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Sujata Bhatt (India)

Sujata Bhatt (India)

Las voces

Primero el sonido de un animal
inimaginable.

Luego: el susurro de un insecto, el silencio de un pez.

Y después las voces se tornan más y más altas.

La voz de un ángel que recién ha muerto.
La voz de un niño que se niega
a convertirse en un ángel con alas.

La voz de los tamarindos.
La voz del color azul.
La voz del color verde.
La voz de los gusanos.
La voz de las rosas blancas.
La voz de las hojas arrancadas por las cabras.
La voz de la escupida de una serpiente.
La voz de la placenta.
La voz del latido del corazón del feto.
La voz del cuero cabelludo del cráneo
cuyos cabellos cuelgan detrás de una vitrina
en un museo.

Solía pensar que había
sólo una voz.
Solía esperar
pacientemente a que esa voz regresara
y volviera a comenzar el dictado.

Estaba equivocada.

Ahora ya no puedo contarlas.
Ya no puedo
tomar nota de lo que quieren decir.

La voz del fantasma que quiere
morir una vez más, pero esta vez
en un cuarto mejor iluminado y con fragantes flores
y con otros parientes.
La voz del lago congelado.
La voz de la niebla.
La voz del aire mientras nieva.
La voz de la niña
que aún ve unicornios
y conversa con ángeles cuyos nombres conoce.
La voz de la savia del pino.

Y después las voces se tornan más y más altas.

A veces las oigo
reírse de mi confusión.

Y cada una de las voces insiste
         y cada una de las voces sabe
que es la única y verdadera.

Y cada una de las voces dice: sígueme
sígueme y te llevaré de la mano
–

De Marie Curie a su esposo

Las ecuaciones son luminosas ahora.
El brillo tenue a lo largo de mi página,
a lo largo de las paredes
a lo largo de la almohada
donde tu frente debería estar.
Habrías sonreído al ver la forma de tu gráfico,
el que completé tubo de ensayo por tubo de ensayo.

Te las ingeniaste para deslizarte dentro mío,
te las ingeniaste para enrollarte todo, apretadamente en mi pecho.
Quiero que te acuerdes
de las vincapervincas, los narcisos,
la glicina, los lirios, el codeso;
de las vacas que caminaban con lentitud para olfatear,
de los manubrios que torcimos mientras montábamos en bicicleta a través de tantos árboles,
de tantos cielos y hierbas.
Hallando protección en la oscuridad, cada noche íbamos
a inspeccionar nuestras luces mágicas, fosforeciendo en brillantes
amarillos y verdes, amarillos y azules,
atrapadas en hileras e hileras de botellas.

Ahora se me antoja el gris,
se me antoja la lluvia: días como aquél
que te mató me mantienen
en el laboratorio y en las salas de clase.
Pierre, esta tarde a la una y media
continué tu curso en la Sorbonne.
Esta tarde
te sacudiste en mi pecho.
Tu barba corrió por mis venas, por mi sangre. Te agitaste,
tus piernas golpeando contra mis costillas
mientras analizaba el progreso
que se ha alcanzado en la Física.
Pero a la noche, aún cuento en polaco.

Traducciones de Jorge R. Sagastume

Sujata Bhatt Ahmedabad, India, 1956. Poeta y traductora. Ha recibido numerosos premios y reconocimientos internacionales, entre ellos el Commonwealth Poetry Prize. Ha publicado seis volúmenes de poesía en el Reino Unido y su obra, traducida a más de veinte idiomas, está incluida en varias antologías poéticas y ha sido difundida en los canales de radio y televisión de la BBC de Londres. Ha sido escritora visitante en la Universidad de Victoria, en British Columbia, en Canadá y también en Dickinson College, en Carlisle, Pennsylvania, Estados Unidos. En febrero de 2004, la UNESCO publicó su poema Search for My Tongue, como parte de la celebración del Día internacional de la lengua madre. Otras obras: Brunizem, 1988, Commonwealth Poetry Prize; Monkey Shadows, 1991; The Stinking Rose, 1995; Nothing is black, really nothing, Augatora, 2000; y A colour for solitude, 2002.
Última actualización: 28/06/2018