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El ejercicio de la imaginación nos conducirá a la libertad

Por: Fernando Rendón

Queridos poetas de los diversos territorios poéticos y geográficos de la tierra: los días que vivirán entre nosotros en Medellín serán literalmente inolvidables para ustedes. Otorguen generosamente como legado a nuestro pueblo lo mejor de sus vidas y de sus sueños, reflejadas en sus poemas mayores. Medellín es el soma de los poetas del planeta. En esta ciudad, en cuyo Festival Internacional de Poesía han tomado parte ya más de 700 poetas de 115 naciones, durante los últimos 15 años, se gesta una revolución poética que un día tendrá repercusiones espirituales para la humanidad.

La poesía se abre camino desde el corazón de la vida y es parte indivisible de las luchas y de la resistencia de los pueblos del mundo, contra la globalización de la injusticia y de la miseria material y espiritual del ser humano, contra el deterioro de la vida de la naturaleza.  

Como lo expresara el gran poeta francés Yves Bonnefoy, en entrevista publicada en la revista PROMETEO en 2003, “si deben aparecer nuevos festivales de poesía, mucho mejor que sea en las circunstancias de Medellín, es decir, en las fronteras del mal, en primera línea en el combate contra los fraudes y las injusticias: es ahí donde se tiene la más grande necesidad de la poesía”.

Nuestro país padece un conflicto armado hace 40 años, que nuestro presidente se obstina en negar, como si viviéramos en Macondo y no corriera la sangre por las calles, y decenas de miles de hermosas cabezas y cuerpos llenos de vida no hubieran sido masacrados. Como en la fábula del emperador, solo el presidente de la república no advierte que está desnudo. Naturalmente la Corte Constitucional ha declarado esta semana que estamos en guerra para tranquilidad de todos y hacernos saber que no estamos locos.

Señor Alcalde Sergio Fajardo: Nuestro Festival y nuestro pueblo agradecen a usted la voluntad política de contribuir con firmeza al fortalecimiento de este fundamental proceso cultural, iniciado a comienzos de la década de los años 90s: el Festival Internacional de Poesía de Medellín fue fundado en abril de 1991 en medio del fragor del estallido de bombas y carros bombas en nuestra ciudad.

Teníamos tanto miedo que quisimos ser valientes. Pensamos ayer como hoy que al terror hay qué oponerle la energía espiritual y poética del pueblo.

Abra usted, señor Alcalde, con más fuerza cada día puertas a la vida, a la libertad, ayude usted mucho más a desencadenar en Medellín las fuerzas que constituirán en breve la vida de una ciudad renacida, en la que la poesía gobierne en el corazón de todos, no desde las instituciones sino desde la cotidianidad misma de la existencia, en una ciudad nueva, sin terror, reconciliada, inmersa en la atmósfera de la justicia social, la dignidad, la belleza y la verdad cumplidas.

A los periodistas colombianos y extranjeros: no oculten más el sol de la libertad de expresión que alumbra sobre esta ciudad, describan con generosidad las blancas gotas del rocío que muestran el camino hacia la tierra pura, reflexionen sobre los amplios procesos liberadores y democratizadores de la cultura y del espíritu que requiere nuestro país, como condición para emanciparse de una era oscura y trascender entonces el país de los asesinos.

Escriban con honestidad sobre el proceso del que son testigos hoy. Publiquen poemas en vez de las banalidades de cada día, entrevisten a los grandes espíritus de nuestro tiempo, encarnados muchas veces en la estatura de los poetas, para que el mundo comprenda en su dimensión histórica el sueño antiguo y nuevo de la poesía sobre el porvenir humano, por el cual han batallado y caído incontables generaciones. Como lo expresara el poeta antifascista Paul Eluard: “un país loco de vida/ donde el vino canta/ donde abundan todas las cosechas”.   

Pueblo nuestro, hondo en nuestro corazón: Celebramos hoy quince años de la apertura en plenitud de las llaves de la imaginación de Medellín. Albert Einstein manifestó que la imaginación es más importante que el conocimiento.

Es el ejercicio de la imaginación realizada de millones de seres humanos el que nos conducirá al reino de la libertad. Nos aprovisionamos de poesía en el camino de la liberación cultural, en la lucha por apuntalar la soberanía espiritual de Colombia. La poesía es oxígeno y sueño inmortal de una vida superior para nuestro país, en la fraternidad de la utopía. La poesía emerge para todos, en el corazón de todos, desde la tiniebla de estos siglos.

Compañeros nuestros: El Festival Internacional de Poesía de Medellín los invita durante los próximos ocho días y ocho meses, durante los próximos ocho años y durante los próximos ocho siglos, a encarnar un multitudinario ejercicio de la libertad de pensamiento, de la libertad de expresión y de la libertad de creación, expresando nuestra infinita vocación de vida y de poesía, manifestándonos poéticamente en las calles, en las paredes, sobre el papel.

Los invitamos a poetizar la ciudad, a leer poemas en los buses y en el Metro, a desencadenar todos los diálogos posibles desde la asociación entre la expresión poética, la experiencia poética y el futuro irrefutable de nuestro país.

Jóvenes de Medellín: Cuando nosotros ya no estemos ustedes continuarán la revolución poética que hemos iniciado. Ustedes transformarán esta capital del dolor en la capital mundial de la poesía. Colombia será un país grande y amado en el mundo por la voluntad de poesía en olor de multitud que habita dulcemente en los corazones de ustedes.

Hermanos míos: Soñemos este país con una energía invencible. Pero realicemos el sueño: de un país emancipado de sus angustias materiales y espirituales, el país más hermoso durante largos siglos buscado, que se expandirá ante nuestra mirada, y así en el tiempo de la cosecha, reunidos en la unidad del ser que somos juntos, como pidiera el poeta Malcolm Lowry “podamos aprender para siempre/ a conservar el sol entre nosotros mismos/ y el amor”.

* Texto expresado en la inauguracion del XV Festival Internacional de Poesía de Medellín

Última actualización: 03/02/2021