Festival Internacional de Poesía de Medellín

NORBERTO SALINAS

Costa Rica, 1957


Fergusson

A Liliana Valle

Claro que Pati y Carmen
cuando me aprueban el giro del mambo
no saben que estoy viendo la barraca de infantería
y a George Fergusson sujeto por los oficiales

Después de la última parada
entre el humo    los tambores
bailó
y ellos se sentaron rabiando

Pierdo el paseo del mambo
cuando en el rostro cabizbajo de Fergusson
una línea
la lágrima bajo la espuma de afeitar

Siento
en el pasadizo
sus pasos temblando de cólera

desnudo
por la irreverencia
de ser negro

Entre trompetas
me agarro a Celia Cruz
hasta romper las vallas de la Academia
que golpea
mis catorce años
con uniforme de cadete

Más allá de la barraca
bajo la nieve
George
es arrastrado
a empujones y patadas
hasta la caballería

en el predio de paradas
desangrándose
ante el coronel Harris imaginario

–Levántate por la mierda de tu madre
Ahora vas a saber
cómo marchan en Valley Forge *
los negros hijos de puta–

Sólo me salva
el coraje de la rumba:

desde la ventana
veo a Fergusson desplomado

La nieve
acaricia su espalda muerta
como si quisiera borrar
la injuria perra del mundo

Invoco entonces
los gigantes tambores
y entre clarinetes
grito
mientras me lanzo a puñetazos
con la guaracha:

Adelante timbaleros
Como nunca esta noche bailemos

¡Bailemos por George Fergusson!

*    Valley Forge Military Academy, Wayne, Pennsylvania.

I


                                               Mi corazón está brotando
                                               flores en mitad de la noche
                                               Canto del Atamalcualoyan

No se puede inventar la magia
si no hay una mujer esta noche

Desde el balcón llueve
y algo como un tambor antiguo
-concierto de ternura-
estila y no escampa en mis dedos

Podrían brillar de nuevo
esta noche unos ojos

No quiero otro sitio
sino mi ciudad que me castiga

Percibo como nunca
los techos oxidados
Reclamo los ríos en este valle
     
Llego a cualquier parte
Pongo mi corazón sobre la mesa del bar
Saco un pedazo del alma náhuatl:
en mitad de la noche
está brotando flores

Uno a uno arrancaron los robles
y hasta las flores amarillas
Sobre ellas chorrearon la acera
donde me niego a caminar

Entre este ron barato
y la mujer que no está
hay un asesinato de tranvías

Una ocarina sublevándose
algo como Ejército Expedicionario
y Defensor de la Soberanía

Yo conocí el amor en una trinchera
Recorrí la plaza del triunfo
La calle atestada de banderas
los aviones con las insignias rotas del dictador

Llevo la frente
llena de mis hermanos más queridos

Aprendí el rito
como los antiguos hombres
hacían el amor
con las manos llenas de cordilleras

Qué me importa si no entienden
los que no son capaces de abrirse el pecho

Desde la hoguera del Sukia
que oficia a Sibú Surán
unos ojos
escampan
mi desamparo inmenso

Qué no daría por esas pupilas
meciéndose en la niebla
Soy un hijo irreverente de mi ciudad
y en este momento
saco a bailar la vida

Suena tu vieja pianola
que ya salí a encontrarte

No existen los esquemas
Allá están las montañas

Cuántos bufones mandaron a derrumbarnos
sus nombres no valen un poema
pero mira la noche inmensa

No hay otra luna más bella
que la tuya
¿Y cómo va a ser que no haya
una mujer a mi lado
esta noche?


Agua de Otoño


           Cuando lleguéis a viejos, respetaréis la piedra,
           si es que llegáis a viejos
           si es que entonces quedó alguna piedra...
           Joaquín Pasos

El día que todo sea una molécula de ADN
si acaso sobrevive molécula alguna
te cederé mi ventana
y esta ración de alcohol

Cuando complete su giro el ciclo de las especies
y otros seres anden retozando sobre la tierra
un día quizás intenten resucitarnos en delfines
pero los ojos del dolor jamás podrán contarles nada

Cuando reviente esta fibra que somos
y nadie vuelva a preguntar por Beethoven
o Shakespeare

Cuando sople Lo Implacable
aunque te ceda mi noche
y este instante en que viajo a Cartago

ya no habrá cartagos
ni polvo de sus piedras que enturbien la brisa

Como si no importara que hubo malos y buenos
porque tampoco quedará rezago de la pobreza
y la opulencia

Nadie descargando un saco con repollos
Ni enamorados
reos
no silbará nadie

Entonces quizás seamos fantasmas
y nuestros hermanos buenos
y nuestros ángeles malos
serán los mamuts y dinosaurios

Y el juego del entablillado
bajo esta misma luna y noche de Orión

Hay cien escenas por correr
La cautelosa tristeza del grillo
cuando nos mira
es sólo nuestro turno de caretas

Si quieres te cedo mi noche
si quieres me arranco esta sangre de hombre

Cuando todo sea una molécula de ADN
no podrán descifrar tus labios
la ola contra el acantilado

Aunque muerda cada instante lo que digo
y te ceda mi asiento
Aunque rasgue mi voz y grite
hacia atrás y adelante

Porque tantas veces
nos hemos tomado en serio.

CERCA DEL ÉUFRATES Y EL TIGRIS

El beso quedó sin tu padre

La casa sin paredes
El cielo: serpentinas azul sobre gris

La noche es un yaxe oxidado en el corredor
una manivela de bicicleta retorcida

Hace sólo una hora
el bulto de escuela al pie de la cama

El fuego te hizo las trenzas

Nadie te cerró los ojos

Me acerco a los hierros retorcidos
Sus mentiras caen
al pie del vapor de tu pijama

¿Dónde pongo este pedazo de peineta?
tus zapatitos chamuscados

Ya no cantarás el himno en la escuela

Había una niña
Cerca del Éufrates y el Tigris Bajo la almohada
dejó sus pulseras más queridas.


NOTICIAS DE LA SELVA

I
A la danta del Río Pizote
Si cayeran los campanarios
sería un gran escándalo

Sin la carrera irreverente de la danta
abriendo la noche a las bromelias

sin sus ojos
¿sabremos dónde están los nuestros?

II

En el saco del cazador los pequeños tucanes

los rostros pelones y ciegos
sus nidos al pie del surá

Como niños que duermen en aceras
y sueñan que el mundo tiene corazón

son unos temblores solísimos.

III
Al último oso-caballo

Escucho resoplar
al habitante más antiguo

Qué importa lo que intenta decirnos
ahora que tumban el caoba
las heliconias bajo los astros desenfocados
los parajes donde tienden estelas las dantas

La noche lanza su aguacero sobre la cabellera de palos

Se apagan sus gritos como el vaho de un sueño.

EL ÚLTIMO CORTEZA AMARILLA IMPERIAL

Con machete hicimos el trillo hasta llegar junto al dios nativo de cuarenta metros. No hace mucho inundaba la selva de campanas doradas. Por la noche llovió en Dos Ríos de Upala como un tren conducido por un niño. Aún contemplaba desde el corredor la montaña cuando el estruendo. Tiempo después caminé su enorme lomo desnudo.

Bajo el sol de septiembre siete retoños se levantaban.

Video: Noticias de la selva

Norberto Salinas nació en San José, Costa Rica, 1957. Estudió Filología en la Universidad de Costa Rica. Participó en la Brigada Leonel Rugama durante la guerra de liberación de Nicaragua. Organizó junto al poeta Rodolfo Dada los mercados de Managua de 1979 a 1981. Miembro fundador del Taller de los Lunes y de la Editorial Lunes. Presidente de la Asociación Casa de Poesía, la cual organiza el Festival Internacional de Poesía de Costa Rica. Dirige el Taller de poesía de Hatillo, al sur de San José. Ha publicado: Luna en bebedero, 1990; Mascarón de proa, 2004; Selección de poemas, 2005 (antología). Aparece en algunas antologías de la poesía costarricense y centroamericana. Dirige el proyecto Literatura Digital.

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