Festival Internacional de Poesía de Medellín

AMADOU LAMINE SALL (Senegal, 1951)


Las venas salvajes

Tú llegaste del norte
allá donde el sol agota sus
lágrimas detrás de los barrotes del cielo
sobre el dorso de los relámpagos lo sé
allá donde tú descendiste a cantar
anudando tus cabellos a las espigas del millo
y me esperas del lado
más divino de tu cuerpo
allí donde los dioses han hecho
empujar la fresa entre el mango
Tú eres de ese país
donde las golondrinas han bebido todos los soles
y el cielo siempre doblado de sueño
El viento eleva tu nombre… Bolero
y tu boca y tus labios infalibles
tienen el lánguido aroma de los
caminos de miel que yo amo
Te amo como a una curación
amo tu cuello que aplaca
la estación de tu boca cuando ríes
amo la mansión de tus ojos
tú calientas mejor que el vientre
del oso al mediodía
Eres tan bella que perturbas
el curso de los meteoros…
Tú eres mi nuevo libro Bolero
los primeros jeroglíficos de un nuevo milenio
¿Por qué quieres romper
el impulso de las montañas?
¿Por qué quieres hacer callar al pájaro del deseo?
Desde hace mucho tiempo
y por largo tiempo todavía
porque estás allí
ya no anochece en mi corazón
y yo he terminado por reinventar a todas ellas
y tú has terminado por ser más verdadera que el cuento
tú no envejecerás
jamás envejecerás en mí
jamás envejeceré en ti
tendremos la misma ruta
y esa será la ruta de la tierra
ese será el camino visible a las preguntas del hombre
ella será la respuesta a la tristeza de los niños
ya no habrá secreto para amar
para cantar para danzar
porque el amor nos habita
porque las palabras nos han entregado su edad
porque la palabra ha abolido todos los silencios
Y sin embargo Bolero y sin embargo
los Príncipes de este país lo han devorado todo
lo han robado todo y lo han comido todo
han comido la raíz y
hasta las piedras que bordeaban la raíz
y en su afán se lo han comido todo crudo
hasta el último alfabeto de este país
y he aquí que este país ya no existe más que
en la memoria y la sonrisa demente de los paisanos
Yo sé y tú sabes Bolero
cuánto han secado estos Príncipes todas las estaciones de nuestras esperanzas
ellos lo supliciaron todo
los tótems, los soles, los manantiales, los campos de cacahuate
las mujeres y los viejos
y los adolescentes son relojes sin péndulos
postales de un país sin Corán y sin Biblia
Pero contigo Bolero tú la Amada la sangre de este canto
contigo y este amor que tú llevas y
que yo llevo aún más terrible
venceremos la mala tierra
para que ni un brazo le falte al AMOR.

Traducciones de Rafael Patiño Góez

Amadou Lamine Sall nació en Kaolack, Senegal, el 26 de marzo de 1951. Fundador y actual presidente de la Casa Africana de la Poesía Internacional, Presidente de la Asociación de Escritores de Senegal, Presidente de la Bienal de Poesía de Dakar y miembro de la Academia Mundial de Poesía, con sede en Verona, Italia. Fundador de las Ediciones Feu de Brousse. Obtuvo el Gran Premio de la Academia Francesa. Antologías poéticas suyas han sido traducidas al inglés, español, polaco, alemán, macedonio, serbocroata y griego. Ha sido invitado a participar como conferencista a diversas universidades de África, Asia, Europa y América. Libros de poemas publicados: Mante des aurores, 1979; Comme un iceberg en flammes, 1982, Segundo Premio Internacional de Poesía Claude Sernet Rodez; Locataire du néant, 1989; Kamandalu, 1990; J’ai mangé tout le pays de la nuit, 1994; Le Prophète ou le cœur aux mains de pain, 1997; Odes nues, 1998; Les veines sauvages, 2001; y Noces célestes pour Léopold Sédar Senghor, 2004. Publicó también una antología de poetas de Senegal, una antología de la poesía negra y malgache en lengua francesa, y una antología de poemas africanos para niños. Uno de los poetas más reconocidos de África, se destaca por su actitud altiva y de denuncia. Sus poemas tienen un tono elegíaco que se mantiene elevado a través de toda la construcción poética. Incluso la poesía amorosa y en ocasiones decididamente erótica sirve también para enarbolar una bandera, la de su cultura y su raza. Él es la voz del que revela la desgracia, como la de los poetas africanos en general, pero no hay queja sino denuncia en sus poemas, cuya estructura grácil está llena de música y colorido, de figuras e imágenes que seducen al lector, impactantes y destacadas en medio del paisaje total de los poemas.
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