Festival Internacional de Poesía de Medellín

JAIME LUIS HUENÚN (Chile, Nación Mapuche, 1967)


Bajé a Puerto Trakl entre neblinas.
Buscaba el bar de la buena suerte
para charlar sobre la travesía.
Pero todos vigilaban la estrella polar en sus copas,
mudos como el mar frente a una isla desierta.
Salí a vagar por las calles con faroles rojos.
Las mujeres se ofrecían sin afecto, fragantes y cansadas.
«A Puerto Trakl los poetas, vienen a morir», me dijeron
sonriendo en todos los idiomas del mundo.
Yo les dejé poemas que pensaba llevar a mi tumba
como prueba de mi paso por la tierra.

Ceremonia de la muerte

Uno
(Forrahue)

«...alzaban sus manos
ensangrentadas al cielo...»
(Diario «El Progreso» de Osorno
21 de octubre de 1912)

No hablábamos chileno, mi paisano,
castellano que lo dicen.
Copihue sí, blanco y rojo,
flor de michay,
chilco nuevo.
No sabíamos de Virgen ni de Cristo, padrecito,
ni del Dios en las Alturas.
Jugábamos tirándonos estiércol de caballo en los potreros;
robábamos panales a los ulmos y a los moscos,
y pinatras a los hualles de la pampa;
mirábamos desnudas bañarse a las hermanas
con manojos de quillay en el arroyo.
Malo era.
Sí.
Por eso vino envidia y litigio y carabina;
por eso se volvieron lobos los venados y los peces.
Malo era, paisanito, malo era.
Comíamos caliente el crudo corazón de un cordero
en el lepún;
rezábamos huilliche al ramo de laurel
junto a la machi;
matábamos con fuego al que mete huecuve
contra el cuerpo y contra el alma.
¡Brujo diablo, anda vete! decíamos escupiendo,
y el bosque más espeso
escondía a la lechuza.
Malo era, malo era.
No sabía vivir el natural antes amigo, no
sabía.
Las mujeres se preñaban en lo oscuro y en lo claro,
y los hijos se criaban a la buena
de los bosques y los ríos.
Así era, mamita, así fue:
las estrellas dejaron de alumbrarnos
la sangre de repente,
y tuvimos que ocultarnos como zorros
en montañas y barrancos.

Ceremonia de amor

Los árboles anoche amáronse indios: mañío e ulmo, pellín
e hualle, tineo e lingue nudo a nudo amáronse
amantísimos, peumos
bronceáronse cortezas, coigües mucho
besáronse raíces e barbas e renuevos, hasta el amor despertar
de las aves ya arrulladas
por las plumas de sus propios
mesmos amores trinantes.
Mesmamente los mugrones huincas
entierráronse amantes, e las aguas
cholas abrieron sus vertientes alumbrando, a sorbos
nombrándose, a solas e diciéndose: aguas buenas, aguas
lindas, ay pero violadas somos aguas Rahue,
plorosas Pilmaiquén, floridas e parteras e aún felices
las arroyos que atraviesan como liebres
los montes e los cerros.
E torcazos el mesmo amor pronto ayuntáronse
los Inallao manantiales
verdes, las Huaiquipán bravías
mieles, los Llanquilef veloces
ojos, las Relequeo pechos
zorzales, las Huilitraro quillay
pelos tordos, los Paillamanque
raulíes nuevos.
Huilliche amor, anoche amaron más
a plena chola arboladura, a granado
cielo indio perpetuo
amáronse, amontañados
como aguas potras e como anchimallén encendidos, al alba
aloroso amáronse,
endulzándose el germen lo mesmo
que vasijas repletas de muday.

Jaime Luis Huenún nació en Valdivia, Chile, en 1967. Pertenece a la nación mapuche. Su obra ha recibido numerosas distinciones y ha sido recopilada en diversas antologías, por ser uno de los poetas Mapuche-Huilliche, más relevantes de la década de los noventa. En 1996 y 1997 obtuvo financiamiento del Fondo de desarrollo de las Artes y la Cultura (Fondart) para su proyecto de escritura, Ceremonias. Fragmentos de su poesía se han publicado en revistas y antologías nacionales, entre las que destacan Cartas al Azar (muestra de poesía chilena), 1989, Zona de emergencia, 1994, y en muestras extranjeras como Ül: Four mapuche poets, American Society y Latin American Literary Rewiew Press New York 1998. Obtuvo el primer premio en el «Concurso Nacional de Poesía: El joven Neruda», Temuco, 1999. Ha publicado: Ceremonias (Editorial Universidad de Santiago, 1999), Puerto Trakl (LOM Ediciones, 2002), Ganador del premio Pablo Neruda de poesía, 2003. A la pregunta: ¿Cómo cree que la naturaleza está marcando a la poesía mapuche actual? Afirmó: «El elemento natural es parte sustancial de la visión de vida y cultural mapuche. Escribo mi poema en las hospederías del bosque. Los pájaros vuelan y borran con sus cantos lo que escribo. Hay un contacto pleno con el medio natural, con el entorno, en términos de cultura ancestral. Y el mapuche tiene mucho respeto por la naturaleza que lo rodea. Es decir, todo el mundo espiritual mapuche está vinculado a la naturaleza. Parte de esta visión sacra de la naturaleza se transmite a los poetas. No se entiende la cultura mapuche sin esta vinculación porque ya «mapuche» significa «gente de la tierra».
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