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Oksana Zabuzhko (Ucrania, 1962)

Oksana Zabuzhko (Ucrania, 1962)

Director de las velas

¡Oh director de las velas!

Entre reflejos reverberan los ojos...
Negro entramado de sombras, rómpete por un instante -

Sí, por el mínimo gesto con que él se deshace de sus guantes
¡aceptaría aún más de mis trabajos terrenales!
¡Director de las velas!

Venas y tendones tus brazos todos
Desnudos están cerca a los hombros entre la incierta luz.
Oh, puedo sentir las falsas y pegajosas sonrisas
Arrancadas de mi cara,
Del igual modo que los dedos frotan el fundido residuo de las velas.
La estancia relumbra con un brillo sediento,
Tu silueta se destaca, indeleble, aún al través de unos párpados cerrados,
¡Oh director de las velas!
Y nadie las ve excepto yo,
Estas llamas con las cuales está cargado el candelabro
como con balas lo están las armas.
En el asiento próximo ronca un estúpido barbudo.
Frente a mí mullidos trajes exhalan fragancias.
¡Oh director de las velas!
Y nadie te escucha excepto yo,
En este pasillo donde la gente cabecea entre su propia vida.
¿Cuál es el meollo de todo esto, Maestro? ¿Quién lo precisa?
Mira en derredor - ¡estamos solos en este pasillo!
"¡La primera vela apesta!
¡Lo que esta orquesta suya requiere es un buen par de cohetes pirotécnicos!"
- En la oscuridad susurran voces cual notas bancarias.
Sin parpadear, escruto dentro de las pupilas doradas de las velas.
¡Oh director de las velas!
Sé que las mechas entorchadas de tus dedos
En un momento inesperado flamearán en pétalos de fuego viviente!
Oh, cómo saltará la gente desde sus sillas chillando y gritando,
Cuando el chorro de las chispas desgarre la cortina de la oscuridad,
Cuando como una antorcha humana alcances el cielo raso,
¡Derramando furiosos fuegos artificiales sobre sus somnolientos rostros!
Y cuando tus aún tibias cenizas hayan ardido hasta adentro de los cerebros estancados
(Dios mío, ¿por quién?, ¿ante quién, te has incinerado a ti mismo?)
Moldearé una vela delgada
Hecha de pura cera oracular,
Caminaré por la nave vacía del templo y ascenderé al rellano...
Me desharé de mis guantes -
La negra trama de sombras se abrirá por un instante en medio -
Y ascenderé hasta tu místico erguimiento, como Director de la
Última vela,
Hasta el instante en que yo sea reemplazada.

*

Desde esta especie de añoranza
Los huesos se convierten en flautas,
Desde esta especie de caramillo
Moldeado en arcilla al fuego
Desde esta especie de conocimiento
La vida misma se fractura
Y llamaradas
Se expanden bajo los pies.

Día tras día
De raíz arrancaba de mí todo cuanto no te fuera indispensable.
Ahora resueno
Con el más ligero toque-leve, azul-plateado.
Soy hueca
Como una estatuilla China con las palmas de las manos vueltas hacia arriba.
Alcánzame -
Soy ahora una pareja perfecta para ti.
Cuanto fue, nunca fue.
Idénticos somos en nuestra inocencia - adentro ni una traza de lodo.
Los tiestos crepitan ligeramente
Cuando camino descalza, como la Sirenita, a través de mi pasado.
Cráteres de bombas por doquier,
Fragmentos de trenes volados...
Si esto no es amor,
Entonces es una estrella que me golpeó entre las cejas
Y me fijó a la tierra y no dejó nada en pie.
Si esto no es amor -
Nuestro mundo no es de Dios.

Desde esta especie de añoranza
La arena se vuelve fértil,
Desde esta especie de ansia
El río vadea los bancos,
Y las montañas se juntan
Con el gesto de un dedo.
Si esto es amor,
Lo que fue ya no cuenta.

Prypiat - naturaleza muerta *

Podría ser de madrugada.
La luz, como una sábana en pliegues derramada.
El cenicero repleto.
Una sombra se multiplica sobre cuatro muros.
El recinto está vacío.
No hay testimonios.
Pero alguien estuvo aquí.
Hace un momento relumbraron unas lágrimas gemelas
Sobre la pulida madera
(¿Vivió aquí una pareja?)
Un vestido sobre el brazo de la silla, lleno hasta hace poco por un cuerpo,
Se disolvió en un rollo de tela.
Entra, husmea. No hay nadie aquí,
Apenas el aire que se respira, como aplastado
Por un tanque.
Un saco a medio terminar recuerda los dedos de alguien.
Un libro yace abierto, marcado por una uña.
(¡Cuán sorprendente este silencio más allá de los límites!)
Sobre la madera pulida, dos manchas.
Sobre el piso al pie de la silla una manzana,
mordida pero no oxidada.

* Prypiat es un pueblo abandonado en el área evacuada en torno a Chernobyl
 

Traducciones de Rafael Patiño

Oksana Zabuzhko nació en Ucrania en 1960. Graduada en Filosofía de la Universidad de Kyiv Shevchenko. Enseñó cultura ucraniana y literatura como escritora en residencia en Penn State University. Becaria Fulbright en los Estados Unidos. Libros de poesía: May Hoarfrost (1985); The Conductor of the Last Candle (1990); Hitchhiking (1994); y The new Archimedes´ Rule, Selected poems, 1980-1998 (2000). Novelas: Extraterrestrial Woman (1992), The tale of the reed pipe (2000) y la muy reconocida Investigación de campo en sexo ucraniano (1996), que la estableció como una de las más controvertidas figuras de la Literatura ucraniana actual. A Kingdom of Fallen Statues, fue publicado en Toronto en 1996. Es coeditora de la antología From Three Worlds: New Writing From Ukraine (1996, Zephyr Press, Boston, Massachusetts). Ha ganado prestigiosos premios literarios. Por sus poemas vertidos al inglés recibió el premio de poesía del Global Commitment Foundation.
Última actualización: 28/06/2018