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RAMIZ ROVSHAN (Azerbaiján, 1946)

RAMIZ ROVSHAN (Azerbaiján, 1946)


Serpiente bebé

La pequeña serpiente bebé está creciendo,
Reptando aquí y allí.
Disfrutando el aire que respira,
El agua, la arena y la piedra.
Y el placer de esta alegría está llenando su alma,
Quitándole el sueño en las noches.
El aroma de las flores,
El aroma de la hierba
El aliento del viento
Llena su cuerpo.
Silenciosamente, calmadamente
Inconscientemente,
Todo se torna veneno
Entre su cuerpo.

Un día esta serpiente bebé
Se dará cuenta del veneno que esconde.
Tal vez maldecirá su destino,
O se ahogará en la tristeza.
No llores, no llores, serpiente bebé,
¡No maldigas tu destino, serpiente bebé!
Debes cargar con él,
Es tu vida, este era tu destino;
Un corazón amoroso en tu pecho
Una bolsa de veneno bajo tus colmillos.
Quienquiera que te ve, grita:
¡Serpiente, serpiente!
Ellos viven desterrándote,
Ellos obstruyen tu camino
En todos lados.

Sólo tienes un camino en este mundo,
El camino de tu cabeza a tu cola,
De tus venenosos dientes a tu cola.
Sólo queda un camino:
Eres tu propio camino, serpiente bebé.
Tú eres la única amada para ti misma
En este mundo,
Eres tu propia cría, serpiente bebé.

¿Adónde huirás
Para permanecer fuera de vista?
¿Qué harás con este despiadado mundo?
Mudarás de piel una docena de veces,
No podrás separarte de ti,
Acostúmbrate a ti misma,
Lentamente, lentamente
Acostúmbrate a todos los aspectos de la vida.
Reconcíliate con tu veneno y tu tristeza interior,
No seas remilgada contigo misma, serpiente bebé.
Tal vez en vida, serpiente bebé,
Eres la más amarga verdad,
Eres el camino de la verdad,
Tal vez Dios escogió esta vida para ti.
O quizás la vida, que posee cientos de rostros,
Se purifica a sí misma a través de ti.

No hubo suficientes piedras para este muro

Todos pusieron una piedra aquí
Yo pongo también la mía
No hubo suficientes
Piedras para este muro
Entonces finalmente puse mi cabeza

Ni la desgracia, ni la felicidad
Pueden encontrarme aquí ya
El pájaro que escoge al Shah*,
Se posó en mi cabeza y me eligió poeta.

Este muro creció, se levantó,
¿Estoy en deuda aún?
Coloqué mis manos en los bolsillos,
Y di las monedas que tenía…

*De acuerdo a los mitos, en tiempos antiguos, en Oriente escogían a los Shahs (Reyes) por medio de un pájaro llamado El Pájaro del Shah. Se reunían personas y dejaban al pájaro volar y esperaban hasta que se posase en la cabeza de alguien. La persona en cuya cabeza se posara el pájaro sería escogida como el Shah.

Ramiz Rovshan nació en Baku, Azerbaiján, el 15 de diciembre de 1946. Poeta, narrador y guionista de cine. Se graduó en la Facultad de Filosofía de la Universidad Estatal de Azerbaiján, en 1969. Durante un par de años, a finales de los 70’s, estudió cine en Moscú. Sus poemas y relatos han sido publicados en revistas literarias, entre ellas, Azerbaijan, Ulduz y Gobustan. Varias películas de cine se han basado en sus guiones: The Grandfather of my Grandfather’s Grandfather, 1981; The reapers from City, 1985; The Pain of Milk Tooth; Another Time; y Life Tree. Es autor de libros de poesía tales como Yaghishli Geja (Rainy Day); Goy Uzu Dash Sakhlamaz (The Sky Cannot Hold a Stone) y Butterfly Wings. Si fuésemos a definir la poesía de Ramiz Rovshan con una sola palabra esta sería extrañamiento. Toda su obra está impregnada del asombro ante el hecho de estar vivo así como del extrañamiento hacia el propio cuerpo que se expresa de manera poética a través de la fabulación del mismo: Yo soy otro pájaro, el otro pájaro/Mitad ruiseñor, mitad búho/Semejante pájaro/como yo Reconoce este mundo desde su propia jaula/. Su poesía no es estática, es de movimiento constante y por ende de la muerte y renacimiento constantes. Pero este movimiento a pesar de ser telúrico es las más de las veces imperceptible. Se trata de un grito sordo de un movimiento estático e invisible que nos recuerda el principio aristotélico de motor inmóvil: Me sumergí en el silencio, esta lengua y estos labios podrían no moverse/Ya me volví mudo; soy un mudo en este mundo/ Sólo soy visible para los ciegos /Sólo los sordos me entienden en este mundo/. Poesía y escisión por medio del trastrocamiento de los elementos naturales. Al bordear peligrosamente el abismo del absurdo, una nueva visión nos es impuesta de manera forzosa, este nuevo panorama no es necesariamente caótico, una nueva realidad, un nuevo orden cósmico sometido a leyes insólitas y establecido por fuera del orden natural. La muerte se presenta en Rovshan como un ciclo de eterno retorno, vida y muerte se fusionan en un sutil juego cósmico no ajeno al devenir cotidiano del hombre: Morir como un sonido- /En el oído sordo de un hombre / Morir como una palabra-/ En los labios de un mudo. /Morir día a día/ Morir repetidamente/Volver a la vida tras la muerte/Y luego morir de nuevo.
Última actualización: 28/06/2018