Festival Internacional de Poesía de Medellín

Luis Alberto Crespo (Venezuela, 1941)

Las cinco

Nunca se acabará en nosotros
la tierra seca.
Cuando comiencen los rezos
será para morirse.
Todo termina en aquellos playones,
aquellas tierras largas, largas,
y eso que sopla,
que viene silbando por los postes,
y nosotros suspendidos en los declives
como vejigas.
Los portones,
tesoros de familia, no nos salvarán
de los arenales,
la tierra que pisas.
Por más que haya el verde de los fundos
resistiendo,
la calle del agua,
seremos bandoleros
llevados por el menor paso de aire.

Siempre

A Alcides
 
Tantas veces tú y yo,
tantas veces,
mascando semillas de acacia

Cargamos cal, un techo de chillidos
para sostener nuestra casa seca

La suciedad de aquí
nos joroba

Como hormigas
comemos esas semillas de cosa triste

*

Vi a José Ignacio Artaona
alzarle la mano
tutearlo frente a los ruciomoros de ojos sucios
secretos que se protegen con el olvido
y a los castaños del otro mundo que nos observan con desaire

Tenía la marca del hierro en el anca como un epitafio
y su orina fue el único resplandor en el quemado
Artaona le amarró la falseta más espinosa en el pescuezo
le enloqueció la mirada con un trapo
y lo obligó a salir a lo más fiero de la Trinidad de Arauca
Le lanzó la silla encima como un animal sin entrañas
La boca de la cincha le mordía al lado del espíritu

Cuando Artaona subió al caballo
y lo golpeó duro para que fuera
se puso viejo y murió y volvió a nacer
Estuvo arriba noches y noches
estrellado
y estuvo aquí en sus huesos
calcinándose

Era un caballo para jinetearlo de perfil
darle por tierra la desmesura
donde el sur da la vuelta
y comienza el destino
Vi después a Artaona bajarse del caballo

Venía sobre sí mismo
destruido desollado místico

Confesión

Nada tengo que ver con la ceniza
no soy de los suyos
ni de su justicia

Si uso su nombre
es para ocultar que viví

Me gusta sí recorrer su camino
que sabe adónde vamos
pero no el color de su viaje
no su polvo
que es de corazón afuera

Y amo su jardín
-su flor suelta imaginaria-
porque queda lejos.

 

Luis Alberto Crespo nació en Venezuela en 1941. Obra publicada, entre otros libros: Si el verano es dilatado, 1968; Cosas, 1968; Novenario, 1970; Rayas de lagartija, 1974; Costumbre de sequía, 1976; Resolana, 1980; Entreabierto, 1984; Señores de la distancia, 1988; Mediodía o nunca, 1989; Sentimentales, 1990; Más afuera, 1993; Duro, 1995 y Solamente, 1996. Estudió Periodismo en la Universidad Central de Venezuela y en París. Dirige desde hace cinco años la Revista Imagen, del Instituto Nacional de Cultura CONAC y es uno de los miembros de su Directorio. Ha participado en diversos foros internacionales de poesía en Canadá, Colombia, Alemania, Moscú, España. Ha sido traducido al inglés, francés, italiano, alemán, húngaro, hebreo y árabe. Obtuvo el premio CONAC, el Premio Municipal de Poesía y el Premio Nacional de Periodismo Cultural. Ha publicado dos antologías, Costumbre de sequía, Como una orilla, donde recoge parte de su obra y prepara En lugar del resplandor, la cual será editada en Colombia. Como traductor ha vertido al español la poesía de René Char Aromas cazadores, Elogio de una sospechosa y poesía de Guillevic.
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