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Santiago Mutis, Colombia

Quién vive


Nombres feroces tienen algunas cosas
entre los hombres

El domingo el azul las playas
¿No hay nadie que responda?

Monedas, sólo monedas
de oro

Sombras estrellas jardines
No hay nada que amanse estas voces
que queman muy hondo, más allá
donde no hay aire ni luminosas sombras

Las ceremonias de la sangre

Una lacerante rabia ilumina
como fiebre mis días primeros
Una recua imbécil de maestros
despedazó mi infancia
Su negligencia quemando la terrible pureza
a su alrededor, devastando la plegaria
Días inocentes, como calles
sembradas de escuelas antros carnicerías
Vidas desfiguradas
a las puertas del Paraíso
de cada día
Si Dios supiera lo que han hecho
y lo que han dejado de hacer
Si Dios supiera cómo callan
No los alumbra el miedo
ni les canta
la luz
    brotando
de los pechos
        de sus madres
Ay, la vida pasa como la esbelta sombra de un navío
sobre un sagrado espejo de sangre

Lunas, mil lunas de nieve
sobre el fuego santo
y en el cielo brillan
los aullidos de fogosos mataderos

La voz de Dios como un manto fúnebre
deja su escarcha
en las aldeas del invierno
y congela la leche en los establos
La lluvia brilla como un país sin luna
– alma pura –
donde se extravían caravanas y veleros
como dulces campanarios
como una sola misa
una comunión única en todas las catedrales

Alguien susurra – tal vez mi madre –
en mi oído los nombres
de las plantas, las semillas, los brotes
los nombres rojos de los pájaros
sin fastidio
entre lágrimas

 

El circo

El payaso asombra la infancia lanzando fuego por la boca
rojas esferas que ruedan vivas por el aire
lo incendian
como rosas inmensas que se abren
ascienden     se hacen humo     nada
se apagan ante los niños      con la mirada
en las estrellas rotas de la carpa

y el payaso se desvanece
en una mancha sola
de cenizas      y una rosa
de fuego     de infancia     de risa congelada

(El payaso asombra la infancia
lanzando rosas de fuego por la boca)

El bosque blanco


Un alma empañada de júbilo
Un alba de cenizas llorando
sobre sus pechos desnudos
El afán de las desdichas
La esperanza, algo, brillando en el aire
El olor del campo
Poleas y cuerdas en el bosque de los campanarios
El canto de maderas, el fuego, las flores
Las hojas cubriendo los senderos
El agua de acequias como espejos
La fraternidad
La vigilia
El esplendor de las lámparas
Las fugaces sombras
El bosque blanco de los días
Las guirnaldas…

Todo es incienso


El inquilino


Algunas veces nos basta con ver
para ser libres

así sea sólo unos instantes

los suficientes para sentir
el aleteo
de ese más allá
que nos habita

El bosque blanco


Un alma empañada de júbilo
Un alba de cenizas llorando
sobre sus pechos desnudos
El afán de las desdichas
La esperanza, algo, brillando en el aire
El olor del campo
Poleas y cuerdas en el bosque de los campanarios
El canto de maderas, el fuego, las flores
Las hojas cubriendo los senderos
El agua de acequias como espejos
La fraternidad
La vigilia
El esplendor de las lámparas
Las fugaces sombras
El bosque blanco de los días
Las guirnaldas…

Todo es incienso

El inquilino


Algunas veces nos basta con ver
para ser libres

así sea sólo unos instantes

los suficientes para sentir
el aleteo
de ese más allá
que nos habita

La jauría

No podemos detenernos
ni conservar nada

Avanzamos como la sorda jauría
de un ejército invasor
sin poder retener nada a nuestro lado

Así el olvido
Vamos todos
cantando hacia la muerte

Un caballero


Tras su escudo un caballero
vestido de hierro, defiende lo invisible

Actualizada en agosto de 2013

Santiago Mutis. Fotografía de Sara Marín  Santiago Mutis Durán Nació en Bogotá, Colombia, en 1951. Poeta, ensayista, editor y crítico de arte. Obras publicadas: La novia enamorada del cielo, 1981, con Roberto Burgos Cantor; Tú también eres de lluvia, 1982; Soñadores de pájaros, 1987; Falso diario, 1992; El visitante; Afuera pasa el siglo, 1998; Relámpagos de la ciudad; Guillermo Wiedemann (Crítica); Eduardo Ramírez Villamizar, la belleza del pensamiento (Crítica); Panorama inédito de la nueva poesía en Colombia; Dicen de ti (2003); y La esbelta sombra, 2009. Ha fundado y dirigido las revistas Gradiva y Conversaciones desde La Soledad, desarrollando una labor crítica sobre la poesía y el arte contemporáneos. Fundó la revista Gaceta del Instituto Colombiano de Cultura y fue director de publicaciones de la Universidad Nacional. Es tutor de la maestría de artes plásticas de la Universidad Nacional de Colombia. Como editor, publicó las obras de José Asunción Silva, Aurelio Arturo, José Antonio Osorio Lisarazo y Álvaro Mutis, entre otros.

Última actualización: 28/06/2018