Festival Internacional de Poesía de Medellín

FLOBERT ZAPATA


XI

Si hubiese conocido la hora de mi muerte
Me hubiera emborrachado antes de que llegara.
No van con el final
Conversaciones serias y profundas;
no hay lugar para edictos o sentencias.
Le hubiera dicho cosas duras, que la ofendieran.
Hubiera vomitado sobre su viejo calcio.
Con la propia botella le hubiera roto el cráneo.
De su guadaña hubiera hecho hebillas.
Pero la loca muerte me sorprendió a mansalva.
Ayer, martes, mitad del mes más largo,
once de la mañana.
Bastó con que oprimiera
por menos de un segundo
mi cansado miocardio con su índice.

XII

No sé ustedes, colegas que todavía caminan.
Yo esperaba la muerte entre paisajes góticos
y escalofriantes choques de sombras y relámpagos,
con un fondo de bebés escaldados
y lamentos de fieras
y aullidos demenciales de seres de ultratumba.
Debía haber temblado:
Traqueteo de huesos viniendo hasta mí lentos, impasibles.
Su guadaña mohosa
Debió arrancarme lágrimas.
¿Y qué creen, amigos?
La muerte para mí fue una muchacha bella
lamiéndose los labios lujuriosa,
sexo rojo y abierto
como si no bastara lo vivido

XX

A la meta llegué muerto
y el camino recorrido
no era tampoco la vida.

XLVII

Quince hombres arrancados de sus casas,
llevados a un paraje solitario.
Carniceros que encienden motosierras.
Fabriles escafandras
Protegen de la sangre que salpica.
Gritos amordazados y dolor:
la noche sin su honra.
Grita y acusa, arriba, la luna de Quevedo.
Gruñendo, alguien la mira y la maldice,
abajo, más abajo del subsuelo.

XLIX
DESPEDIDA DE LA AMANTE

Vas a la guerra desnudo, muerto mío, compañero.
Sin armas, sin cantimplora, sin una alforja con higos.
Sin los ecos de los cascos contra la tierra ni el leve
Alborozo de las garzas despertadas por el vértigo.
Toma estas dádivas del amor y del remordimiento:
saber que nunca gozaste de un deseo menos triste.
Mas no serán para ti carcaj, arco ni pañuelo,
tan sólo mi libertad: el beso sobre el que vueles.
No de otro modo se cierra el amor, no de otro modo
la muerte limpia al que sufre.

LVI
CARTA DEL MÁS ALLÁ

Es verdad que hace frío.
Pero el frío es
nuestro alimento único,
el sol derruiría todo orden.
En cuanto a mí, estoy mucho mejor
desde que he comprendido que llorar
es un caro consuelo: cada día ver menos.
Contemplarme hacia adentro, cada vez más adentro,
hasta ser tanto yo que no me reconozco,
me libra del dolor de no poder amar,
de no sentir nostalgia por la vida.

Flóbert Zapata Nació en Filadelfia, Caldas, Colombia, en 1958. Maestro de escuela oficial. Es autor de los libros de poesía Copia del Insecto, 1991; Después del colegio, 1994; Declaraciones, 1999. Es coautor de la compilación Cuento caldense actual, 1993; autor de la compilación La generación invisible, 2000; de la compilación Musa Levis. Breviario de poesía contemporánea de Caldas, 2002; y del libro de cuentos breves La bestia danzante, 1995. Ha obtenido los siguientes premios: Universidad de Antioquia, 1993; Ciudad de Chiquinquirá, 1999; Antonio Llanos, 2001. Fue finalista del premio de Poesía del Ministerio de Cultura en las ediciones 1997, 2001 y 2002. Codirige los Festivales Nacional e Iberoamericano de Poesía que se realizan cada año en Manizales. Es director y fundador del sello editorial Lyrica species y de la micro revista del mismo nombre. Dirige el plegable Musa Levis.

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