Festival Internacional de Poesía de Medellín

ALLAN LUNA (Colombia, 1957)


Vuelo

No soy un criminal cualquiera.
Yo vuelo.
Mis presas están allá abajo.
No veo sus ojos ni oigo sus gritos.
Vuelo.
Sé que me están mirando.
No sé cómo se llaman, ni quiénes son,
No necesito saberlo.
Me basta con saber dónde están,
Para dejar caer descender sobre ellos
Una lluvia dolorosa.

Lo mío es la muerte y después una cerveza.
No conozco la guerra.
Aún no me han derribado.

Abril, 2.003.

Sombras

No les niego el respeto
Ni el recuerdo de sus soles.
Pero hay algo monstruoso
En esos ancianos anclados
En su inmóvil temblor;
Con su mirada perdida,
De quelonio o gallina sorda
Y su repulsivo aliento.

Desmadejados y acezantes
Cierran sus encorvadas garras
Sobre las manos de la niña que les habla
Con el afecto que le convendría
A una flor, a un gato o a un joven hermoso
Y no a un cadáver que se queja y tose.

* * *

Sobre tu mesa de noche, un libro.
En la cama, de noche, tu cuerpo desleído
Desea con urgencia un lector,
La cama está servida
y queremos saborear la pequeña muerte.

Deletréame, me ruegas
Léeme en voz alta
Camaleón de agua y jade,
Léemelo todo.

Sabes que los secretos del cuerpo
No se quedan en la cama,
Y los amantes se leen, porque nadie ignora
Que el que no lee es como el que no llora
Y que el deleite viene de leche.

Sobre la mesa de noche
El libro descansa de ti,
Como en la madrugada
Tu cuerpo descansa de mí

Allan Luna nació en Bogotá, el 8 de diciembre de 1.957. Dibujante autodidacta (toda la vida) y pa-labrador desde 1.986. En 1.987 el Maestro Eduardo Ramírez Villamizar, que presidió el jurado del Salón de Artistas Nariñenses «Pasto, 450 años», le otorga el Premio Especial Casa de la Cultura de Nariño. En 1.991 y 2.006 Obtiene el segundo y el primer premio, respectivamente, en el Salón de Artistas Nariñenses «Victoriano Salas». En 1.993, obtiene el segundo premio en el Concurso Departamental de Poesía Luis Felipe de La Rosa. Luis Montenegro Pérez afirmó: «Porque es en la poesía donde sobrevive el canto sin tiempo, su fuerza se encarna por arte de quienes hacen los «cantos». Y ello no es exclusivo de Aurelio Arturo. La perspectiva etnoliteraria permite escuchar voces contemporáneas que reactivan resonancias invocatorias de otros cantos, de tiempos seminales: «Por las líneas de mi mano/corren ríos de agua salada/ en los que navegan/ los lugares y los nombres/ que las nubes escriben / en el cielo después de haberlos aprendido / en las estrellas». Texto de Allan Luna, tomado del libro «Cuadernos de Bitácora». No es nuestro, no es particular, no es subjetivo que «otras tierras» como las Arturianas, reaparezcan en la escritura de las líneas de la mano, donde «corren ríos de agua salada»... «... tras la cristianas celebraciones de la Santa Cruz, impuestas sobre el fundamento prehispánico andino del Aymoray de canciones de la cosecha, cantoras del velar o estar pendientes del aparecer en los nocturnos cielos de la Cruz del sur, « la constelación primordial en el mundo andino», un fluir o yachay de los hombres entre ciclos y sueños que por fuerza inconsciente aparece en Allan Gerardo Luna como una mano que deja de ser para revelarse como lance o turno estelar prehispánico…»
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