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Alex Pausides (Cuba, 1950)

HOMENAJE A EDUARD MUNCH

A quién le digo me estoy muriendo
A quién le digo me estoy muriendo de dolor
A quién le digo me estoy muriendo de dolor por mi incapacidad de respirar
A quién le digo me estoy muriendo               por mi incapacidad de respirar oxígeno podrido
                         me estoy muriendo de dolor por mi incapacidad de respirar
                                         muriendo de dolor por mi incapacidad
                                         muriendo de dolor por mi
                                                         de dolor
                                                              dolor
                                                                                                                        oxígeno podrido
                                                                                                                        oxígeno

TRIGALES


La fiebre derrite el paisaje
Los girasoles no siguen al sol esa silueta
El trigal que conoce  la ternura de una bala se ha espantado
El cielo no tolera más dioses que el azul
      azul enrojecido de la cólera
      azul donde los niños duelen
      azul de un misionero evangelista dormido en los caminos
      esperando el viento veloz que lo empuje al lienzo tembloroso
      más allá de la desolada geografía del olvido
      y la soledad es un viejo puerto adonde nunca irían los viajeros
      árbol virgen de pájaros
      paisaje taciturno y tosco encima de la vida
      que posee mulos muy finos y anda a pie
Los pañuelos Vincent se pudren sin ondear
      también el viento muere
Y el saludo semejante a una oreja huérfana como un ramo de flores
Me voy a tomar lecciones gratuitas en la gran universidad de la miseria
      pero ella era tan amplia
      pero ella era la gloria
      pero ella
Y el polvo fue dios

TESTO

 

Quiero echarme en la tierra fresca
El cuerpo no tenga intermediarios
Desnudo entre flores y animales
El humus fertilice una semilla un árbol una flor un fruto
Que coman los insectos o tome un niño distraído
Quiero estar a solas con la tierra
Nada impida la última frescura
Mi única absoluta  y definitiva pertenencia

 

PALABRA SIN NADIE

 

Imposible apresarte, cuerpo, belleza,
dios adolescente, mano de aire que traza
una tarde entrevista sólo en sueños

Imposible el gozo, la visión frutal
de las siluetas en la luz ciega
el torso de la incitación, el paraíso

Pero cómo cantar oh silencioso
en la rota crin de los ríos fugitivos
que rumban la tiniebla de tu pena

Efebo efímero el sol se cierne sobre la nada
Palabras sin nadie, cuerpo de simún
vacío fulgurante contra el mar

 

OXÍGENO


Océano, me vuelves vulnerable
Cuando entro en ti desnudo
dejo en la orilla la carne del pasado

Busco entonces la piedrecilla blanca
del origen, la rosa intacta, la pleamar
de la inocencia

Pulsión de todo lo que existe, la
mano que se abre

Guarda estas horas para siempre,
sangre sagrada, leche primordial
para el candor, tan puro

ha de ser el tiempo que vendrá, oh
sálvame, océano, de respirar
sino tu oxígeno

 

PERRO MUNDO


No voy a seguir buceando en la inmundicia
No voy a oler el sicote del que pasa con su tufo a leche podrida
No voy  a rogar por un hueso pelado
No me da la gana de ladrar por nada
No voy a anunciarles que un ladrón merodea por el vecindario
Ni que los gatos no quieren cazar las ratas que se comen el queso
No quiero ser más el mejor amigo de nadie

NOCTURNO


Mar que bajo mis pies tu furia riegas
No está soñando todo en las dormidas islas


LA EXPULSIÓN DEL PARAISO


la pasión

precario dios este que observa
cómo masacran al hijo hecho a su imagen

cuánto estaremos condenados a purgar
los pecadores y los justos

angelus

al cerrar la puerta
cesen –al menos por unas horas-
hostiles los ruidos urbanos

poderes

llegado el tiempo en que no necesito más
que el agua el aire el fuego el pan

praxis

hemos vivido
cercenándonos las alas
como si las alas
fueran el vuelo

 

FUNDACIONES


fundaste un cuerpo a la medida de la necesidad
vasto territorio íntimo bajo el dominio de tu mano

en el interminable estío del trópico vimos crecer
pequeñas lunas duales como frutos en el páramo
y derramarse las fértiles riadas seminales en la raíz cárdena del día

se poblaron de cedros los valles que arbolaron el sueño
y amables las inhóspitas dunas dibujadas en el torso
de las novicias inhábiles tras la expulsión del paraíso

bajo el cielo era la apoteosis en una estación sin lindes
querría eternizar ese instante en que el sol se detuvo a contemplarnos

 

la mano entendida

                         a nelson mandela

vivió en libertad con la mano extendida
a los pordioseros a los más pobres a los más humildes
a los niños a las mujeres a los ancianos
a los ministros a los reyes a los príncipes
a los blancos como la nieve 
a los amarillos como las espigas maduras del trigo                                       
a los negros  como la noche

su mano abierta para todos 
como la paz y la justicia
como la resistencia y la ternura

 

  (Poemas tomados del libro inédito Perro mundo)     

 

Bitácora

Todo comienza el día que el mundo acaba
Las aves que alguna vez
cantaron serenas en los árboles de enfrente
comienzan a emigrar
Los días se acortan imperceptibles
y el agua gris de los crepúsculos cede el paso
a una noche que apenas llega
y es ya el misterio en las ventanas
No sé si han sentido esa falta de aire
que turba el equilibrio, ese temblor
en los músculos
El corazón queda exactamente en el abdomen
Uno debe estar listo para enfrentar
ese viento del sur que trae la ausencia
Rotas las amarras debe uno bajar de las naves
simplemente. Quemar las naves, un desastre
si tus pies no tocaron a fondo el continente
Fino y frágil fracaso en las manos flacas de la suerte
Bueno es hacerse a la mar detrás del cataclismo
Recoger del sargazo las ruinas, las fosforescencias ilesas
No detenerse a mirar los peces muertos
Aconsejable asir las algas dislocadas, los hipocampos truncos
Da coraje alzar las criaturas que rompió la tempestad
y no mirar al azul: que te da vértigos
No otear las estrellas
No tocar el cuerpo del viento, ese cómplice hipócrita
No mirar hacia atrás: las sirenas son bellas
inquietante la espuma de las islas
Ah pero yo ordeno el delirio
promulgo el horizonte sin límites
Indico al escándalo de las islas
qué fondos necesitan mis naos
Y nada de alisios
Nada de música de mar
Exijo catástrofes
Rones que intenten echar bruma en mi paso
Magias que me abran de nuevo a la inocencia
Blancos caballos de furia
que hollen la piel con sus cascos más duros
¿A ver qué mínimo dios podría doblegarme?
Vientos, vientos, tomen en mi pómulo
el grano fabuloso del maizal de mi sangre
Que la luz enferma no me alumbre
Ni me ampare la sombra
Yo anunciaré los caminos
las buenas nuevas que anoche trajo el verano
Yo traeré a la mesa las viandas más finas
Yo alzaré en los dedos el trofeo antiguo de la risa
Y estoy seguro será hermoso

Alex Pausides nació en Manzanillo, Cuba, en 1950. Poeta y editor. Fue director de El Caimán Barbudo, importante publicación del movimiento de la poesía  cubana generado por la primera generación en el contexto de la revolución cubana.  Vicepresidente de la Asociación de Escritores, coordinador general del Festival de Poesía de La Habana. Dirige la Colección Sur Editores. Ha publicado más de quince libros. Entre sus títulos más recientes se encuentran Pequeña gloriaCanción de OrfeoEnsenada de moraLa extensión de la inocencia y Caligrafías. Obtuvo los Premios Gaceta de Cuba y de la Crítica, entre otros. Sus poemas han sido traducidos al portugués, francés, italiano, inglés, rumano, ruso y alemán e integran numerosas antologías. Acerca de su poesía el poeta dice: “Comenzó en los setenta con una poesía más cercana a la palabra, a la emoción. Y ha ido derivando a una poesía descarnada, más económica en términos verbales, más conceptual. Ahora estoy haciendo muchos poemas breves, es una poesía más reflexiva. El paso del tiempo implica un cambio en tu propia cosmovisión, en tu visión del mundo.”

Última actualización: 28/06/2018