Festival Internacional de Poesía de Medellín

Zlatko Krasni (Yugoslavia, 1951)

El ángel negro

(Fragmento)

1.

Una vez hace mil años
un monstruo emergió del inframundo

quería tragarse azul el planeta entero
la vigésima cabeza que requería para realizar su deseo

Serbia no quiso ofrecerle su cabeza
entonces el monstruo empezó a escupir fuego y plomo

y bajo toneladas y toneladas de TNT
la chispa se expandió y sepultó el colegio

y los cohetes cargados de uranio
se estrellaron en medio del sanatorio

las personas miraban hacia arriba o sin habla gritaban de terror
con el fogonazo, con estruendo su hogar desapareció

cenizas aún incandescentes en el techo y en jardines
a través de todo Serbia la muerte crece en racimos

el vitriol es vertido en la montaña primaveral
la iconostasis se hace añicos por el ala hacha tomahawk
y se vierte, se vierte fuera de los cúmulo nimbos
el rocío de los equinococos y otros virus

un cañón dispara a la blanca flor de lila
para que desde el corazón el pentagrama detente el poder

y al primer sonido de la gaita del pastor
un proyectil atómico aplaste la tierra

y los animales en el bosque y en la ciudad el gran mercado
son solo una mancha negra en el círculo concéntrico del Blanco

y los pilotos asesinos-clon tras clon
perforan sobre Serbia un agujero de ozono

al asalto de Serbia hay ahora diecinueve ejércitos
por encima de las cabezas, brujas abrevan danzas

y el monstruo ruge a través de Abril, Mayo y Junio
con sus diecinueve instrumentos desafinados

diecinueve satélites desde el cosmos dirigen bombas
hacia el canto del mirlo, como un relámpago

desde la tierra, el mar, el cielo y el espacio exterior
Serbia es atacada para que no quede rastro de ella

por tierra, mar, desde el cielo y el firmamento oscuro
Serbia se hunde hasta sus bases

sus amaneceres están cubiertos por un velo de Este a Oeste
los cultivos esperan de nuevo ser cosecha prematura

a una mancha de sangre sigue una mancha blanca
el futuro va alcanzando al pasado, pero en vano
luego de cada explosión un ligero olvido se esparce
donde el monstruo ha decidido que la historia ha muerto

y de repente las horas dan marcha atrás
en remolinos, súbitamente, horrores espumeantes

y un héroe en Kosovo en carrera hacia la muerte
para salvar de nuevo a Serbia de los monstruos de hálito feroz

2.

Hasta el amanecer el monstruo arrojó sus bombas
para convertir a los Serbios en zombies obedientes

quería hundir a la gente bajo la tierra
para devastar su fe, abolir su religión

hasta la madrugada arrojó bombas
miedo y furia en pechos florecientes

para que el reflejo de los cielos desapareciera de los ojos de la gente
porque aquellos cielos significaban para ellos más que el pan

hasta el amanecer arrojó bombas
y en el día con su lengua móvil de serpiente

para que el chillido de los pájaros se desvaneciera en los oídos de la gente
mientras el mundo se posiciona en medio de cables y concreto

Arrojó bombas toda la noche
sabiendo que no llegaría la ayuda humanitaria
porque quería poseer el olor de esta misma alma
para que su cuerpo oliese a humano también

3.

Arrojó bombas a través de la noche
en su lengua de serpiente dijo a través del día:

arrestaré tus días, tu tiempo,
genéticamente transformaré tu semilla

en el momento en que descifre tu código secreto
con una pirámide negra agujerearé tu cielo

entonces a lo largo de él la espuma rezumará hacia ti
cada templo cubrirá incluso el que hay en ti

llenaré tus venas de hollín
deja que tu ángel blanco te guíe hacia la desesperación

serás domesticada, al suelo habrás de mirar
cuando seas castigada por mis nuevos planes

el mundo no tendrá misericordia de ti
te volverás un símbolo del mal y del rencor

el planeta cree en las noticias de la CNN
y disfrutando Coca-Cola
traga prontamente pus y suciedad

permanecerás en el tiempo envuelto en torbellinos de noticias
enigma eterno, palimpsesto ilegible

y cuando arrase de ti la fe y la esperanza
lentamente, tu corazón te irá dejando por propia voluntad
dentro de ti grietas habrán de aparecer
hasta que nada quede de una chispa viviente

hasta que mis bombas, fuera de vista, fuera de escucha,
destruyan también el templo del espíritu en tu sueño

no tiene sentido escapar hacia monasterios lauritas
ya he colocado mi larva dentro de ti
 

Traducción de Raúl Jaime

Zlatko Krasni nació en Sarajevo, Yugoslavia, en 1951. Es poeta, crítico, ensayista y traductor de la Literatura alemana. Ha publicado nueve libros de poesía, por los cuales ha recibido algunos reconocimientos, entre ellos, el premio de The Serbian Academy of Sciences and Arts. Su último libro de poemas The black angel, acerca de los bombardeos de la OTAN a su país, en 1999, ha sido apreciado por la crítica como lo mejor de la más reciente literatura contra la guerra. Zlatko Krasni también ganó un premio literario por su libro de ensayos The melancholy of an european intelectual. Es autor de varias selecciones poéticas de narrativa breve y poesía. Krasni ha traducido cerca de treinta libros de autores alemanes, austríacos, suizos, entre ellos, Enzensberger, Grass, C.G. Jung, Bernhard, y Handke. Ha sido editor de publicaciones literarias dentro y fuera de Yugoslavia, entre ellas Pannonia y Cross-country-relations.
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