Festival Internacional de Poesía de Medellín

La diversidad
(Jorge Torres Medina, Colombia) - 1 min. 22 seg.-

Jorge Torres Medina nació en Chiquinquirá, Colombia, en 1956. Miembro fundador de la revista Vericuetos-Cheminsscabreux en 1990. Director de la revista Vericuetos, versión latinoamericana desde 1992. Reside en París. Ha escrito los libros de poesía: Instantes y Profanaciones, Exilios varios, Memoria del ocio, La Ciudad sumergida y Umbral de errancia. La comisión de Literatura Extranjera celebró "su decantada aproximación a la palabra poética y rigor expresivo".

"Y en la edad del fuego: Combustión y enfriamiento: Sedimento, exhalación, oscuridad y tenue luz; azar de la naturaleza sin conciencia. Entonces se engendra la vida, el vegetal, el animal y luego la edad del hielo y en el andar molecular: el homínido, el homo neandertal, el homo sapiens que avanza entre la piedra, el bronce y el hierro. Mientras la jeringonza muta a palabra y esta hace al verdadero hombre que es sonido y canto en la lengua, jeroglífico y alfabeto en la mano, lenguaje para usar su cerebro: Inteligencia, pensamiento para explicarse a sí mismo y apreciar esta naranja, para andar y desandar, fundar, instalarse en su morada, construir la polis y hacer sonar la lira, inventar y descubrir, invadir y dominar la gran fuerza de la materia y al más débil, poseer la tierra a su albedrío, civilizarse, abrir la pupila y grabar en la retina la dimensión del cosmos, del infinito y medir el tiempo y la velocidad del rayo solar que nos alumbra y nos asombra. ¿Cuánto hemos caminado para llegar a la escritura y todo lo que ella testimonia de nuestra cortísima existencia? (...)

Todo hombre lleva un poeta en sus entrañas y hay que despertarlo. Élite y culta minoría cultivan el acto de anestesiar al monstruo de la belleza, pero el acierto araña el inconsciente que muta y se expande en miles y miles de delirantes. Hoy la poesía es tempestad, sale de los laberintos donde ha estado ceñida y con el viento viaja por el rugoso glóbulo, contra los carceleros del sueño y la utopía; es la certeza contra los verdugos de la verdad, contra los propietarios del deseo, contra los exterminadores de lo vital e inconmensurable del ser humano y su equilibrio con la matriz que lo engendró y lo hizo consciente. Ella que nos acoge en su seno mientras la degradamos sabiendo que si no la respetamos somos cadáveres sin recuerdo. Hoy la poesía no tiene fronteras ni de estados ni de lenguas porque ella se liberó del mito purista de la traducción que construyó un muro de teoremas y declaro este acto como traición. Hoy frente a la economía glotona, y a sus agresiones se expande implacable, esencial. Ella que canta y lleva el eco de la vitalidad y el aroma de la naturaleza. Hoy es presencia viva, alimento del ser, regocijo y ritual de la tribu, sucesión in crescendo para fortalecer la vida en permanencia. Entonces libando con pan y vino dignificamos la edad de la palabra: ¡La poesía! Por eso dice desde sus entrañas: Nuestra es la vida, muera la muerte!"

Lectura de poemas en el 22° Festival Internacional de Poesía de Medellín, en el Museo de Antioquia, en junio de 2012

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