Festival Internacional de Poesía de Medellín

Los ancianos


Mis abuelos decían:
Para cada pregunta, una respuesta,
para cada palabra, una tonalidad, un gesto, tiempos y espacios específicos
para cada semilla, un determinado tipo de suelo, para cada sueño, varias alternativas,
la decisión de hacerlos realidad para la libertad de nuestro pueblo,
los kipus, la sustancia
de nuestro pueblo
la experiencia de todos los pueblos.

*

 

 

Tú, vestida con la sensibilidad del agua
me absorbes y me desarmas a tu antojo fundimos al extremo
la pasión de nuestros orígenes
y flotamos, y evaporamos en tempestades consumiéndonos hasta la extinción
hasta sentir que nuevamente
retornamos a la vida

*

Te amo
porque tu ser
tiene la intensidad de la madre tierra porque de la nada
haces que broten praderas de alegría
porque los ríos que circulan en tu piel son los himnos
que armonizan mi corazón
son el origen
de mis amaneceres.

*

 

Pensar con el corazón
Cuando se piensa con el corazón
Solo hay amor y no hay oportunidad
Para la guerra. Cuando se piensa solo con la cabeza
y se deja a un lado el corazón gobierna la vanidad, la avaricia
entonces, comienza la guerra.

 

Somos cóndores

Somos cóndores, somos pumas somos la boa sagrada
somos el corazón, el pulso de la madre tierra
somos sus hijos, somos sus entrañas,
somos el reflejo de sus sueños,
somos su paz, su amanecer.

Madre Tierra


Para que la Madre Tierra
no muera
volvamos a danzar
alrededor del Sol
y de la Luna
la danza del cóndor
la serpiente
el venado
dejemos que nuestros corazones
se desborden en cataclismos
y engendremos el vacío
con nuestras palabras
dialoguemos en círculo, en el día
y en media luna, en la noche
hablemos en tiempo de ayer
de ahora y de mañana
con nuestros Yayas
y nuestros Wawas
encendamos con nuestro futuro
los contornos
de todos los caminos
avancemos como águilas
a través de todas las vicisitudes
e imprimamos en ellas
la armonía de nuestros sueños
Vigilemos con los más
sofisticados radares
la integridad de sus venas
su aliento, su espíritu
sus manos, sus manos
constructoras
del futuro
del sueño
la ternura
del hermoso murmullo
de la vida.


El tiempo


El tiempo
el tiempo está convulsionado
el tiempo, tiene contracciones
el tiempo, puja, aprieta sus puños
está bañado en sudor
el tiempo, extiende sus brazos
sus manos se crispan en las orillas del horizonte
¡suda, se queja, grita!
sus dolores son más intensos, el tiempo
está extremadamente dilatado el tiempo
comienza a romperse
      empieza a sangrar el tiempo
deja escapar, su último suspiro
un nuevo sol
una nueva luna
ha empezado
a nacer

Robinson Quintero. Fotografía de Sara Marín Ariruma Kowii (Árbol de la Paz), nació en Peguche, Otavalo, Ecuador, en 1961. Pertenece a la Nación Indígena Quechua. Poeta, escritor, profesor universitario y activista político. Realizó estudios de Ciencias Sociales y Políticas en la Universidad Central del Ecuador. Escribe para el diario Hoy de Quito. Ha sido estudioso del uso terapéutico de las plantas. Ha trabajado con la Confederación Nacional de Indígenas del Ecuador. Ha realizado investigaciones de literatura y cultura kichwa. Ha participado en el proceso organizativo del movimiento indígena ecuatoriano en los equipos de apoyo a nivel local y nacional hasta el 2005 y en la actualidad mantiene vínculos con dirigentes de base y docentes bilingües del país. Ha publicado poemarios en lengua quechua y ediciones bilingües. Coordina la Campaña sobre la defensa de las lenguas indígenas del Abya-Yala. Actual director del Área de Letras de la Universidad Andina Simón Bolívar, y coordinador de la Cátedra sobre Pueblos Indígenas de América Latina de la misma universidad. Algunas de sus obras: Mutsuktsurini, 1988; Tsaitsik: poemas para construir el futuro, 1993; Diccionario de nombres quechuas, 1998.

Publicado en agosto de 2013

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