Festival Internacional de Poesía de Medellín

KATIA CHIARI (Panamá, 1969)


Foto amanece

En adelante llamaremos lugares comunes a lo ya dicho
por otros que no soy yo.  

Esta es la foto de un lugar común en la historia de la poesía. 

Amanecer no tiene sinónimo.

Deber mi  silencio a    evocaciones  ajenas, cuando el    instante se
posa 
eterno
en el encuentro  entre la tierra y el  sol y mi cuerpo  pende  de  una  taza
de
café,
no   puedo.  Tengo  urgencia  de  contarles   que   el   yo   que  
me 
habita
no entiende por  qué  alguien duerme mientras  el milagro  se repite. 
Necesito
decirles,   no    es    la    marca    de   una    nueva    jornada,    no    la 
prolongación  del
calendario,  es   regalo,   origen,  éxtasis,   silencio.  Diminuto yo, 
¡Despierta!
La lluvia  bromea de  cuando  en  cuando.  No hay   momento  más 
naranja  ni
reloj  más  exacto.  Amaneció  en  mis  ojos.      Otro   yo  
para 
contarlo.
Afortunado  lugar  común   para  nosotros,  los  sinónimos  de 
tantos 
otros.

* * *

Detente,
hay semillas en la risa.

Tu pico risueño.
Cautiva mi flor.

Acuna el viento una carcajada,
ríe, ríe una lágrima.

Detente,
un pichón los pétalos abrió.

Katia Chiari nació en Ciudad de Panamá, Panamá, el 4 de diciembre de 1969. Bachiller en Ciencias, Letras y Filosofía, realizó estudios de Francés en la Alianza Francesa de Panamá y de Japonés en la Universidad de Panamá. Publicaciones: Lagartijas y estrellas, 2000, Premio Nacional de Poesía Joven Gustavo Batista Cedeño, 1999; Palabrabierta, 2002; Aguaspiedras, 2003, Premio en el Concurso Municipal de poesía «León A. Soto» 2001; Recortes, fotos, poemas, recibos y una que otra confesión, 2004, Mención Honorífica en el Premio Nacional de Poesía Joven Gustavo Batista Cedeño, 2003. Es una de las voces representativas de la reciente generación de escritores Panameños. Una generación obligada por la circunstancia global a acometer, hasta donde lo permita el vocablo, nuevas formas de ver el mundo, de asumir roles, de decidir, de pensar, de abordar el canto. Se trata de una generación desvinculada de los conflictos generados por la impronta canalera, que marcó el siglo XX de la literatura panameña. Es una poesía de búsqueda la suya, de cuestionamientos, donde los lugares comunes son espacios obligados para el pensamiento y la acción. Se trata de una voz transparente, ajena al verso escabroso, recurrente. Se deja escuchar con acentos personales y definidos.
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