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Sam Hamill (Estados Unidos)

Sam Hamill (Estados Unidos)

La orquídea

Justo mientras me pregunto
si es que acaso va a morir,
florece la orquídea

y no puedo explicar por qué
mueve mi corazón, por qué tal placer

brota desde un pequeño capullo
sobre un espigado tallo, una
dorada flor rojo sangre

abierta en medio del verano,
diminuta, perfecta en su hora.

Aun para un poeta
canoso y arrugado, es
enteramente erótica,
pistilo y estambre, polen,
rocío del mundo, una cucharada

de tierra, y agua.
Erótica porque hay muerte
en el corazón del nacimiento,

drama en aquellos viejos prismas del
amanecer en húmedos arcos de cedro,

misterio más profundo
lavando platos al anochecer
o bromeando con mi mujer,

que se hace, sí, más bella
porque uno de nosotros morirá.

Lo que el agua conoce

Lo que la boca canta, debe aprender a perdonarlo el alma.
A los ojos del mundo real una rata es tan moral como un monje.
Todavía, el corazón es un río
manando de sí mismo, un río que no puede ser cruzado.

Se abre sobre una bahía
y se devuelve sobre sí mismo cuando entra la marea,
lleva el grito del somorgujo y las sales
de lo indeciblemente humano.

Un águila distante entra a la boca de un río
el salmón ya no corre, sus amplias alas brillan
corriente arriba hasta que desaparece
hacia la nada de donde vino.

Sólo permanece el pensamiento. Desprovisto de la astucia del águila
o de la sabiduría del gorrión, ¿adónde tornaré,
anegado en tristeza? ¿Quién conocerá lo que los árboles conocen,
la arácnida paciencia del arce joven o lo que confiesa el sauce?

Permítanme ser agua. El corazón se escancia en olas.
Escuchen lo que el agua dice.
Viento, sé un amigo.
No hay nada que yo no pudiera perdonar.

Égloga de la marisma negra

Aunque es mitad del verano, el gran garzón azul
sujeta un invierno más oscuro sobre sus hombros gibados,
las nubes grisáceamente opacas
se alzan sobre él como tormenta sobre el Pacífico.

Más monumento que pájaro
se alza en el negro marisma, un arrugado profeta
vuelto desde una mitología esfumada.
Vigila el corazón de las cosas

y no se mueve o modula. Pero cuando
al fin vuela, sus grandes alas
cubren el cielo ensombrecido, y lentamente,
como si rezara, se alza, casi sin moverse,

mientras empuja lejos el mundo.

Traducciones de Rafael Patiño

Sam Hamill Estados Unidos, 1943. Poeta, ensayista y traductor. Huérfano durante la Segunda Guerra Mundial, actualmente dedica su tiempo a luchar contra la guerra y a favor de movimientos por la paz. Es autor de 13 libros de poesía, tres de ensayos, y de diversas traducciones desde el antiguo griego, latín, estonio, japonés y chino. Enseñó en prisiones durante 14 años, en programas de artista en residencia por veinte y trabajado ampliamente en favor de las mujeres y los niños desprotegidos. Editor fundador de Founding Editor of Copper Canyon Press. En enero del 2003 fundó Poets Against the War (Poetas contra la Guerra). También editó una muy difundida antología de poesía antibélica. Su obra ha sido traducida a más de una docena de lenguas.
Última actualización: 28/06/2018