Festival Internacional de Poesía de Medellín

Por Allen Ginsberg

Jack Kerouac :
Prólogo de Allen Ginsberg
a Pomes all Sizes (City Lights Books, 1992).

(Traducción de Esteban Moore)

El era un Poeta: - Ustedes se declaran poetas, escriben pequeñas breves líneas, yo soy un poeta escribo líneas párrafos y páginas y muchas más páginas de extensión. Así, de este modo, se expresaba a mediados de la década de los años 50 en una carta enviada desde Ciudad de México a la que adjuntó un rollo de sus Blues.

El aplica su oído a la desnuda prosa poética de Burroughs de esta manera: «Motel, motel, la soledad motel gimiendo a lo largo de las inmóviles oleosas mareas de las aguas de los pantanos al Este de Texas...»

Su oído anduvo el camino del sonido: «...la enloquecida ruta, lamentándose, atrapada en el poder de las lonas enceradas». El, al escribir esta frase desconocía su significado, más tarde comprendió que «la lona encerada» era lo que utilizaban los camioneros para cubrir la carga de troncos o caños que transportaban en sus poderosas máquinas rugientes.

Su oído provenía de la lectura y la música: Thomas Wolfe, Herman Melville, Shakespeare, del portentoso sonido germánico en la traducción realizada por C. F. Atckinson de La decadencia de Occidente de Spengler, Sir Thomas Browne, Rabelais, Shelley, Poe, Hart Crane, -un oído romántico. Y los modernos Whitman, Eliot, Pound, Céline y Genet. El alma de Dostoyevsky y Gogol. La música desde la “Pasión de San Mateo” de Bach hasta “Mysterioso” de Thelonius Monk.

Su influencia es mundial, no solamente espiritual, a través de la cultura juvenil planetaria de los beats, sino también a nivel poético, técnico. Despertó a Bob Dylan al mundo de la trova: “¿ Cómo conoce Ud. la poesía de Kerouac ?” le pregunté al Sr. Dylan luego de que hubiéramos improvisado algunas canciones y leído algunos coros de México Cities Blues ante la tumba de Kerouac en el cementerio de Lowell Edison, las cámaras de t.v. enfocándonos mientras caminábamos debajo de los altos árboles y las nubes que se desplazaban a medida que nos perdíamos en los distantes pasillos flanqueados por lápidas. La respuesta de Dylan: Alguien me entregó una copia de México City Blues en St. Paul en 1959 y me voló la mente. El me dijo que esta era la primer poesía que hablaba su propio lenguaje.

Mi propia poesía siempre adopta el modelo de la práctica de Kerouac de calcar directamente en la página los pensamientos de la mente y sus sonidos. La poesía puede ser comprendida como “la escritura de la mente,” el venerable Chögyam Trungpa lo describe, como un resultado natural en su consigna “Primer pensamiento, el mejor pensamiento”, esta definición paralela a la formulación de Kerouac “La mente es belleza de forma, el arte es belleza de forma”. Leyendo los poemas de Mexico City Blues a ese gran médico budista, desde el asiento delantero del automóvil durante el largo viaje que realizamos desde el centro de retiros de Karme Chöling (1972, llamado La cola del tigre) a Nueva York, Trungpa rió constantemente mientras escuchaba: “La ira se disgusta cuando le recuerdan sus ataques...La rueda de la vibrante concepción de la carne... el modo en que ella se para como una muñeca / las piernas arqueadas en mis sueños aguardando servirme...No ignores las otras partes de la mente...”. Cuando descendimos del automóvil, se paró sobre el pavimento y dijo, es una perfecta exposición de la mente.

Al día siguiente me confesó, continué escuchando la voz de Kerouac a través de la noche , o la tuya y la de Anne Waldman... Esta experiencia le había proporcionado una nueva imagen de la poesía norteamericana, útil a su propia poesía - guiado por este concepto Trungpa produce en la última década los poemas de “Primer pensamiento mejor pensamiento” en un estilo abierto internacional espontáneo. Dos años más tarde fundamos conjuntamente con el Instituto Naropa la escuela de poesía “Jack Kerouac School of Disembodied Poetics”, ciertamente un punto de encuentro entre la sabia práctica meditativa oriental con el pensamiento alerta espontáneo cándido de Occidente, saludable síntesis de las mentes del Oriente y Occidente, al fin ambas se han encontrado, aleluya.

Pero regresando a la América de mediados de los años 50 -el rollo de Mexico City Blues enviado por vía postal a nuestra cabaña en Berkeley inspiró a Philip Whalen quien escribió “Buda Gran Bebé Dorado 65 pies de altura” (“Gran canto de altura para alguien”). Philip Lamantia, auténtico poeta surrealista norteamericano ya se había deleitado con peyote en la tierna mente católica de Kerouac, (Big Sur, 1950).

Gary Snyder estaba finalizando los preparativos para iniciar un viaje hacia el Japón, cuando fue tocado por la intuitiva familiaridad de Kerouac con la doctrina transmitida por el Buda Gotama y su manifestación en los Blues : Cuando leí por primera vez Mexico City Blues fui sorprendido inmediatamente por su serenidad , el modo que el texto se traslada sin esfuerzo -aparentemente sin esfuerzo- al mismo tiempo la constante sorpresa elevándose desde las palabras, algo estaba sucediendo siempre con las palabras. Puedes observar la mente trabajando, ver la mente en los poemas. Cada poema estaba completo en si mismo, cada uno poseía un modo similar de movimiento, cada uno se parece al nacimiento de una nueva estrofa. En el año 1955 yo comenzaba a conocer a Jack, emocionado simultáneamente por Mexico City Blues y Whitman, estas dos influencias al mismo tiempo y además los poemas que Kerouac publicó en el Berkeley Bussei que me habían penetrado como un rayo.

Michael McClure se inspiró en la musicalidad de September Blackberries. Es la belleza simple de como él entiende lo divino en el mundo cotidiano ... la voz más pequeña ínfima equivale al más heroico pedazo de materia...debo agregar que yo había sido iluminado estremecido, profundamente emocionado observando el no planificado crecimiento de cada uno de ellos, poema tras poema, cada uno con una vida propia...

Existía el movimiento a través del espacio de una energía, un sistema que actúa para organizar ese sistema. Allí se puede ver el fluir de Kerouac, se puede seguir su energía espiritual al tiempo que el sistema se mueve, el espíritu organizándose a sí mismo en una estructura sin existencia previa-equivalente a la vida, Mexico City Blues es como un ser viviente.

Todos los poetas del Renacimiento poético de San Francisco se mostraban curiosos, interesados, algunas veces inspirados por la autóctona energía solitaria de Kerouac, su oído, su sonido, su dominio del lenguaje vernacular. Robert Duncan durante una visita que me hizo en el Hotel Marconi en North Beach en 1955, mostró su asombro, admiración, cuando leyó “Credo y técnica para la prosa moderna: Lista esencial” de Kerouac, que yo había pegado en una de las paredes de la habitación.

Robert Creeley nos habla de esa época: Jack poseía un extraordinario oído, ese impecable oído que podía escuchar formas y producir formas en los sonidos y ritmos del lenguaje hablado. Extraordinario oído en el sentido que podía controlar una estructura plena de vida e insistentemente natural. Jack era un genio en el registro de la oralidad, de una voz humana hablando. ¿ Su efecto en mi poesía ? El me proporcionó la medida absoluta de los alcances de este tipo de escritura.

Antes de eso, el modelo se extendía desde Cummings a Prévert, pero con Kerouac poseíamos una voz humana, no como una imitación, sino como una voz humana expresándose. El podía lograr este efecto tanto en su poesía como en su prosa y esto me interesaba... Como con Lawrence los críticos demostraban su confusión, el problema constante de caer entre dos banquetas, prosa y poesía. Fue clasificado como un novelista a pesar de la evidencia (“October in the Railroad earth”, Mexico City Blues, y las Visiones de Cody) sin comprender que la diferencia entre estas dos formas es en algunos escritores artificial- ellas son inseparables. La simultánea habilidad de Kerouac tanto en la prosa como la poesía, al igual que en Hardy, Lawrence, Joyce, Jean Genet, Burroughs, propone preguntas que son más fecundas a la contemplación que al olvido ...

Kerouac era un escritor, como comentó Burroughs, esto significa que él escribía. Se ejercitaba en su escritura, y para él la escritura era un oficio sagrado, como él mismo expresaba en sus oraciones, “yo he suplicado en este sueño”. Las sagrada rememoración de las visiones de la existencia mortal con un panorámico alcance del sufrimiento y de la transitoriedad -simpatía budista y compasión católica- producían constantemente el motivo elevado, lúdico - el propio pensamiento de su poesía. Olson vindicó a Kerouac desde la distancia. Lew Welch atravesó la lengua americana junto a él escribiendo haikus.

Los poetas de la Segunda Generación de la escuela de Nueva York, instruídos en la espontánea sofisticación de O’Hara y Ashbery, reconocieron el genio de Kerouac y fueron influenciados por esta espontaneidad americana -Ted Berrigan y Aram Saroyan notablemente, ellos lo entrevistaron para el Paris Review ; Tom Clark y Anne Waldman, que dirigían el St. Mark’s Poetry Project, heredaron algo de la energía de Kerouac y su inteligencia para comprender la mente común norteamericana- mente sagrada, mente del pop art, mente del bop. Leroi Jones (Amiri Baraka), que liberó un mundo de poesía afroamericana, logró atrapar algo de la mente de Kerouac, de su vibración musical y públicamente elogió su exposición razonada de la auténtica espontaneidad. Y ciertamente fue Kerouac quien colaboró con Burroughs, cuando este en 1945 se iniciaba como un escritor “duro” transmitiéndole la romántica “gema en llamas” de la sagrada prosa poética, artesanal, personal, espontánea: allí Kerouac fue el catalizador. ¿ Y cuántos poetas que serán poetas comunes, y poetas genios en este país hallaron en la leyenda de Kerouac y en sus textos un modelo para su inspiración ?

Ciertamente un coloso, por sus libros de poemas y la paralela prosa poética en sus novelas (ya sea por los esbozos de naturalezas muertas en las primeras 150 páginas en Visions of Cody, o en el pasaje del sudario en la ventana en Dr. Sax , o el balbuceo de “Old Angel Midnight”) o sus haikus, sus instantáneas juguetonas y sus maduras meditaciones en Poemas de todo tamaño, publicado póstumamente. Kerouac es un poeta mayor , quizá seminal, de la última mitad del siglo XX en los Estados Unidos de América - y tal vez a través de la marca que dejó en Dylan y en mí, entre otros, una influencia sobre todo el planeta. Jack Kerouac se caracterizó por ser un poeta para poetas, asimismo era un poeta del pueblo y un poeta de la torre de marfil, como Rimbaud, su leyenda se esparció entre los jóvenes alrededor del mundo.

Sin embargo es un poeta que todavía no ha sido apreciado por el mundo académico representado por las principales antologías destinadas a la universidad, utilizadas durante este cuarto de siglo transcurrido a partir de su muerte en 1969. En los años 60 la antología Nueva Poesía Americana introdujo a Kerouac al mundo de las antologías (a mí mismo, a O’Hara, Ashbery, Corso, Koch, Olson, Creeley, Lamantia, Wieners, Snyder, Levertov, etc). A partir de allí, amnesia total. Pero observen en los 90, Norton, Macmillan, Harvard, Oxford, Heath, etc. centenares de libros de textos ocupando los anaqueles de las bibliotecas universitarias, enviados a los departamentos de literatura de todo el país, gruesos tomos compilados por profesores de costa a costa, en ellas hallaremos publicados con dolor de parto a una serie continua de poetas conscientemente influenciados por Kerouac y otros que inconscientemente han sido barridos hacia la búsqueda de la propia energía del ser en la mente -iniciada por él-. Poetas académicos de verso suelto, poetas de las minorías, poetas de todo color endeudados con la ruptura poética de Kerouac. ¿Pero dónde encontraremos un texto de Kerouac? En ningún lado para asombro y deleite de los jóvenes que abren estos libros de texto en sus aulas. Poetas mediocres se mezclan con los grandes nombres de la actualidad, poetas experimentales se mezclan con los pigmeos del nuevo formalismo, versificadores ordinarios se mezclan con los propagadores de la identidad multicultural. ¿Donde está Kerouac, el catalizador, el responsable de esta revolución literaria en América? No lo hallarás todavía en las antologías del “establishment”.

Su obra poética podrá ser leída en libros como este que, el propio Kerouac compiló antes de morir para la editorial City Lights, que anteriormente dio a conocer su extravagante Libro de los sueños (1961), además de haber editado póstumamente Poemas dispersos (1971). Lawrence Ferlinghetti habla: Yo fui influenciado por Kerouac, no en la década del 50 a través de Mexico City Blues, pero sí muchos años más tarde. Yo le hurté unas cuantas imágenes - he utilizado “vibrante rueda de carne”... Recuerdo sus Poemas Franceses, con ellos aprendí a armonizr el inglés con el francés y lo he experimentado en algunos de mis poemas. El es un héroe para los escritores franco canadienses, no sólo para los prosistas, sino también un hermano para los poetas de Quebec.

Aquí tenemos un tesoro - en la corriente principal de nuestra literatura, azarosa y varia como lo es este volumen de notas escritas en libretas, textos para pequeñas revistas, que contienen hermosos familiares clásicos kerouaquismos, himnos nostálgicos de los días en la cabaña de Berkeley, puro Kerouac sobrio tierno de aquella época y los últimos profundos exquisitos lamentos del alcohol, frutas amargas y versos. Poemas de todo tamaño -título modesto- será apreciado tanto por los conocedores, como por aquéllos que aún no han frecuentado su obra . Esta poesía es más valiosa por hallarse en un estado de soledad, aislada, es original, y no reconocida, particularmente porque el tipo de belleza que encarna es demasiado personal para ser percibida por la oficialidad literaria. Kerouac es asimismo un poeta sociopolíticamente “inconveniente” para ser incluído en el exasperante desfile de las notables y aceptables antologías universitarias preparadas por profesionales y editores.

“Merlín hará la siguiente profecía dado que yo vivo antes de su tiempo” : hasta tanto Kerouac sea comprendido como el poeta que es, y la belleza formal de sus versos visibles a los ojos de los hombres de letras, y la ternura de su mente de sorpresas evaluada con sinceridad por los profesores vulnerables; la enseñanza de la literatura norteamericana no habrá iniciado el recorrido del sendero apropiado. Si se descuida el aliento consciente de nuestra poesía, esta nación no exhalará su propio compasivo espíritu, y las hordas de burócratas literarios continuarán olfateando los resultados de la poco profunda inspiración, y las nuevas generaciones se alejarán de la poesía, salvo por aquellos casos individuales que casualmente hallen este libro de Kerouac o los producidos por sus compañeros de ruta. Poetas que comparten su mente y recorren alegres y festivos el mismo camino anunciado por Walt Whitman.

Año Nuevo 1992

Gulliver: