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Relación entre la poesía y la paz

Encuentro de directores de Festivales Internacional de Poesía, Medellín, 2011.
Fotografía de Natalia Rendón

Por: Thomas Wohlfahrt

Ponencia para el Encuentro Mundial de Directores de Festivales Internacionales de Poesía

  1. Un poema es responsable, en primera instancia, de sí mismo como obra de arte conformada por el lenguaje. Cualquier otra cosa es un cartel o un artículo editorial, pero en ningún caso una obra de arte poética.
  2. Esto es válido también en sociedades donde impera la censura. Karl Krauss, un famoso escritor satírico austriaco de principios del siglo XX, dijo en alguna ocasión: “Una crítica que el censor entienda no puede ser publicada”, lo que no quiere decir otra cosa que todo potencial crítico debe pasarse, por así decirlo, de contrabando entre líneas, o sea, que es ambiguo y que su contenido subversivo puede ser entendido perfectamente por el lector final, de la misma manera que ante el censor se presenta como un texto “inofensivo desde el punto de vista político”. Un poema sobre la primavera, el amor o la lluvia bien puede ser muy político aunque no se manifieste como tal en la superficie. El contenido político de un poema se despliega siempre en un contexto concreto.
  3. El material de la poesía es la lengua. Por eso cada poema tiene un efecto comunicativo y es estratégico en tanto enunciado comunicativo, es decir, que generalmente tiene como objetivo la comprensión (aquí quedan incluidos expresamente la incomprensión intencionada, los disparates y tonterías o los juegos del lenguaje). Cuando un poema usa otro lenguaje, o sea, el lenguaje con otro formato que el habitual, puede ser altamente esclarecedor, porque un hecho puede presentarse de manera muy diferente con otro lenguaje y muestra otras dimensiones suyas que manifiestan posibilidades del ser nuevas o muy diferentes. Este proceso puede ser extremadamente político.
  4. La poesía, en su calidad de arte del lenguaje, puede asumir tareas de conservación o de renovación de la lengua y tiene un efecto político sobre todo allí donde el lenguaje que se emplea en la política y los medios miente, donde el lenguaje oficial está muerto y ha sido despojado de una de sus funciones más importantes, a saber, la de informar y de representar la realidad que refiere de manera vívida, comprensible y transformable.
  5. La mejor sociedad es –ya lo dijo Shakespeare– aquella que no necesita héroes. Los poemas que en su superficie llaman a algo o exigen cambios, o sea que tienen carácter apelativo, pueden ser buena e importante propaganda agitadora, pero no necesariamente buenos poemas, aún cuando sus creadores sean encarcelados o hasta pierdan la vida por causa de ellos.
  6. Excepciones hay siempre y toda poesía está enmarcada en una propia historia de la poesía de su lengua y su sociedad. Ésta es propia y diferente para un poeta alemán como para uno árabe, ruso, ghanés, chino, colombiano o indígena. Hay una gran diferencia si un poema surge en una sociedad más bien oral o en una más bien escrita.
  7. La poesía se fundamenta en la lengua. Cada lengua tiene su propia gramática histórica donde están codificadas las experiencias culturales de sus hablantes, que pre-organizan cada nuevo poema de manera decisiva. ¿Qué significa que en alemán la luna sea masculino y el sol femenino, mientras que en italiano es exactamente lo contrario, y que el estonio no tenga géneros? ¿Qué significa que algo se diga en activo en una lengua y que en otra lo mismo se diga en pasivo? En este sentido, sólo puede haber un arte poético globalizado si se reconoce su enorme espectro de diferencias y éste se comprende y aprecia como riqueza de nuestro ser. Por ello el gran archivo de la poesía contemporánea de mi institución, www.lyrikline.org, colabora con instituciones asociadas en casi 50 países que comisarían independientemente la poesía de sus países y, de esta manera, organizan el intercambio internacional, que también es siempre una comparación.
  8. Buena poesía, desde el punto de vista estético, puede perfectamente bien ser escrita por personas con las que no se desee relación alguna en el plano personal. La ecuación “buena persona igual a buena estética” es tan poco fiable como su reverso. Si bien la poesía es lenguaje en su mayor parte, no toda composición lingüística es poesía.
  9. Un poema no puede lograr la paz, ni mucho menos forzarla. Sólo en muy raros momentos históricos un poema puede devenir motor lingüístico, sonoro y rítmico de una masa revolucionaria, como acaba de ocurrir con el poeta El general y su poema-rap “Rais Lebled”, que se convirtió en uno de los himnos de la Revolución de los jazmines en Túnez.
  10. En mi opinión la poesía y la paz están lo más interconectadas allí donde un poema extraordinario desde el punto de vista estético, o sea una obra de arte, toque a la puerta tan libre de ideología como sea posible para crear el espacio que permita el despliegue de la humanidad o que muestre de manera artística quién o qué impide o dificulta este espacio. El material para ello es siempre el lenguaje moldeado por el arte, un lenguaje que no les robe el alma a las cosas que trata, o que se la dé. En este sentido la buena poesía puede ser siempre también expresión de un gran humanismo (también cuando trata cosas ínfimas de la vida cotidiana), pero no tiene que. Esta ausencia de finalidad puede también ser sinónimo de paz.

* Director del Literaturwerkstatt Berlin y del Poesiefestival berlin
Berlín, 6.7.2011

Julio 1º de 2011

Última actualización: 01/08/2018