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Rodolfo Alonso (Argentina, 1934)

El desierto nos conquista

Al comienzo fue una leve brisa cálida, casi una caricia cada vez más sutilmente desmedida de los elementos. Luego nos descubrimos sintiendo en plena cara los primeros granos de arena dura y fría, ríspida, arisca, rígida, mientras los cielos se hacían de un azul pálido como acero templado, destemplado, gris. Poco a poco las dunas se fueron instalando, a la vez graves y gráciles, profundamente grávidas, de una oscura belleza amenazante, con el peso concreto de la vida más la forma del aire y, en las esquinas todavía alumbradas o en los barrios ya devorados por la sombra, el adoquín y el asfalto resultaron cubiertos, breve y precisamente. No menos malo era sentir crecer a eso dentro de uno, insaciable, roedor, combativo, total. El desierto al ataque no era invasor apenas, no sólo nos cubría y nos apabullaba, tan falsamente manso. También nos convertía en su dominio, al imponernos sus dominios, secando nuestras mentes junto con nuestros labios, agrietando a la vez párpados y canales de acceso, corazones y vías de comunicación. Bajo el cielo metálico, crudamente opaco, a una breve esperanza muy pronto desmentida la trajeron unas púdicas matas, un momentáneo resplandor de verde coronando siquiera fugazmente las moles movedizas y cambiantes de los crecientes médanos, mínimo atisbo de reflejos vitales rápidamente desvaído y tornado recuerdo. Pero lo peor fue quedarse viéndolos llegar, silenciosos, hoscos, lentamente, casi como forzados pero en realidad indomables, hirsutos, sólidamente bárbaros, más que ajenos, otros, y sorpresivamente o poco a poco descubrir, darnos cuenta que ya éramos, finalmente, del todo, también, definitivamente quizá, como ellos.

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Rodolfo Alonso fue el miembro más joven del grupo "Poesía Buenos Aires" (1950-1960). Publicó, entre otros, los libros de poemas: Salud o nada (1954); El músico en la máquina (1958); Gran bebé (1960); Entre dientes (1963); Hablar claro (1964); Hago el amor (1969); Señora vida (1979); Sol o sombra (1981); Alrededores (1983); Jazmín del país (1985); Música concreta; Antología poética (1996). Publicó también varios libros de ensayo y reflexión: Relaciones (1968); Poesía: Lengua viva (1982); No hay escritor inocente (1985); Liturgias de una lengua (1989); La palabra insaciable (1992), así como dos de narrativa: El fondo del asunto (1989); Tango del gallego hijo (1995). Tradujo a muchos poetas y escritores extranjeros de diversos idiomas, entre ellos Pessoa, Ungaretti, Pavese, Marguerite Duras, Guillo Dorfles, Eluard, Montale, Dino Campana, Prévert, Sade, Elio Vittorini, Drummond de Andrade, Valéry, Murilo Mendes, Baudelaire, Apollinaire, Pasolini, Manuel Bandeira y muchos otros.

Publicado en agosto de 1997

Última actualización: 12/09/2018