Festival Internacional de Poesía de Medellín

La poesía 'toma' comunas de Medellín,
donde siguen enfrentamientos criminales


Por Carlos Osorio (AFP)

En las mismas comunas en que noche tras noche se enfrentan las bandas criminales, desde hace una semana la palabra tomó el poder y miles de personas asisten expectantes a las actividades del XX Festival Internacional de Poesía de la ciudad colombiana de Medellín.

A la Biblioteca España, localizada en lo más alto de un cerro del que parecen desprenderse cientos de viviendas pobres pertenecientes a la comuna uno de Medellín -y en cuyas esquinas se observan pequeños 'combos' o pandillas que en la noche patrullan fuertemente armados-, llegaron los poetas desde diversas partes del mundo.

Allí estaban Obediah Michael Smith, de Bahamas; Alhaji Papa Susso, de Gambia; Indran Amirthanayagam, de Sri Lanka, y la destacada poetisa colombiana Piedad Bonnett. En el auditorio un centenar de habitantes de la comuna, entre los que destacaban los niños, algunos jóvenes y parejas, estudiantes unos, trabajadores otros y varios desempleados.

"Cuando conté en mi país que venía a Medellín (400 kilómetros al noroeste de Bogotá) a un encuentro de poetas y que vendríamos a estos lugares, mis amigos se sobresaltaron y dijeron 'no, no, no, cómo vas a ir a Colombia', pero la verdad es que el festival es muy bello", dijo Susso a AFP.

"Poder venir a Medellín y encontrar que a la gente le gusta la poesía es muy agradable, y las cosas no son como se ven afuera", agregó.

A su vez, Bonnett aseguró que lo maravilloso del Festival es que "permee y penetre en todos los rincones de Medellín. Me parece que eso necesariamente tiene que transformar a la ciudad".

"Esta actividad en particular puede representar un oasis para mucha gente y de repente una salida que conecte con sus espíritus y despierte algo que esté dormido", anotó.

La poetisa colombiana expresó su "felicidad" al ver "un público grande, cálido y receptivo".

Además, destacó "la sensación, de alguna manera, de estar comunicándome con un público que habitualmente no está cerca de nosotros los poetas, que a pesar de tratar de que nos lean en todos los sectores, generalmente no tenemos contacto directo con este tipo de comunidades".

En la lectura de poemas, una de varias que se han realizado en las distintas comunas (barrios marginales) de Medellín, los asistentes escucharon cantos al amor, a la paz, a la nacionalidad, a la esperanza, pero también uno que otro escrito contra la guerrra y la violencia.

"El Festival es una manera de sensibilizar por medio de la palabra y es hacer sentir que la palabra puede transmitir cosas más bonitas que el insulto", aseguró por su parte Adriana López, una residente del sector que asistió a la lectura de poemas con su hija de 11 años.

Para López, "sin desconocer la violencia y la marginalidad de las comunas de Medellín -objeto desde hace varios meses de un recrudecimiento de los enfrentamientos entre pandillas- en esas zonas viven numerosos jóvenes con capacidades e intereses, a los que se deben dar oportunidades de vida".

De igual manera, para otros participantes, menos expresivos e incluso agresivos, "el Festival es lo mejor que puede pasar por acá", como lo afirmó un hombre que asistió desde la última fila al recital, y que pidió sólo responder una pregunta y no ser identificado.

El XX Festival Internacional de Poesía de Medellín concluirá el sábado en la noche con la participación de los 100 autores asistentes, cada uno de los cuales leerá un poema, en un acto que se realizará en el emblemático cerro Nutibara ubicado en el mismo centro de la ciudad, la segunda más importante de Colombia.

El Festival, que se inició en 1990, cuando Medellín era el centro del enfrentamiento entre el cartel narcotraficante de Pablo Escobar y las fuerzas del Estado, programó para este año 133 lecturas de poemas, 33 actividades culturales entre cursos, conferencias, talleres y paneles, 19 presentaciones de largometrajes y documentales, además de tres conciertos.

 

 

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