Festival Internacional de Poesía de Medellín

Chiwoniso Maraire: Mujer Rebelde


Afro Cuban Latin Jazz

Cuando nos encontramos con un disco de un artista desconocido, acostumbramos a pensar que se trata de un recién llegado que acaba de aparecer. Puede que en alguna ocasión sea así, pero para nada en el caso que nos ocupa. Chiwoniso lleva en esto de la música, podríamos decir que casi desde que nació. Resulta que sus padres tenían una relación con la música muy cercana y profunda. Su padre Dumisani Maraire fue un respetado erudito y músico que se trasladó con su familia a EEUU entre 1972 y 1990 para obtener un postgrado en Etnomusicología en la Universidad de Washington.

Su especialidad era la marimba y la mbira (piano de pulgares). Su madre también era cantante y actuaba con él. Así que Chiwoniso nació en Olympia (Washington) en 1976, y desde su infancia la música fue parte de su entorno. En 1990 la familia retornó a su Zimbabwe natal y allí empezó su carrera musical. Y no queremos entrar en detalles, pero tras diferentes aventuras exitosas con algunas bandas y conseguir algunos premios, decidió emprender camino en solitario.

Rebel Woman es su tercer disco y una muestra de su reluciente presente musical. Si bien sus influencias musicales alcanza desde el soul al R&B, o del reggae al rock, el característico sonido de la mbira es la columna que sostiene su nuevo disco. Y hacemos un paréntesis para precisar que este instrumento está hecho de laminas de metal sujetas a una caja de madera y es originario de los antiguos Shona del sur de África. Las láminas se pulsan con los dedos pulgares y su sonido es realmente cautivador. Ha servido, y sirve, para acompañar ceremonias y celebraciones desde hace incontables años. En África existen innumerables variaciones del instrumento, pero se trata del elemento esencial en la música tradicional de Zimbabwe y tiene un profundo simbolismo histórico, cultural y espiritual. Tras este inciso didáctico, comentaremos que el disco fue grabado durante tres años en diferentes estudios de Zimbabwe, Sudáfrica, Inglaterra y Vermont (EEUU) y con Keith Farquharson como cómplice y amigo productor. Añadamos también los nombres de algunos de sus colaboradores como Louis Mhlanga (músico de King Sunny Ade), el gran Hugh Masakela, Sam Mataure (batería de Oliver Mtukudzi, otro icono de la música de Zimbabwe y creador de la tuku music) o el saxofonista y flautista Steve Dyer.

El resultado es una atractiva colección de canciones que se inicia con Vanorapa, un tema muy rítmico con una guitarra marcando un ritmo constante e hipnótico y con el sonido de la mbira muy presente, y acaba con el tema que da título al disco, una preciosa balada a caballo entre soul y gospel pero de tintes africanos. Entremedio diez canciones más que suponen un placentero viaje con paradas en la funky eléctrica Gomo (geniales los arreglos de la sección de vientos), en la deliciosa Nguva Ye Kufara, al más puro tuku style, o en la delicada Listen to the Breeze. En todas ellas la voz potente, calida y plena de matices de Chiwoniso se encarga de embellecerlas aun más.

Y otra cosa a destacar son las letras de sus canciones. Ella misma hace una aclaración sobre la temática de sus composiciones: “soy como un espejo, canto sobre lo que veo que pasa en el mundo. Si alguien en la calle viene a pedirme dinero, canto sobre ello. Si hay personas que saltan las fronteras porque su situación es demasiado difícil, canto sobre ello. Si la policía está intimidando a la gente y golpeándoles, canto sobre ello”. Todo de una forma poética, a veces también cruda, pero siempre consiguiendo un brillo perfectamente equilibrado. Estoy seguro que estamos ante una de las voces que más darán que hablar en los próximos años.

Enero 17, 2011

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