Festival Internacional de Poesía de Medellín

Marcelo Morales (Cuba, 1977)

Última

Años atrás en un cuarto de tu infancia
tu madre es joven aún
y mira por la ventana
mientras los pedazos de pan caen sobre la mesa.
Recorres con la vista los objetos,
esas cosas por ti reconocidas,
no es posible que no sean para siempre.
Apoyas el pan en la mesa,
ves las venas de tus manos,
vuelves a ver las migajas.

Sabes que vives,
que en un segundo vives.
Y no es posible que no sea para siempre.

Tout pure, tout centre, sous toi
René Daumal

¿Cuántas veces amaste, sin que este acto tuviera la menor consecuencia?
el círculo de la vida seguía conteniéndote,
las horas en el tiempo continuaban,
y tú detrás de alguna mesa, creías visualizar un centro,
el estado de abandono en que existen los objetos, cuando el miedo a ese vacío,
se hace sereno.
Inmóvil como el cuerpo de una taza, como la tarde misma.

¿Cuántas veces, en la radio, escuchaste esas palabras,
cuando el terror a la muerte rompía tu existencia?
Los límites de la vida te atrapaban.
Entonces creías que el mundo era perfecto.
Que la misma lluvia caería para siempre.
La luz del mundo, rozaba la forma de su cara,
y tú, tratabas de quebrar el tiempo, tratabas de quebrarlo.

El cuerpo del espacio te envolvía,
La luz de algo terrible te cegaba, la luz de algo perfecto.
Tú querías ser, tú querías ser, pero el hueco era profundo, tú querías ser,
tú querías ser, pero el ojo te negaba, trataba de arrastrarte a un infinito,
de arrastrarte a una sustancia, toda pura, toda pura, menos tú.

2

Recuerda la condición profunda del espíritu,
los momentos en que viste tu rostro reflejado en un espejo
y te volviste muchas cosas y ninguna,
los momentos en que supiste que no eras,
los momentos en que supiste que lo único que no cambiaba,
era que todo cambiaba, que lo único inamovible era que todo se mueve. La ley. Recuerda las mañanas en que hizo frío y caminaste cerca de un muro y estabas solo y estabas triste, y pensaste. Querías eso que eras cuando no eras, tu Yo profundo, tu Yo, los momentos en que supiste que a ti, no te quedaría nada de ti, los momentos que supiste que no tenías nada, que no tuviste nunca nada, y recuerda la pureza, la pureza del perfume, y recuerda ese peligro, porque el amor que te debió eternizar, también, te llevó a la muerte.

*

Creí que cada cosa que escribía
era un trozo que arañaba de mi muerte,
como si fuese posible vaciarla.
Ahora veo el agua donde estuvo la flor
y se ha vuelto
amarilla.
Los papeles con el viento chocan
insistentes
agotados.

 

Marcelo Morales nació en La Habana, Cuba, en enero de 1977. Obra publicada: Cinema, (poesía) Editorial Letras Cubanas. Premio Pinos Nuevos. Poemas suyos aparecen en las antologías: “Cuerpo, sobre cuerpo sobre cuerpo” (Editorial Letras Cubanas), “Los parques” Reina del Mar editores y “Antología de poesía cósmica Cubana” México. En el presente año ganó el Premio de Poesía de la revista Gaceta de Cuba.
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