Festival Internacional de Poesía de Medellín

ADAMOU IDE (Níger, 1951)


¡Tengo miedo!

¡Tengo miedo!
Sí, no lo oculto de ti
Lo digo: ¡Tengo miedo!
Tengo miedo
De todos los himnos que cantas
Elíxires vomitados ruidosamente
Esgrimidos
Tengo miedo de tus banderas
Restallando en el viento de tu locura
¡Tengo miedo!
A ti te confieso mi miedo
Tengo miedo de tus tiendas levantadas
Esparcidas en los jardines florecidos
Tengo miedo de tus juegos adultos
En prosaicos pasillos
¡Yo sé que un día
Tú me matarás!
Tengo miedo
Sí, yo confieso mi miedo
Tengo miedo de tus manos enguantadas
Que esconden numerosos cactus
Tengo miedo cuando un niño
Clama por la vida en su fría cuna
Tengo miedo cuando demuestra éxtasis
¡Yo sé que un día
Tú lo matarás!

Hambre

Hambre…tú sabes
Ese es el estómago que no duele más
De esperar anhelantemente el inaccesible bocado
Hambre…tres días sin comida
¿Por cuántos días más?
Hambre… son estos ojos
De color rojo oscuro
Hambre… son estas fauces oxidadas
No tener fuerza para estirar la mano
Hambre…tú sabes
Esa es la esposa huyendo sola por los campos
Sola terriblemente solitaria
A rescatar los niños
Hambre… Son estos resignados animales
Esperando indefensos en el fango
Esperando la muerte
Que los libere del yugo
¡Váyanse a la luna!

¡Váyanse a la luna!
¡Lejos de la miseria de la tierra!
¡Váyanse a la luna!
Cerca de Dios estarán
Quizás
En la Beatitud también
Quizás

¡Váyanse a la luna!
Con sus piscinas
Sus torres, Manhattan
Y la Bolsa de Londres
No olviden sus cepillos de dientes
Goma de mascar y coca-cola
Relájate Hombre
¡Me siento bien!

¡Váyanse a la luna!
Lejos de Katrina
Y de Rita
Nuestras dulces camaradas que tanto miedo les provocaron

¡Váyanse a la luna!
Lejos de Haití
De Mississippi
De los hospicios del África
Y su memoria amnésica
En absoluto no sufrirá
Abandonen el Hiroshima
¡De sus sueños de poder!

¡Váyanse a la luna!
¡Váyanse pues! ¡Ahora!
El Eterno los comprenderá
Quizás

Traducciones de Rafael Patiño Góez

Adamou Ide nació en Niamey, Níger, el 22 de noviembre de 1951. Poeta y novelista. Presidente de la Societé des Gens du Lettres du Níger, asociación de escritores y hombres de la cultura. Recibió el Premio Nacional de Poesía en 1981. Ha publicado en poesía Unfinished Cry, 1984 y On the Land of Silence, 1994; y colectivamente, Ay Ne Han, 2004. Prosa publicada: Straw Camisole, 1987; Talibo, A Child of the District, 1996 y Wa Sappé Ay Se!, 2003. En breve editará Mother’s Song for a Sick Son, poesía, y Cockroach Man, cuentos. Relata así sus inicios en la poesía: «…Desde muy dentro de mí, un agudo sentimiento de injusticia y revuelta emergía. Creo que no he tratado de entender… he gritado: ¡era la voz de la poesía! que se convirtió en arma y tribuna de protesta y denuncia: Clamo por amor, libertad, solidaridad, hermandad entre los hombres y pienso que en cada hombre existe un poeta. Pero también siento que los poetas son temidos por los poderosos que utilizan la violencia, prósperos a costa del sufrimiento colectivo. Al denunciarlos algunos poetas son encarcelados, torturados, asesinados o exiliados como si fuese suficiente para matar el poder de la palabra en ellos. Los poetas continúan pagando un pesado tributo por la libertad de pensamiento. ¡Una vez más aparece la poesía como el último bastión en la lucha por la libertad! En estos tiempos, algunos poderosos de este mundo creen ser capaces de esclavizar a otros por medio del pensamiento unilateral, injustas leyes económicas, guerras injustas y esperan que los poetas hablen de esta u otra manera. ¡Ahora más que nunca, necesitamos la poesía y de poetas comprometidos en la lucha por la paz, la justicia y la tolerancia! La poesía de canción de cuna está hecha para adormecer a los niños, mientras caen las bombas y destruyen sus piernas. Nunca he creído en este tipo de poesía «descolorida» y «desodorizada». Creo en las palabras que nombran el sufrimiento y que despiertan y siembran la esperanza en surcos abiertos por la miseria y las lágrimas. La escritura poética me ha permitido vivir una increíble aventura. Una siempre nueva aventura en un misterioso mundo de palabras. Uno siente en el poema que la vida agitada de las palabras está siendo escrita, que ellas se amontonan para hallar un lugar en el verso, se abrazan unas a otras para generar ritmo, para provocar o estimular sentidos en el lector, y uno nunca sabe cuándo el poema está terminado o es el poeta que cansado ha bajado las armas. ¡Pero, qué importa si el poema está allí y canta ante ti el amor real y la libertad!...»
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