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FRANCESCA RANDAZZO (Honduras, 1973)

FRANCESCA RANDAZZO (Honduras, 1973)


Amanece
doloroso en mi garganta.
El sol despunta
entre las piernas,
nublado y seco.
Alguien busca,
tropieza,
intuye
detrás del vidrio.
Voces
se pasean
por mi ropa,
una mano
las sacude;
mis pies
ya no están,
trato de recordarv la puerta
que no atravesaron.
Pruebo dar un paso
pero sólo mis ojos
avanzan
y encuentran
el miedo.

* * *

agujeros
escape de represas
FUENTE
implosión de luz

se vacía
el ojo de la frente
el ombligo
y el último dedo del último pie

se sabía de objetos
flotando en aguas nubladas
y
de
lanzas
abriendo los poros

p o c o   a   p o c o
se fugó
la sustancia

todo
quedó
en un recuento mojado

aquellas grietas
que lo sacaron todo
son ahora rendijas
por las que se cuela el sol

(húmedamente vivos
- los ojos -
desérticamente muertos)

ese iris que se quedó sin arco
se volvió
un tragaluz

Francesca Randazzo nació en Tegucigalpa, Honduras, el 7 de mayo de 1973. Realizó amplios estudios en Lenguas, Psicología, y Sociología, en su país y en Europa. Ha publicado los libros de poemas: Roce de Tierra, 1997; A mar abierto, 2000 y Compás de Luz, 2002, así como artículos varios en los periódicos hondureños, fue articulista libre del Semanario de la Prensa y columnista de Opinión en El Heraldo. En el año 2001 fue merecedora del Premio Edilberto Cardona Bulnes, en el 2000 del Tercer Lugar del Premio Gabriel Kattán de Poesía y en 1997 del Premio Roberto Sosa de Poesía Joven (premios hondureños). Trabaja actualmente como traductora y profesora de francés, inglés, italiano y español. También se ha desempeñado en el Proyecto de Niñez en Situación de calle, de Médicos sin Fronteras en Honduras. Helena Ramos, afirma de la autora «… se niega a amar el sufrimiento pasional, rechaza la renuncia, derriba el mito que las mujeres nacemos para morir de amor y que gozamos nuestras penas, todo esto mediante las imágenes y no las proclamas. También es cuestionada la masculinidad del amado, esta mitificada, magnificada masculinidad invulnerable y racional: «Un nido de respuestas/ensancha tu pecho/trato de encontrar en ellas/la pregunta.» Se controvierte, incluso, la misma dinámica de una relación amorosa, que ya no se presenta como el colmo de la felicidad sino un doloroso, a veces ineficaz ajuste: «él que insiste en que no entiendo/qué brazo debo cortar/para encajar en su frente». Y otro descubrimiento, aún más angustioso: «...estar juntos/no es el contrario de estar solos». Todas estas acerbas revelaciones nada tienen que ver con el rechazo a la afectividad, pues en otros poemas florecen breves exaltaciones amorosas, creadas con economía verbal y enmarcadas en paisajes de grave desasosiego.»
Última actualización: 28/06/2018