Festival Internacional de Poesía de Medellín

Thomas Boberg (Dinamarca, 1960)

Del libro Under hundestjernen (Bajo la constelación del Can, 1997)

De ésta no te escapas

Todos quieren llegar a ser alguien, incluso
yo. Entonces hice mis maletas.
Cada piedrecilla, dice el monje, contiene un sinfín
de granos cayendo con violencia,
y cada grano un mar cantado a quien sepa escuchar.
Yo intenté comprobarlo... Creo
que creía en eso demasiado poco...
y sólo tengo pocas ganas de imaginarme cómo acabará
todo eso: la pieza teatral sobre lo Irreversible
pasando el buffet de las mascaradas donde yo soy

la cometa de papel en llamas
que un demonio furibundo va tirando tras de sí.
El lenguaje de aquí que no entiendo del todo fustiga
como sal mientras la cometa
está a punto de consumirse como todo lo que brilla en la noche.

Carta de un turista

Busco el lugar perfecto en la casa,
y sin parar corro por todo el barrio
en pos de la blanca habitación de viento suave
que he perseguido toda mi vida.

Libre soy de abordar un barril
y de quebrarme bajo el botón de la Cruz del Sur hacia alguna
isla guanera saqueada en el océano de carbón...

Atado así en el dilema
que sólo aumenta la tensión de la esfera
entre la condición básica de la célula
y el espacio azul del ave;

y con todo lo que hoy sabemos el silencio es

por cierto lo más próximo.

Si la flecha
no apunta a lo más lejano,
y no existe un centro
sino aire y tierra, seres, agua
e incluso hombres
cuando otro hombre lleva un tajo en la ceja
y una condena entre las rejas y la eternidad,
entonces resulta casi imposible no caer
en una espectacular indiferencia,
como si no valiese la pena
porque la vergüenza nos sobreviviría,

¿y los cisnes cuando pasan cantando frente al Café Francés,
y el elefante que hace mutis, el impala, la jirafa, el avestruz,
y la palabra
cuando ya no tiene eco en nuestro escepticismo?

En algún lugar de Zimbabwe alguien intenta despertar
a un espíritu dormido.
Un remolino de banshees sobre el Kalahari de la catatonía
demonios de polvo en plena danza
y el rinoceronte surge entre una nube de garzas,
mientras al aire lo perforan balas
el baobab se arranca él mismo las raíces
porque ahora quiere marcharse.

Porque yo también soy un forastero
y tú en tu propio país huyes de algo maligno en la tierra,
refugiado
bajo el sol
que cada mañana derrama sus cartas de luz
visto desde la cima de la libertad
durante todo el día
por debajo de las puertas de acero
retorciendo con su calor los platos de hojalata.

Aquí abajo
empezamos a soñar
aún más cuando la noche llega a rastras
aún más en el invierno fantaseamos
aún más cuando se hace más tarde
y nos damos cuenta de que es demasiado tarde

para todas esas fantasmagorías
aquí con la soga al cuello
y el costal en la cabeza
y cuando la tierra en un instante
es retirada de nuestros pies.

Aquelarre

Despertado por gritos lúbricos
me levanté abruptamente de mi lecho, me deslicé
hacia el umbral entre la noche interior y la burbujeante
neblina de la mañana, y avizoré
el hormigueo de la gente que sube desde el lago
y enciende pequeñas fogatas azules
en los ojos de los vagos que se allegan de los sombríos
puntos cardinales.

Todo se reduce
a esa espera
en el umbral...
Y los vagos, lanzándose al baile en torno a las fogatas azules
de sus ojos, vacían las botellas hasta la última gota, realizando ofrendas
a la gente hormigueante.
Y yo
en el umbral
con el pulso en el oído, amarrado a un palo como un chivo en celo.
 

Traducciones de Thomas Boberg y Renato Sandoval

Thomas Boberg nació en Dinamarca en 1960 y es uno de los más destacados poetas de la poesía danesa contemporánea. Su primer libro Hvae sen de pa mit o je kast, lo publicó a los 24 años. Otros de sus libros editados: Ud af mit liv (1984); Hvid glod (1986); Slaggeddyret (1987); Vor tids historie (1989); Digte 1990 (1990); Marionetdromme (1991) y Vandbaerere (Portadoras de Agua, 1993, editado en Perú, Editorial Nido de Cuervos, Lima, con la traducción del autor y de Renato Sandoval).
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