Festival Internacional de Poesía de Medellín

NORA MÉNDEZ (El Salvador, 1969)


Visiones

Suena la rocola de grillos
guayabas de rosados pezones
nances comediantes en los barrios bajos de Los Ángeles
granadillas esquizofrénicas y espejos
naranjales hipomaníacos
el melancólico Sax de los guineos
la sandía y su síndrome premenstrual

Todo el manicomio de olores
el hambre y sus muertos
la bodega de colores
los mayas en tranvía
los renacentistas a galope

Bienvenida

Pasarán
pasarán las horas
con su bastón de siglo
en el acordeón de Espronceda
en elipse de carbón traerán minutos de cueva
segundos disueltos en la efervescencia de un átomo
nariz fruncida del mundo donde agonizan
lentas orugas lentas
mamíferos reptiles peces
todos en conspicua agonía,
enterrados como raíz negra
huella paleolítica en la mecánica escalera

Alguien dejó servida la mesa en el corazón del hombre
multitudes que en estruendosa huida
traspapelaron las categorías de la sed y el remordimiento
pero
tocan la puerta,
son los niños más pequeños que regresan
reanudando el vuelo en los columpios

Los poetas
Madre
son los poetas

Retornan secos del naufragio
ebrios de holgura y cadencia
con el equipaje de dolor intacto
bolsillos de la pesadilla
llenitos de barquitos de papel y ranas cojas

Regresan locos locos
como se fueron
con más alas que pan bajo el brazo
sin catapultas ni piedra
montados en monociclos
papalotes bicicletas
sin edad para interrogatorios
ni fusilamientos frente al cine

Son ellos los que formados en filas de esperanza
reciben otro siglo
mientras los gusanos,
extremistas del follaje,
recapitulan la nervadura
camino exuberante
en donde ladrón librado
se nos hace tarde juega
como si uno decidiera dónde y cuándo
herir profundo el poema

Algo de lección se escucha en las hojas
conjugación de todos los panteones
como piezas de un fulano tractor
que un día hizo camino en las siglas

nadie quiere

nadie espera

nos basta la gravedad
en contrapeso a la palabra.

Nora Méndez nació en El Salvador en 1969. Ha publicado los poemarios: Atravesarte a pie toda la vida, 2002 y La Estación de los Pájaros, 2004. Durante los años 1986-1989 fue integrante del grupo de música latinoamericana Nuevamérica. Al decir del escritor René E. Rodas, «Bajo otro cielo esta voz hubiera sido inconcebible. De otro tiempo no podría haber venido, y no traería consigo la caudalosa rémora que arrastra en su grito, en su canto. La poesía de Nora Méndez nace de una conjunción extraña. La unión carnal de la violencia que heredamos e hicimos crecer, con la ternura que pervive en nuestra sangre y que nos pone a salvo de nuestros peores momentos y a la altura de nuestros más caros sueños. Es siempre su voz la que hace de tenor, pero a través de ella se expresan latitudes enteras de otras voces, madres, abuelas, padres que hasta en su ausencia brillan, espíritus fraternos que se le unieron en el camino. Ella ordena esas voces sin conducirlas, las deja hablar sin sustituirlas, las obliga a expresarse con el reclamo de quien necesita esa nota contradictoria, ese contrapunto, ese color, para ser más. Es un coro en el que canta una vieja tribu de la que esta poeta es sacerdotisa y sobreviviente. Está obligada a oficiar para que la llama no muera. La sabiduría de sus textos nace de la pura intuición y de un oído privilegiado para la música de su lengua y la verdad de sus voces. Ahora crece y atrae nuevas fuerzas a su canto. Su voz es una forma de amor dispuesto a no dejarse vencer. La frescura de sus primeros poemas sigue allí, y la experiencia ganada no la ha empañado; le ha dado matices. Y es que el remate de cada verso lo sigue escribiendo una niña a quien la guerra no derrotó y a quien la ternura se le escapa en cada grito. No la pierdan de vista. Ella es una niña con un terrible don sagrado, el de poeta de su tribu.»
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