Festival Internacional de Poesía de Medellín

VÍCTOR HERNÁNDEZ CRUZ

Puerto Rico, 1949


AQUÍ
               HAY UN OÍDO
OYE

¿Está el mar realmente en las
conchas o sólo en nuestra mente?

—PICHÓN DE LA ONCE

Mira y empápate como una esponja.
He descubierto que la isla de Puerto Rico
Son las orejas de Saru-Saru, un poeta que se supone
Vivió en Atlantis. En el día que el agua besó y
abrazó y llenó todos los agujeros de ese gigante
eslabón perdido, la curiosidad de este bardo fue enorme
porque seguía nadando y escuchando las causas.
Recogía piedras antes de que se hundieran
y les soplaba viento con saña. Finalmente sopló tan duro
una piedra que rompió sus tímpanos; furioso,
recitó poemas tratando de convertirse en un pájaro
para volar al verde Brasil. Su oreja izquierda se abrió
como un canal y una roca se metió allí. Las rocas
atraen rocas y muchas rocas se unieron a esta roca.
Se volvió como un cohete. Su oído la conservó en posición
horizontal. Finalmente después de muchas
generaciones se puso a oír lo que más le gustaba: los sonidos
que hacen las flores al alargarse hacia la luz. Mira, he
descubierto que la isla de Puerto Rico son
las orejas de Saru-Saru.

PANORAMAS

La flora
Parecía como libros en estantes
Fuera del horizonte y disponibles.

Jobos de poesía de guanábana,
Madrigales de papaya,
Haikus de lima
En su momento perfecto
A través de abundantes raíces
De maracuyás—
Junto a enciclopedias de panapén—
Saludando el aire
Antes de que sermonee
A los que se asoman por las ventanas
Una invitación lujuriosa—
Humedad amarilleando las páginas—
Pájaros verbales blancos batiendo las alas
En capítulos.
Picos que ponen en verso la prosa.
La posición del campamento invadida
Por insectos—
Mordiendo la historia que merodea
En las Cavernas
Conocidos para los reptiles de la investigación,
Y escritos en el alba de los gallos.

BRILLA CARNE

estás cayendo
el milagro de la luz del sol
tus labios están húmedos
                                                            lluvia
en nuestros corazones
llenas todas las aberturas

en la veranda tu falda se levanta
los dedos suben por tus piernas

estás cayendo en las calles

las entradas de Harlem oriental
las oscuras entradas de Harlem oriental
las oscuras entradas con colchones
de Harlem oriental
                                        estás cayendo
rueda con nosotros
en las avenidas
estás cayendo
la noche
reina de la tierra
estás cayendo
sobre nosotros con labios
y muslos
y grandes senos redondos
que cogemos con las manos
y oímos tu bomba hacer tictac
tu sangre calentándose

sal
rompe tus huevos
en las estúpidas cabezas americanas
reina de la tierra
empújanos contra la pared

cae sobre nosotros
mátanos
con tu amor
y tu lengua

reina de Harlem
magnífica mamacita
salpícanos con eso
no hay gangas
producto puro
                                        estás cayendo

florece florece
lo tienes todo
canta

oscura
y brillas
engordada
para el amor

en la oscuridad
eres como
un volcán
con un mar
de calor
           explota
          estás cayendo
          explota


Video: En España

Víctor Hernández Cruz nació en Aguas Buenas, Puerto Rico, en 1949. Poeta, narrador y profesor universitario. A los cinco años se trasladó con su familia a Nueva York. Utiliza en su escritura una combinación de español, inglés y spanglish. Ha publicado, entre otros, los libros de poemas: Snaps, 1969; Mainland, 1973; Tropicalization, 1976; By Lingual Wholes, 1982; Read Beans, 1991; Panoramas, 1997; Rythm, Content & Flavor: (New and Selected Poems), 1989; Maraca (New and Selected Poems 1965-2000), 2001; The Mountain in the Sea, 2006. Becado de la Guggenheim Foundation, ha sido profesor de la Universidad de Berkeley. Últimamente reside entre Puerto Rico y Marruecos. El crítico literario peruano Julio Ortega, afirma que “… Víctor Hernández Cruz, a través del anfiteatro caribeño, transforma su lengua nativa puertorriqueña en un flujo sutil de inglés barroco. En Red Beans, esta poética migratoria de origen bilingüe se vuelve autoreflexiva: el español se posesiona del inglés para trazar su propia conciencia política y social desde la perspectiva de la resistencia, la recuperación y el plurilingüismo cultural. Esta suma de lugares, nombres, sabores e irónica sabiduría popular imprime una vena trovadoresca a un escenario humano, terreno donde la cultura es nuestra verdadera ciudadanía. Así mismo, expresa Gabriela Rodríguez Martinó: “… Su poesía está llena de diversos ritmos humanos que se han integrad en las sociedades caribeñas y las comunidades de migrantes de los Estados Unidos. Su prosa crea una visión histórica de la cultura latina como mezcla de sangres, variedades y nuevas posibilidades humanas; escribe sobre la salsa, la guayaba y todo lo que encarna la energía orgánica, suculenta y explosiva que ha impregnado los centros urbanos de los Estados Unidos con las esencias de las aldeas rurales del Caribe…”

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