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CHENJERAI HOVE


LA CASA

Aquí proyecté mi casa:
Alta, perpetua, de piedra y claridad.
El basalto negro, poroso
Vendría de la Mezquita.
De Riboque el barro rojizo
Del color de la malva para el tejado.
Enorme era la ventana y de vidrio
Pues la sala exigía un cierto aire de plaza.
El solar era plano, redondo
Sin trancas en los senderos.
Sobre los escombros de la ciudad muerta
Proyecté mi casa
Recortada contra el mar.
Aquí.
Sueño aún el pilar,
Una rectitud de torre, de altar.
Oigo murmullos de barcos
En la terraza azul.
Y reinvento en cada rostro
Paso a paso
Los trazos inacabados del proyecto.

ANTIEPOPEYA

Aquel que en la rotación de los astros
Y en el oráculo de los sabios
Buscó de su ley y mandamiento
La razón, la anuencia, el fundamento

Aquel que de los vivos la lanza y el destino retenía
Aquel cuyo trono de los muertos provenía

Aquel a quien la voz de la tribu ungió
Llamó rey, de poderes invistió
Traicionó.
Por paños, por espejos, por chucherías
Por ganancia, avidez, pedrerías
Las puertas de la corte abrió
Y de pueblo su reino agotó.

IGNOMINIA

Mientras la hoja del alfanje avanzaba
Sobre el miedo atrincherado
El mundo desperezaba un párpado,
Vacilaba.

Y cuando el ojo de la cámara
Rasgó por fin el silencio
Un metódico vendaval ensangrentó
Para siempre las aguas y los campos.

Las altas conciencias que en el universo
El caos ordenan
Rescataron el sosiego en la fluidez
De urgentes relatorios
Y en la incierta estadística de los esqueletos.

Ruanda cuenta aún los cráneos de sus hijos.

RESIDENCIA

Regresarás por el viejo sendero
Sin aviso.
Será como ayer, al atardecer:
Remoto, repentino, el silbido.
Y en el camino, un sollozo de fiesta
Esparcido.

La luz será húmeda
La lluvia íntima
Sobre la marca de tus pies.
Dedo a dedo, hoja a hoja
Tocarás los olores
Los sortilegios del solar:
El limonar enano de la abuela
El decrépito izaquenteiro
El ocá, tan sombreado,
El kimi retorcido
Y a la entrada, en el barro grabado
El fantasma del chivo blanco.
El escalón habrá de crujir a tu primer paso.
Subirás lento, concreto
Sin pisar la tabla suelta del suelo.
La puerta estará abierta, la vela encendida.

LA HERENCIA

Sé que buscas aún
El secreto fulgor de los días
anunciados.
Nada de lo que te niegan
devora en ti
La memoria de los pasos calcinados.
Es tu casa este exilio
este asombro esta ira.
Tuyas las horas disipadas
el hostil presagio
la herencia saqueada.
Casi nada.
Pero cuando recto y lúgubre
Marchas a lo largo de la bahía
un clamor antiguo
un rumor de promesa
atormenta la Ciudad.
La misma playa te aguarda
con su vientre de fruta y de caricia
su silencio de espanto y de carencia.
Comenzarás de nuevo, insomne
Con manos de humus y basalto
Como quien reescribe una larga profecía.

                 (Visión de mi padre de regreso a la casa
                 de su madre, la señora Novi, en Budo-Budo)

Traducciones de Elkin Obregón

Conceiçao Lima nació en la ciudad de São Tomé, São Tomé y Príncipe, en diciembre de 1962. Poeta y periodista, ejerce cargos directivos en la televisión, la radio y la prensa escrita. Le fue otorgada una maestría en estudios africanos por la Escuela de Estudios Africanos y Orientales de Londres, con especialización en gobiernos y políticas del África sub-Sahariana. Sus poemas se encuentran dispersos en diferentes publicaciones, entre ellas: Coro de poetas y prosistas de São Tomé y Príncipe, 1992; Voces poéticas de la Lusofonía, Sintra, 1999; Antología del Mar en la Poesía Africana de Lengua Portuguesa, Río de Janeiro, 1999; Sterz (Revista austriaca) y Bendenxa -25 poemas de São Tomé e príncipe para los 25 años de Independencia, Lisboa, 2000. Su primer libro de poesía O Útero da Casa se publicó en la Editorial Caminho de Lisboa.

Última actualización: 28/06/2018