Festival Internacional de Poesía de Medellín

ALFRED A. YUSON

Filipinas, 1945


DISPARATES

En la plenitud de la luna,
libidinoso.

En el calor del verano,
peligroso como una daga.

Sólo el lunático o el loco
no mirarían hacia arriba para reconocer
la celebración estacional
en el cielo o en la tierra.

¿Es entonces un disparate
que vela con misterio
el amor puro
entre la mente y el corazón,
entre la puta y el pene?

Unas piedras, un poco de concreto.
Un monumento.

Clara de huevo y cal y ceniza
fortalecen los muros
de la iglesia.

Así es como se hace,
como se hace, el lubricante
aplicado en forma periférica
como una pátina de materiales mezclados,
matrimonial, cuando de vez
en cuando el beso y el coito
son vistos como bendiciones
de los cielos.

¡Placer instantáneo!
¡Cada cual por su lado!
¡Cualquier sistema vale!

Atado con nudos
puede ser el vello púbico,
todavía cubierto está el tonto
monstruo sobre
el ángel olvidadizo.

ANDY WARHOL HABLA A SUS DOS CRIADAS FILIPINAS

El arte, mis queridas, no es limpiar
después del acto. Tampoco es lavar
el polvo con el jabón del tacto. De hecho
y de verdad, mis queridas, el arte es centro

muerto, entre comidas, entre especias
y deterioro. Llena el pan blanco,
extendido en obedientes tajadas de vida.

El arte son las cartas que enviáis a casa
sobre el hombre al que servís. O la ensalada
que traéis a mi salón de élites.
Mientras Manhattan observa la sopa

de nuestras afinidades. Y oímos hablar del golpe de estado
en vuestras islas. Donde copian el amor
como lo hago yo, como vuelvo una y otra

vez al arte. Quizás también es el tiempo
marcado por la arena en vuestros zapatos, derramándose
suavemente como un rumor. Codicio vuestros corazones.
En nuestro Dios creéis. Y es vuestro día libre.

LA MEJILLA DE MIRAVA

A los ocho meses una hija
es de lo más vulnerable.
Los sueños se afanan mientras duerme
y su cuna tiembla
con cada doloroso comienzo.
Cuando los ángeles terminan
su tormento
algo zumba
y aterriza sobre su mejilla
como para vengar la caída.
Me levanto a rescatarla
y me encojo con recelo
ante el amor, resuelvo
como siempre, el rápido deseo de la apuesta.
Suavemente doy una palmada
sobre la malicia.
Ella se mueve, agraviada,
después se queda (mi corazón) quieta.
El mosquito yace muerto
sobre su suavidad.
Con cautela arranco
el recuerdo de la ofensa,
deseando añadir la ternura
a alguna reserva de demonios
que he matado por ella.
No debe ser.
Espanto el insecto
y distraídamente examino
el pesar en mi mano,
seguro como estoy de ser agradecido
no se derramó sangre.

Alfred A. Yuson nació en Manila, Filipinas, en 1945. Es autor de 19 libros, incluyendo poesía, novela, ensayos y cuentos para niños. Realizador de documentales, guionista y editor de diversas revistas, libros y periodicos culturales. Libros de poesía: Sea Serpent, 1980; Trading in Mermaids, 1993; Mothers Like Elephants, 2000 y Hairtrigger Loves: 50 Poems on Woman, 2002. Ha participado en conferencias, seminaries y festivals de poesía en Japón, China, Finlandia, Escocia, Tailandia, Malasia, Suráfrica, Reino Unido, Australia y Singapur. Miembro fundador del Philippine Literary Arts Council, la Creative Writing Foundation, el Círculo de Críticos de Manila y es actualmente vicepresidente de la Unión de Escritores de Filipinas. Columnista de Literatura y Cultura en The Philippine Star. También enseña narrativa, poesía y escritura inventiva en el Ateneo de la Universidad de Manila. Ha obtenido diversos premios literarios, entre ellos, el Centennial Literary Prize (con motivo del centenario de la independencia de Filipinas) por su última novela Voyeurs & Savages, 1998.

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