Festival Internacional de Poesía de Medellín

Oscar Hahn (Chile, 1940)

Del libro Antología Retroactiva

Tractatus de sortilegiis

En el jardín había unas magnolias curiosísimas, oye
unas rosas re-raras, oh,
y había un tremendo olor a incesto, a violetas macho,
y un semen volador de picaflor en picaflor.
Entonces entraron las niñas en el jardín,
llenas de lluvia, de cucarachas blancas,
y la mayonesa se cortó en la cocina
y sus muñecas empezaron a menstruar.
Te pillamos in fraganti limpiándote el polen
de la enagua, el néctar de los senos, ¿ves tú?
Alguien viene en puntas de pie, un rumor de pájaros
pisoteados, un esqueleto naciendo entre organzas,
alguien se acercaba en medio de burlas y fresas
y sus cabellos ondearon en el charco
llenos de canas verdes.
Dime, muerta de risa, adónde llevas
ese panal de abejas libidinosas.
Y los claveles comenzaron a madurar brillosos
y las gardenias a eyacular coquetamente, muérete,
con sus dureza y blanduras y patas
y sangre amarilla, ¡aj!
No se pare, no se siente, no hable
con la boca llena
de sangre:
que la sangre sueña con dalias
y las dalias empiezan a sangrar
y las palomas abortan cuervos
y claveles encinta
y unas magnolias curiosísimas, oye,
unas rosas re-raras, oh.

En una estación del Metro

Desventurados los que divisaron
a una muchacha en el Metro

y se enamoraron de golpe
y la siguieron enloquecidos

y la perdieron para siempre entre la multitud

Porque ellos serán condenados
a vagar sin rumbo por las estaciones

y a llorar con las canciones de amor
que los músicos ambulantes entonan en los túneles

Y quizás el amor no es más que eso:

una mujer o un hombre que desciende de un carro
en cualquier estación del Metro

y resplandece unos segundos
y se pierde en la noche sin nombre

Lapidario

Mostrada sea la naturaleza de las piedras
y la fuerza que reciben de las estrellas

Mostradas sean sus virtudes y poderes
y sus formas y sus brillos y sus signos

La piedra llamada congelamiento
se aloja donde están los hondos miedos

Si el sujeto la ve abre ojos y boca
y no vuelve a cerrarlos nunca más

Pero si sobre ella se posa la tórtola en llamas
se le acaba el poder para siempre

A la piedra que dicen de la abstinencia
ni siquiera el diamante puede romperla

Cuando brilla engastada en el dedo
ahuyenta a las bestias lascivas

Su cuerpo es caliente y húmedo
y su color aúlla en la noche

A la piedra nombrada del sueño
ni aun el odio puede hacerle daño

Durante el día se asoma por el oído
De noche es clara semejante al fuego

El que la carga en el pecho se queda dormido
y no despierta hasta que se la quitan

A veces es llamada piedra de la muerte

Por último hay también la piedra de la locura
que se halla donde está la gran tiniebla

Sana al endemoniado que se la ata al cuello
y camina en el aire cuando sale la luna

Si la mueves y mezclas con el agua del mar
podrás untar tu pluma y escribir tu epitafio

A-E-I-O-U
para que salgas tú
y la lleves tú

*

¿Por qué escribe usted?

Porque el fantasma porque ayer porque hoy:
porque mañana porque sí porque no
Porque el principio porque la bestia porque el fin:
porque la bomba porque el medio porque el jardín

Porque góngora porque la tierra porque el sol:
porque san juan porque la luna porque rimbaud
Porque el claro porque la sangre porque el papel:
porque la carne porque la tinta porque la piel

porque la noche porque me odio porque la luz:
porque el infierno porque el cielo porque tú
Porque casi porque nada porque la sed

porque el amor porque el grito por qué no sé
Porque la muerte porque apenas por que más
porque algún día porque todos porque quizás

Video: Hueso

Oscar Hahn nació en Chile en 1938. Se ha desempeñado como profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Iowa. Hasta 1973 fue profesor de la Universidad de Chile. Durante 10 años fue co-editor del Handbook of Latin American Studies de la Biblioteca del Congreso de Washington D.C. Como poeta ha publicado los libros: Arte de morir (1977); Mal de amor (1981); Imágenes nucleares (1983); Estrellas fijas en un cielo blanco (1989); Tratado de sortilegios (1992); y Versos robados (1995). Los tres primeros han sido traducidos al inglés. Como crítico es autor de El cuento fantástico hispanoamericano en el siglo XIX (1976); Texto sobre texto (1984); y Antología del cuento fantástico hispanoamericano. Siglo XX (1990). En 1989 la Editorial Universitaria de Santiago publicó Asedios a Oscar Hahn, de Enrique Lihn y Pedro Lastra, compilación de diversos estudios sobre el poeta. En 1991 fue designado miembro correspondiente de la Academia Chilena de la Lengua. Sus poemas han sido vastamente antologados.
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