Festival Internacional de Poesía de Medellín

Ángela García (Colombia)


Recorro en la duermevela el rostro humano con ojos microscópicos. Recorro una nariz levemente inclinada, sudorosa cerca de las fosas. Soy una mirada sobre un rostro con una nariz que piensa. Estoy a unos milímetros de la piel que brilla, mis ojos son los de una hormiga y el rostro una cordillera. Adelante, debajo, arriba, sumergida en sí, abstraída. Indiferente, sin imaginar ser vista por algo diminuto. Y yo, lo inconcebible, sé, que este pliegue junto a la nariz donde ahora camino es de un rostro. Y el estupor me paraliza: ¿cómo puede ser esta línea, este sudor, este bosquejo de mejilla un rostro y hasta un nombre, una historia, un tiempo? ¿Cómo puede al mismo tiempo esta porción de grasa y calor ir más lejos que un nombre, una historia, un tiempo?

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Pero soy yo que te llama, en el centro de estos murmullos: cantos del atardecer, estremecimiento del viento en los ramales y la hierba y las escasas voces de los que pasan por el sendero. La tarde es un nido donde mi voz acuna un nombre latente, acurrucado entre los labios y la lengua. ¿Para qué? -Me pregunto- No lo pronunciaré- me digo-, ¿por qué perturbarle?- me alecciono. Dentro la voz pagana con un gran sorbo de tiempo en la boca dice: -para la eternidad; para sentarse ante el agua serena entre las florecillas blancas; para disfrutar rostros y voces que quieren saber decir las cosas por decir; para encontrar algo perdido de cada uno en las pupilas recién descubiertas del otro.
Una familia de patos se desplaza por el canal, silenciosa película muda. Imaginando que puedo ser hermosa en tu boca recojo esporas del prado, con el regocijo de tocar el porvenir en las semillas, con la glotonería de palpar el sueño.

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Mi cuerpo es un campo de guerra. Tengo fiebre. La alta temperatura me vuelve un ser marginal. La alta temperatura me saca del mundo. Soy un terreno arisco. Estoy viva. La reverberación de mi combustión me muestra al mundo como un espejismo y está en mi desaparecer o insistir en materializarme. En mi oído se vuelven añicos los sonidos. Las voces son una estridente quebrazón de cristales, shchchshsyyyzzzzzzzzzzz astillas cayendo en punta. Sus agujas se clavan en mi tierra abrasada que las convierte en silencio.

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Los días son los que me hablan de ti en esta convivencia silenciosa. Los meses que nos llevan en su corriente, los párpados que caen y se levantan cada noche y cada amanecer. Tu cuerpo en el lecho, tu rostro dormido, los rostros del despierto, todos los momentos gota a gota, pomo a pomo, brizna a brizna. Gestos, miradas, bosquejo de la luz, aguarrás de la penumbra. Eso me habla de ti, silencioso. Y se lo que amas y se lo que te deja indiferente. Y se me da un sentido para las cosas que tú mismo no sabes. Soy tu arma.

Ángela García Medellín, Colombia, 1957. Ha publicado los poemarios Entre leño y llama y Rostro de Agua. Poemas publicados en la Antología Nueva Poesía América Latina, New Lateinamerikanische, Alemania, (Antología bilingüe), 1996. Antología de Poesía Colombiana, a cargo de Henry Luque Muñoz, 1997. Publicaciones en revistas y periódicos de México, España, Francia, Costa Rica, Argentina, Venezuela, Alemania. Miembro del Consejo Editorial de la revista PROMETEO hasta 1999. Cofundadora y Directora Ejecutiva del Festival Internacional de Poesía en Medellín, desde 1991 hasta 1999. Actualmente vinculada a la organización del Festival de Poesía de Mälmo, en Suecia.
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