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Robinson Quintero

ROBINSON QUINTERO

(Colombia, 1959)

Hombre que pasa

El hombre que pasa y es sólo una mirada
¿de qué lugar viene
qué amigos frecuenta
por cuántos hijos ríe
de cuántos muertos vuelve?

El hombre que pasa y es sólo un gesto
¿qué oficio desempeña
qué moral defiende
a qué edad marcha en este intrincado camino
de mañana?

Yo lo veo seguir sin saludarme
sin despedirse
confundiéndose entre la gente después de ser yo
         para él
lo mismo:

el hombre que pasa y es sólo una mirada

Poema con naranjas

Para Luz Eugenia Sierra

Las naranjas en el aguacero
perladas de resbalosas gotas
como suspendidas en la bruma

No pierden su llamarada

Más amarillas irrumpen en el verde
en las húmedas varas
en el color del agua

Me acojo a su alegría que escampa
Amo este sol entre la lluvia

Poesía en el cuarto

Una leve brizna de hierba me acompaña
sólo ella para la noche
suspendida en un jarrón sobre la mesa
Miro su verde pelusa
el frágil tallo que se balancea
su misterio sin perfume
          sin ostentación
que nada diría en el tramado de los pastizales
Sin embargo vela conmigo
lleva la fatigosa soledad liviana
esta leve brizna de hierba
suspendida en un jarrón sobre la mesa

El poeta es quien más tiene que hacer al levantarse

El poeta es quien más tiene qué hacer
al levantarse:
saludar el día
espantar los pájaros amargos
limpiar las palabras
regarlas y vigilar
que no mientan

No reproches su caminar ausente
su diligencia en nada
esa forma de cantar

Dentista

Si hay algo digno de elogiar en el dentista
es la manera como ante el infierno nos tiende
          la mano
salvándonos del dolor

Si hay algo digno de admirarle es cómo cumple cabal
          su promesa
de dejar la sonrisa a flor de labios
lista para despedirnos

Claro
pero antes
está la mota de algodón manchada de sangre

La otra Itaca

Siempre se ha dicho:
el camino es largo

Para arribar a tal o cual Itaca
hay obstáculos
extravíos
y pocos atajos

Se necesita de algo más que ardentía
y arrojo

Y se dice también
que al final de la ardua jornada
espera a cada uno la recompensa:

la paciencia es hermosur
después de la niebla hay sol
sacrificio añade sabiduría

Pero sé de lugares jamás encontrados
en los que el hombre ha quedado
en la intemperie

Si no es la dicha el mismo camino
si no es cada paso el puerto
no lo emprendas

No siempre se nos espera
No todos llegamos a tiempo

Buses

Sigo los buses que viajan veloces en la noche
cuando la tiniebla es más cerrada
y apenas los distingue
el destello de las luces

No dicen a dónde van
ni de dónde vienen
y a nadie dan razón de los asuntos de sus viajes

Pasan simplemente
cada vez más rápidos
y distantes

Sigo sus faros que trasnochan
y centellean
entre las montañas
hasta extinguirse

Las estrellas cumplen arriba
su destino
Pero más hermosa que la luz
inmóvil
es la luz que huye

Trabajan tanto los carpinteros de ataudes en mi país

A mañana y tarde
en día laboral y festivo
sin vísperas
miden
trazan
cortan

Sin importar para quién
sin importar si es el propio
cofres lisos
unos
y ásperos
otros

Como peones a la orden
del más severo Señor
taponan
pulen
empañetan
a prisa

En las noches oímos
sus garlopas que alisan
tabla a tabla
sus martillos que oprimen
clavo
a clavo

Con las manos llenas de polvo
con los rostros sucios de aserrín
cantan:
¿son más los de arriba?
¿son más
los de abajo?

De sol a sol trabajan
los carpinteros de ataúdes
en mi país

Alto ahí

El amor es un atracador
No sabes en qué momento te asalta
ni en qué lugar
ni de qué modo
ni con qué porqués

El amor es un atracador
Y sabes que no pide la bolsa
sino la vida
No se conforma
con cosas de valía
el amor

Y desconoces si lo volverás a ver
Y desconoces si te devolverá lo hurtado
Agazapado en la sombra
está el ladrón
que te asaltará la vida

 

Última actualización: 28/06/2018