO ASPIRAMOS ÚINICAMENTE A UNA REVOLUCIÓN TECNOOLÓGICA MÁS SINO A LA DEFINTIVA Y TORTAL REVOLUCIÓN HUMANA.

Si ya hemos logrado atravesar las barreras del sonido y del color, penetrar la barrera de la luz y ahora afrontamos la barrera del tiempo, gracias a la instantaneidad interactiva que posibilitan como nunca antes la digitalización y las telecomunicaciomes, tenemos que ser capaces también de transgredir la oscura barrera de la explotación y la conquista, Y la manera de no ser manipulados, de no prohijar una invención que niegue a su creador es concebir la mundialización como un proceso social total, como un espacio ético indispensable, pero sobre todo como una perspectiva cultural solidaria y participativa. Un hombre culto, capaz de discernir entre lo frívolo y el arte entre la información y la desinformación y también una ciencia que se abra paso en un orden mundial solidario. Habría entonces que hablar de globalización del humanismo, de encontrar al hombre total y no sus fragmentos dispersos en el ciberespacio. Este sería a mi juicio, el antídoto que hay que buscar en la raíz del mal. Si el mercado de las tecnologías  pueden exotizar al otro, abaratando las identidades, folklorizando y produciendo hibridaciones falsas, hay que decir que también esas misma tecnologías son una oportunidad infinita de hacer proliferar el conocimiento y la cultura y producir en fin una Revolución a escala humana. Pero si, como ha dicho Fidel, “una revolucionsolo puede ser hija de la cultura y de las idea”, tendremos que pensar la Era Internet desde otra escala de valores, desde un imaginario ético de proporciones planetarias. Se pudieran poner muchos más ejemplos, pero no alcanzaría el tiempo.

El movimiento intelectual y artístico cubano se ha puesto a la vanguardia de la cruzada humanista que la Revolución cubana viene haciendo realidad. Con una gran vocación social nos sumamos a científicos, académicos, profesionales de todo tipo y junto con las instituciones culturales, centros de enseñanza, institutos de investigación y desarrollo, para apoyar firmemente una política cultural y educacional liberadora. Tenemos una organización de escritores y artistas que se moviliza resueltamente para estimular el pensamiento, articular los fragmentos dispersos de la realidad, crear conciencia, resolver la tensión entre ciencia y ética, mercado y cultura, manipulación y libertad.

Desde el VI Congreso de la UNEAC celebrado en 1998, que se convirtió en punto de partida de una gran reflexión sobre la realidad cubana y universal, no hemos dejado de reunirnos a un ritmo no inferior a dos veces por año para volver sobre los temas más acuciantes de nuestro desarrollo cultural y social.

Propugnamos la humanización plena, la igualdad de acceso a la cultura e incluso evaluamos, como lo hicimos recientemente, las fatídicas tendencias actuales hacia una globalización de signo fascista que pretende imponer Estados Unidos con sus apetitos de dominio mundial y el saqueo de las riquezas para único beneficio del Imperio.

No puedo olvidarme de una frase que circuló en los momentos de la guerra de Irak. Los yanquis preguntando a los árabes qué hace nuestro petróleo debajo de sus arenas. Las realidades demuestran que la rapiña más cruel se ejerce hoy en día, con total desapego e irrespeto al más elemental respeto a la soberanía, el orden y la seguridad internacional.

Por eso los escritores y artistas lanzamos la convocatoria a la creación de un Frente Mundial Antifascista al cual se ha sumado en pleno la comunidad intelectual cubana, sus instituciones y organizaciones profesionales. Se avanza asimismo en la creación de un Frente Mundial por la Humanidad. Queremos comunicarnos con todos ustedes, con las instituciones que representan y sucesivamente con aquellos que en el mundo suscriban resueltamente objetivos similares.

Hay que detener la escalada arrogante del Imperio y la quiebra de la cultura que el mercado promueve con sus fetiches seudo culturales. El 4 de julio del año pasado promovimos una gala cultural en la que nuestros poetas leyeron la obra de los grandes poetas norteamericanos y nuestros artistas reprodujeron creaciones universales del arte norteamericano. Queríamos solidarizarnos con la gran cultura norteamericana, que también es silenciada por la chatarra mediática y el audiovisual empobrecedor. En fin, a todo eso que se ha llamado justamente la macdonalización.

Sobre estos y muchos temas tenemos que profundizar constantemente. No podemos ser arrastrados por la miseria intelectual y ética de un Imperio que está condenando a continentes enteros, como ocurre con Africa, donde habrá seres que nunca sabrán que es una computadora, ni tendrán asistencia médica, ni hablarán por teléfono, ni aprenderán simplemente a leer y escribir. A partir del día 14 de junio, que es la fecha de nacimiento del Che y de Maceo, se abrió un sitio web donde tendremos fórum para analizar estos temas, galerías de imágenes, de arte, de poesía, pero sobre todo de información objetiva sobre los acontecimientos que se precipitan en un mundo que se pretende poner bajo la égida de Estados Unidos. La dirección de este sitio es www.noalfascismo.uneac.com

Al ver la velocidad con la que quieren relegar la cultura al plano de los “refinamientos” confirmo que está en marcha un plan de aniquilamiento de los valores humanos más trascendentales. Hay demasiado presentismo y muy poco proyecto humanista. Recuerdo un chiste mexicano: una maestra le preguntó al alumno: contéstame rápido cual es la suma de 2 y 2 Jaimito respondió 5. Estupefacta ante la respuesta, increpó a su alumno y este le dijo: usted pidió rapidez pero no precisión. Por eso, a los que se apuran en realizar clonaciones humanas, que nos traerían de vuelta a personajes sólo identificadles físicamente, habría que exigirles que encontraran la forma de clonar la ética, la cultura, el sentido de la solidaridad de paradigmas humanos como el Che Guevara, Bolivar, Marti.

Medellín, junio de 2003.

Última actualización: 28/06/2018