Festival Internacional de Poesía de Medellín

Tallulah Flórez (Colombia, 1957)

Ciudad Americana

Aquellos pensamientos míos
se parecen a tus ojos de mil novecientos diez
sin el sitio preciso para ver a los muertos,
sin la blanca pared y el hocico del toro.

Aquellos pensamientos míos
en los Montes de María que nunca mencioné,
en las llanuras rojas y en los caminos polvorientos,
en mi habitación sin musgo y con cangrejos devorados
se parecen a los tuyos sin las brisas de invierno.

Yo tampoco deseo que me pregunten nada.

Si este río cada vez más inútil en las terrazas secas
es memoria de España tus dibujos de aljibes
y esa grande cisterna.

Si en las ventanas solas imaginando otra época
por los bosques del Norte está la muerte
en las cosas que el poeta se cuenta.

Si aquí estaba la vida donde están los andrajos
y estos niños ya muertos.

Donde están las mujeres

-otra historia prestada-
mientras ellas regaban la tierra
los soldados de espaldas
entre risas bailaban sus cuerpos en la grama mojada
más acá de tus luces la ciudad capturada
Time Square, Time Square
donde estaba el letrero
que leíste dos veces.

Ciudad americana.
Americana ciudad.
Pueblo ciudad del Sur que tus ojos no vieron.

De las tierras baldías

frente a la plaza misma

dispersándose
entre círculos de fuertes líneas blancas
la multitud se distraía
arrojándose injurias risas y botellas

lanzándole al vacío todos bailaban en sus ropas húmedas
obedeciendo al tambor los pies con vida propia
cerrando el paso a los extraños de la fiesta

mencionar el fantasma de figura inequívoca

revelado en los cuerpos
recordar que su rostro obstinado y sin alma
hacia ninguna parte fue su mueca la magia
cuando se iba a la fiesta
y la fiesta
y que siendo muy niños
los disfraces reales como diablos corrían
por la cuadra de enfrente para aprender del miedo
relatándonos cuentos de culebras y espantos
de la vida y la muerte
la muerte y la vida a la inversa era el juego

agarrándote fuerte tú montaste en trineo

tus historias del Norte
yo en diciembre aquel ocho
en mi tierra de arena
en un duro vagón
si mis ojos rozaban las llamas
yo corría yo volaba y reía feliz

Oú dans l’air, oú dans l’air enervé.
Ce matin, je vais tendre.

Aguacero de luz hasta más no poder
los andenes repletos de velas.

Apropindu-se si departinduse
Asa cum fac violinisti tigani
Cintind aproape urechile.
Cine era, cine vorbea, Calinescu?

Bajo el Alto Prado vi una virgen dormir.

William Blake

Estoy bajo tu árbol pero no soy inocente.

Soy la mujer de las mujeres que levantó sospechas
sin venerar a Dios y supo de sus trampas
robando tus palabras por tu llama muerte
salí cada mañana para ser la de siempre
envuelta en una nube Si tú me reconoces te entregaré las mías
serás el mensajero de los hombres sin ojos
tan mudos e infelices que aprovechan la noche
segados por los bordes como si fueran Tiriel

El hombre de la espada como guardián prudente
que reinventó los mitos llorando el dulce sueño

Para poder vivir en el lugar de siempre
para poder morir estoy bajo tu árbol
sin pronunciar sentencias que yo sé de las guerras
de tanto contemplar la afrenta y la prudencia
las horas que nos miden el énfasis del gesto
la angustia de los hombres que es la misma de Dios
el júbilo que engendra toda clase de injurias
los ángeles que arrojan señales del imperio
con sus curiosas manos como si fueran ciertas.

Si tú me reconoces me buscarás a tientas
que estoy bajo tu árbol para saber morir.

 

Tallulah Flores nació en Barranquilla, en agosto de 1957. Ha publicado los libros: Poesía para armar (Plaza & Janés Editores, Bogotá, 1988); Voces del tiempo (Ediciones Luna Hiena, Bogotá, 1993); Cinematográfica (Biblioteca Miguel Rash Isla, Ediciones Instituto Distrital de Cultura, Barranquilla, 1997). Ha publicado reseñas literarias y poemas en diversos suplementos literarios del país y su obra poética ha sido antologada en Poetas en abril, Ediciones Sociedad de la Imaginación; Las mujeres en la poesía, Ediciones Universidad de Cartagena; El paraíso recobrado, Ediciones Zona, Barranquilla, y Voces de fin de siglo, 1999. Adelantó estudios de Filología y Lingüística en la Universidad Popular de Bucarest, Rumania. Ejerció la crónica periodística, fue columnista de Diario del Caribe y miembro del Consejo Editorial de la Revista Olas, de su ciudad natal.
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