Festival Internacional de Poesía de Medellín

Anwar Al-Ghassani (Irak)

Embellecimiento después de mi nacimiento en Ur*

Como llama blanca ondeaba la noticia de mi nacimiento.
Mi mano amputada erraba en las cañas,
y las cañas respiraban por sus concavidades.
Oía el lamento de los caramillos en un canal.
y oía en otro el mugido de los búfalos.

Después, atravesé el tejido del cielo,
y vine a ti prensando tus labios con los míos;
y cuando tu lengua azucarada se alejó de mí,
volví al reino de Enlil** y empecé a tocar la flauta

para las lombrices del barro,
para mis alegres deidades que rezaban:
¡La lengua! ¡La lengua!

* Ur: capital del reino de los Sumerios en el sur de Iraq; lugar de nacimiento de Abraham.
** Enlil: “Señor Viento”, dios principal del Panteón de las deidades de Sumerias.

*

Recursos frugales generan tu voz,
recipiente de tu tiempo de pesar y placer.
Tu voz hace fluir los sabores, fragancias,
cuerpos oscuros y calientes
delgados con su cabello negro mate.

Tu voz se mueve serenamente por las alturas,
Le hace señas a los viajeros
en los huertos de dátiles,
arriban a ciudades de ladrillos anaranjados,
exhibidas en tiendas saturadas
con olor a encurtidos y carne asada.

En la orilla opuesta del río
se vislumbran jinetes negros, errantes, alborotados
con ropa decorada de arquitectura suave.
Ellos son los deshechos de la memoria.
Quedan fuera de tu voz precisa como sobras.
Mientras, las palmas de dátiles
no se cansan de estar paradas en las huertas,
elevadas, monumentos económicos
de agua disfrazada, de materia gratis y viva.

Cuando cae la noche,
se dispara la última bala
para asustar a los fantasmas que se acercan,
el Tigris y el Eufrates fluyen,
apacibles, lentos, balanceando de un lado a otro
su carga de criaturas acuáticas.

Es entonces cuando por medio del agua
y la invisible experiencia,
obtenida de caras y movimientos,
posturas y cuentos sobre el enigma del destino,
emerge y se incrementa la sensibilidad
en los cuerpos de los niños dormidos.

Es entonces el momento para trazar tu voz
extendida a lo largo del paisaje,
cuando está regresando a su fuente.

* Siddiqa Al-Mullaya, una de las grandes cantantes populares
iraquíes de la primera mitad del siglo veinte.

Manos que moldean

Tus manos de dedos flacos
luz tenue, adelgazar continuo.
Al no desear ser vistas,
poco sitio ocupan.

Son transparentes
y moldean tu cuerpo
-el aire es el color -
dejan aquí y allá
curvas, rincones
y contornos donde habitas.

Tus manos asertivas,
mi cuerpo, desde lejos,
lo moldean,
exportan tu deseo de estar
en el vecindario pálido
de mis huertos,
deseo urgido que atraviesa
el paisaje urbano
en vehículo de fuego
de temporada baja,
hasta caerse en mis manos.

Tus manos autosuficientes olvidaron
su metamorfosis de ayer,
me bajan relámpagos
y canastas doradas.

Manos con su propio dramatismo
que le dan vida
a la materia muerta.

Tus manos las apropio
como aliadas de mis labios;
no renuncio a mi soledad,
la veo rosa seca
en tus dedos ya invisibles.

Anwar Al-Ghassani Qal’at Saleh, Irak, 1937. Creció en la provincia de Kirkuk, el primer y más viejo centro petrolero de Irak. Trabajó en la exploración de petróleo y como maestro de educación artística, para pasar a desempeñarse en Bagdad como traductor y periodista. En 1968 salió del país para estudiar en Alemania, donde obtuvo un doctorado en periodismo de la Universidad de Leipzig. Llegó a Costa Rica en 1979 y regresó a Alemania, posteriormente trabajó también en Argelia para luego, en 1984, radicarse definitivamente en Costa Rica. Cofundador de uno de los grupos literarios más influyentes en la poesía Iraquí y árabe actual, el Kirkuk Group, surgido en los años 50 en la ciudad multiétnica de Kirkuk.
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