Festival Internacional de Poesía de Medellín

Poesía y ecología, o la metáfora
de los topos, el alborozo en lo oscuro


Video clip sobre la participación del poeta español
Jorge Riechmann en el XIX Festival de Poesía de Medellín
Producciones El Retorno


Por Yira Plaza O´Byrne
Oficina de Prensa Festival Internacional de Poesía de Medellín

¿Usted vino a hablarnos de ecología o de poesía? Así de enfática fue la pregunta de una mujer al poeta Jorge Riechmann quien orientó, en la XIII Escuela Internacional de Poesía de Medellín, un singular taller entre las meditaciones  poéticas y las reflexiones ecológicas con el título Con los ojos abiertos. Riechmann es un poeta, ensayista y filósofo español que considera que ante la grave, por no decir catastrófica , situación del medio ambiente, es necesario echar mano de todos los recursos del hombre: razón e imaginación, arte y ciencia, para proteger la vida. Así piensa Riechmann, un hombre que además de la publicación de varios libros de poemas, ha publicado algunos inquietantes ensayos sobre ecología.

Para ilustrar el sentido que puede tener el conocimiento en medio de la realidad abismal presentada por los ambientalistas, y por la tierra misma que empieza a manifestarse con inundaciones, temperaturas altas, veranos prolongados, Riechmann recurre a la poesía, a la metáfora de los topos que escarban la tierra y se sumergen en ella, y en algunas ocasiones sucede que dos topos se encuentran en sus galerías y es la máxima alegría de los topos. Así somos los seres humanos, en medio de la oscuridad de nuestras galerías de conocimiento, pero cuando es posible construir puentes entre conocimientos, es el alborozo del pensamiento. Así pasa con la razón y la imaginación, piensa Riechmann, cuando se encuentran en sus galerías formas y sentidos distintos del pensar. Frente a las dificultades de hoy, el poeta piensa que es necesario recurrir a esa metáfora de los topos. Aunque la palabra topos, además de referirnos a un animal, también puede referirnos a un lugar. Y el lugar de encuentro, los topos encontrados, para el poeta, son las posibilidades de encuentro de conocimientos diversos que buscan puentes para conjurar la catástrofe. El sentido de la catástrofe para Riechmann, está relacionado con los cambios culturales. El hombre vive muchas veces la catástrofe pero muchas veces no es conciente de lo que vive.

Riechmann cree, como muchos otros pensadores, que las comunidades ancestrales tienen toda su experiencia vital para enseñarnos. La oralidad como elemento de comunicación directa es para Riechmann uno de los elementos más importantes de la cultura que necesita ser resguardado. Hay elementos débiles en la cultura que necesitan protección, nos dice el poeta español, y uno de ellos es la debilitada razón, y aunque Riechmann no cree mucho en las grandes facultades de la razón promovidas por el cartesianismo y la Ilustración, sin embargo piensa que es necesario proteger el vestigio de razón que tenemos los seres humanos. “Después de mucho sufrimiento nos hemos dado cuenta que el hombre no es un ser racional, que no nos relacionamos a través de la razón”, y ese es uno de los abismos en donde hay que crear puentes, galerías entre la razón y la imaginación.               
   

La escritura como minotauro


  
Jorge Riechmann en la inauguración
del XIX Festival de Poesía de Medellín
Fotografías de Natalia Rendón


Cuando leemos el ensayo Estación término de Riechmann nos encontramos con formas minotaúricas de la escritura, con un desborde de los géneros: no es prosa, aunque se presenta como tal, no es poesía en un sentido tradicional, no es ensayo aunque nos lleva a la reflexión, no es crónica, aunque nos cuenta la catástrofe que vivimos, y el sufrimiento de los pueblos del mundo. No es periodismo aunque nos informa de la realidad. Nada de eso es la escritura de Riechmann y es también todo eso, de allí la singularidad y la fortaleza de un escrito como Estación término, Canciones allende lo humano, un zumbido cercano, o resistencia de materiales, algunos de sus publicaciones         

Esta forma de minotauro que Riechmann asume con lo géneros, también la asume con los temas y con las facultades el lírico sabe temer a la razón, nos dice, “no creo que la poesía esté regida por el pensamiento. Pero en nuestra época hay necesidad de un diálogo con las ciencias naturales, con las ciencias sociales, no pienso que el poeta tenga ninguna entrada a la verdad ni a ninguna especie de revelación sino que es alguien que plantea en la oscuridad profunda en la que estamos todos, el poeta es un topo. No hay realidad ni conocimiento vedado para la poesía, en esta época de crisis ecológica global, la poesía no es ajena a ella”.

“La cercanía del poeta con el mundo natural siempre ha existido, pero en nuestros días hay una condición nueva y es la vulnerabilidad del entorno natural del que son concientes los poetas, ha llegado la era del mundo finito -decía Paul Valery-, pero la poesía puede lograr algunas cosas, como resituar al ser humano dentro del cosmos, reconocer los vínculos que el hombre mantiene con los hermanos animales no humanos, y las plantas, con los otros seres de la naturaleza”.

Riechmann es un poeta preocupado por la posibilidad de acción de la poesía aunque nunca se desprende del juego de las posibilidades de la imaginación. Su ejercicio es una poética, pero es también una ética de la escritura. En su libro Rengo Wrongo se refiere de manera reflexiva y a la vez a retozona de esa eficacia de la poesía que es “transhistórica, transindividual, transocial, transempírica, transideológica” y que es a la vez “trance, trampa, tramoya y tránsito”.

Con todo lo que se pueda decir en esta nota, nunca será más cercana a la expresión de Riechmann que las palabras de Antonio Gamoneda: “La  imposibilidad es nuestra iglesia. Hablo de nuestra imposibilidad necesaria. Confío en un ser que carece de sombra, el que nos vigila entre espinos y entra suavemente en nuestros sueños. Su corazón se distribuye en las venas de animales que se desconocen entre sí; su exhalación se abre más allá del conocimiento. Sí tu oído atraviesa las membranas excesivamente razonables, podrás distinguir las insurgentes señales de su amor”.   

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