Festival Internacional de Poesía de Medellín

Bengt Berg (Suecia, 1946)

Sueños de lata

¿Qué diremos de la luz?
El gato ve a través de la oscuridad
sin linterna, la luciérnaga
se ve, sin neón
De la oscuridad salimos a la luz
así reza la bella
canción de antaño
esta luz nórdica
en la que entramos y salimos,
esta lóbrega tenue oscuridad
que el musgo y el bosque de pinos
proporcionan, estos resplandecientes
claros en la taiga que los bosquecillos de abedul
han puesto - todo ha coloreado nuestros sentidos
con su luz y oscuridad

¿Qué más podemos decir de la luz,
que crece desde adentro, la creada,
la crédula?

Y profundamente allá abajo
en tinieblas de agua del gajo de la dislocación
husmea el pez cuatricuernos alrededor
buscando su utopía
entre témpanos y fango profundo

En el alto abeto de la lluvia
se ovilla la mirla
cargada con las baterías de la luz de julio
con nosotros, nosotros
venidos de la prole de los trashumantes
caminando por las pinochas de la vereda del bosque
yendo y viniendo
mientras pensamos:
Qué diremos de la luz

La pregunta está abierta, la luz
está libre, como un brillante
palo de almiar mojado por la lluvia
afuera en el ayer recién sesgado
cultivo de avena

No hay abundancia de poemas

El poema puede llegar
a hurtadillas
como un gato de negro hocico
o de repente
como una gota de agua
desde un cielo azul claro
o AUUULLANDO
como carro de piropero por la Calle de la Carrilera
o con cuidado
como un pollito enclenque
que sale de la cáscara del huevo, adormecido,
deslumbrado por la fuerte luz

Y realmente sucede
que alguien en ropas de camuflaje
se te acerca en la calle
y dice: "Buen día, ¿le provoca
un poema hoy?" "Tenemos
de esos que son más grandes que el mundo
¡y más pequeños que un corazón de hormiga!"

Tú, sí, precisamente tú, que vives
en una casa que está afuera en la noche,
¡tú mismo puedes hacer un poema!
Primero haces una mesa
con tablas sanas que huelan a bosque,
y una silla donde sentarse cuando
escribes tu poema
De la oveja recibes
suave lana gris
para tejer cálidos calcetines
porque cuando uno escribe poemas
¡no debe tener frío en los pies!
Lápiz, papel - sólo falta
empezar, ¡sólo tú puedes escribir tu poema!

*

Hay tantos poemas
por descubrir, poemas aún
sin escribirse. Se esconden
por todas partes: en la caja de herramientas
entre tuerca y clavo, destornilladores
y martillos - allá, algo
aceitado, un poema se agacha
como una larva de hierro
O en el armario de ropa blanca,
entre las sábanas y las fundas de almohadas
que huelen a blanco, allí hay
- casi invisible al ojo-
una pluma blanca para escribir
paz en la tierra
libertad para los presos
Sí, hasta en el recién horneado
pan que tú comes hay pequeños
poemas escondidos, olvidados; ellos
cantan en silencio para sí mismos
cuando ya han ido a parar al estómago

Demasiados poemas
no tienen dónde vivir
Nadie quiere hacerse cargo de ellos,
darles de comer palabras, rima para que duerman en ella
bellas vocales para jugar
cuando llega la noche
Demasiados poemas
tienen que vivir en el cesto de papeles,
abandonados como anémonas marchitas
Ellos quieren estar contigo,
los poemas
quieren estar en tu bolsillo,
sentir tu calor,
escuchar tu voz
cuando hablas, ríes, lloras
Quieren ser escritos por tu lápiz,
quieren ser leídos por tus ojos
Y cuando llueve
quieren estar igual de mojados
que tú
 

Traducciones de Víctor Rojas

Bengt Berg nació en Torsby, norte de Wärmland, Suecia, en 1946. Ha publicado 25 libros, en su mayoría de poesía. Recibió el Premio anual de la Comuna de Karlstad, El Premio Cultural del Departamento de Värmland, un estipendio de la Academia sueca y una beca de parte de la Federación de Escritores de Suecia. De 1973 a 1985, en compañía de otros escritores, publicó 60 volúmenes de Rallaros, revista premiada como la mejor publicación cultural por el Concejo de Cultura de Suecia. Próximamente aparecerá en español su libro En un rincón del mundo. También ha escrito algunos libros para niños. Sus poemas han sido traducidos al inglés, alemán, holandés, griego, turco, polaco, ruso, letón e hindi.
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