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JORGE COCOM PECH (México, Nación Maya, 1952)

JORGE COCOM PECH (México, Nación Maya, 1952)


La casa de tu alma

Tu nombre es la casa de tu alma
Ahí habitan tus padres y tus abuelos.
En esa casa milenaria,
hogar de tus recuerdos,
permanece tu palabra.

Por eso,
no llores la muerte de tu cuerpo
ni llores la muerte de tu alma.
Tu cuerpo,
permanece en el rostro de tus hijos;
tu alma,
eternece en el fulgor de las estrellas.

La serpiente vegetal

La enredadera,
cuando escala el tronco de un árbol,
pretende atrapar su alma.

Lo que ignora esta serpiente vegetal,
es que el alma de un árbol,
no está al interior de su corteza,
sino en el canto de los pájaros.

Morder los harapos de la noche

El ladrido de un perro
es su forma de morder los harapos de la noche.

El color de los silencios

Si la palabra,
tuviera un ropero,
guardaría el color de los silencios.

Jorge Miguel Cocom Pech nació en Calkiní, Campeche, México, en 1952. Poeta, narrador, ensayista y profesor en lengua maya y castellano. Realizó estudios de Ciencias de la Comunicación, Pedagogía, Agronomía y Sociología. De 2002 a 2005, fue Presidente del Consejo Directivo de Escritores en Lenguas Indígenas, organización nacional que reúne a poetas, narradores, dramaturgos y ensayistas de México. Su libro Muk’ult’an in Nool, Secretos del abuelo, texto bilingüe maya-español, ha sido traducido al francés, italiano, serbio, catalán, inglés, ruso, rumano y árabe. Ha participado en Encuentros, Congresos y Festivales de culturas indígenas en Canadá, Estados Unidos, Guatemala, Nicaragua, Panamá, Colombia, Chile y Venezuela. La crítica literaria Alejandra Flores, al comentar el libro secretos del abuelo, señala: «Pocos libros logran desde sus primeras páginas hacer poesía, pocos son los que llevan de la mano por caminos de misterio y te regalan a cada paso una metáfora aleccionadora, revelaciones que aparecen con naturalidad y, sin embargo, son producto de una sabiduría de la vida. Cocom Pech, dueño de una pluma que reconoce la hermosura del concepto, es asimismo un escritor con oficio, un cazador de palabras que mide con certeza el efecto emotivo de una frase…» El escritor chileno Jaime Valdivieso, al referirse a la obra destaca que «No sólo se encuentra allí la sabiduría milenaria de sus antepasados familiares y de todo un pueblo, sino la maestría con que ha sabido trasponer en la escritura, el mensaje ético y filosófico de su abuelo. En una prosa sobria, despojada de todo oropel que no sea el correspondiente a los símiles y metáforas estrictamente esenciales y propios de la poesía con que los pueblos primitivos ven y conciben la naturaleza, los hombres y el cosmos (la poesía es lenguaje del pueblo primitivo decía Heidegger), nos entrega un texto no sólo de gran valor testimonial ético y antropológico, sino a la vez un universo autónomo de extraordinaria belleza, sin perder esa cadencia y espontaneidad propia de la tradición oral.
Última actualización: 28/06/2018