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Amanda Castro (Honduras)

Por: Amanda Castro

La mama

Alta y de piel oscura
grande mitológica
peleadora y tierna era la mama
sus ocho hijos todos aprendieron a leer
a creer en dios
a entender lo que su madre amaba

  ellos  

todos con título de secundaria
profesores secretarias
todo
por aquellas manos carrasposas
agrietadas por los años de la angustia

  y el abandono  

-aquellos hombres que prometieron ayudarte

  y se marcharon-  

todo
por aquellas manos

  rajadas con el olor putrefacto  
  -lugares donde ella buscaba el pan-  
  limpiando pisos  
  limpiando servicios  
  limpiando  
todo  
  por un pan para sus hijos  

porque sus hijos fueran a la escuela

  porque tus hijos fueran alguien  
  por darles lo que vos nunca tuviste  

una cama en lugar del petate
una casa en lugar del cuartito maltrecho
una vida en lugar del tormento

Mama

¿no te das cuenta?  

cambiaste el curso del sol
con tus manos

con tu enorme cuerpo lacerado

El sol en tu frente
cuesta abajo cuesta arriba
de vuelta al trabajo
asegurando el futuro en tus manos

(las mismas que hacían la ropa  
más simple del universo)  

-el amor encerrado en un cuerpo de mujer-

Mama

no te das cuenta  

cambiaste el curso del sol

La Creación

En el principio
era el sueño
y con sus sueños
los espíritus tejieron las canciones

Los espíritus creadores descubrieron los poderes

  de la chicha y el tabaco  

y fue así como la vida aprendió a soñar

Primero
soñó el fuego
que existía en el vientre de la mujer

Con el fuego vino la luz

  y la tiniebla  

El fuego estalló en mil planetas

  el sol y la luna  

Después soñó el aire
y su oxígeno mantenedor del fuego
El aire desato la ventisca
y dispersó los planetas

Más tarde vino el agua
que controlaba el fuego
Pero vio la vida
que el fuego el aire y el agua
vivían en el vacío

  y creó la tierra  
  para darles un hogar  

Así nacieron los cuatro elementos básicos
para la vida

En el sueño de la tierra el sueño del agua
hizo surgir el mar

  los peces  
  los árboles  
  los animales  
  y las flores  

En el sueño de la tierra el sueño del fuego
hizo surgir los volcanes

  las montañas  

y las islas

En el sueño de la tierra el sueño del aire
hizo surgir las nubes

  los truenos  
  y las lluvias  

Y con las lluvias nació el sueño

  de El Maíz  

Después
los espíritus creadores hablaron con la vida

  dándole un libro muy viejo  
  lleno de datos y figuras  

diciendo:

  Éste es el Libro de los Libros  
  en él encontrarás  
  la forma de soñar nuestra existencia  
  cuando terminés de leerlo  
  habrás soñado nuestros cuerpos  
  --Esta es la historia del pueblo K'iche-  

Y fue así como la vida soñó
los seres de maíz

  --los hombres de maíz-  
  --las mujeres de maíz-  

los ancianos
y los niños
Y a cada ser
la vida le dio
una porción de los cuatro elementos básicos

  y la libertad de usarlos a su albedrío  

Y hubo seres que fueron todo aire

  y se desvanecieron enseguida  

Otros fueron todo agua

  y el maíz se les podría en las entrañas  

Otros eran todo fuego

  y cada cosa que tocaban se quemaba  

Los últimos eran todo tierra

  ellos acumulaban la tierra  
  olvidándose de sembrar el maíz  
  y perecían  

Y vio la vida
que los seres de su sueño
no habían comprendido
el propósito de su existencia
entonces se alejó

  dejándolos  
  abandonados a su suerte  

Éxodo

Todo se había vuelto un Profundo silencio

  --un caos como al principio--

Bajo una piedra se hallaba
la placenta de la vida
que podrida como estaba
hizo surgir a Odosh'a

  el espíritu del mal  

Xibalbá

  --la casa de los cuchillos--  
  --la casa de los tormentos--  

Los seres de maíz
empezaron a pelearse entre ellos
y fue así como nació el odio

  y el llanto  

En la casa de los murciélagos
la sangre del maíz se transformaba
en vísceras humanas
En la casa de los espejos
los hombres se arrancaban los ojos
con las manos

  --Odosh'a les enseñó a matar  
  y Odosh'a estaba alegre-  

 


Amanda Castro nació en Tegucigalpa, Honduras, en 1962. Tiene una maestría en lingüística española por la Universidad de Pittsburgh y un doctorado en Filosofía con especialidad en Sociolingüística Latinoamericana por la misma universidad. Desde 1985 reside en Estados Unidos, donde ejerce la docencia universitaria. Simultáneamente, se ha dedicado a promocionar la creación artística y literaria escrita por mujeres, a través de publicaciones y mesas redondas presentadas en congresos internacionales. Su obra ha sido traducida al inglés y publicada en antologías bilingües en Estados Unidos. El libro Celebración de mujeres, mereció en 1993 el Premio de Poesía en el 56 Certamen de Juegos Florales de México, Centroamérica y el Caribe, realizado en Quetzaltenango, Guatemala. Poemas de amor propio y de propio amor, Honduras, 1990, es otro de sus libros de poemas publicados.

Última actualización: 02/10/2021