Festival Internacional de Poesía de Medellín

LA FRONTERA

“Frontera” - dice la señal
¿Cuántas paradas faltan?
¿Debemos esperar mucho todavía? ¿Cuánto?
Tu nombre huérfano está escrito sobre la señal.
Presagiando, late mi corazón,
Ansioso por cruzar la alambrada.
A este lado:
La oda amarga y asfixiante del adiós.
A ese lado:
Tantos poemas florecidos
En los labios de Qandahar.
¡Oh, viento! ¡Llévale a ella mis besos!
¡Adorna las mejillas del invierno
Con miles de retoños de granado!
¡Ahora que la hierba verde ha crecido de sus heridas
Oh, nube, rocía mis lágrimas sobre su cuerpo!
A este lado: la larga, larguísima espera en la frontera.
A ese lado, ¡la primavera rebrota a la orilla del río!

PLANTA

Arbustos de toronjil
que crecen por el arroyo
voltearon de repente sus ojos verdes
hacia la falda añil del agua
en una amorosa mirada.
¡Ay! El viento apartó a los amantes.

El trébol
medrando con su amor a la vida
saludó al campo inmemorial
que tan sólo correspondió a su venia
con la voracidad de un borrego hambriento.

Una hiedra
con sus rodeos y meandros
alrededor del bastidor de madera de la vida
pintó una pena violeta.

PRIMAVERA

¡Han vuelto los pájaros!
¡Es primavera otra vez!
¡Y regresa también la guerra!
Las aldeas, las planicies y los cerros
anidan armas de nuevo.

¡Otra vez primavera!
Se fue mi hermano,
dejando su granja, y el rebaño.
Cansado, con el corazón destrozado,
a viajar de nuevo,
dejando una pena atrás.

¡Otra vez a las puertas de la primavera!
Rememorando aquellos días
con Setareh y Bahareh – ¡qué alegres niñas! -
¡Ay, Dios!
Fue el año pasado, otra vez en primavera,
cuando aumentaron las tumbas en el pueblo.

Esta primavera los árboles
han de estrenar ropajes otra vez,
afortunados ellos por no ser como nosotros
y no tener que vestir mortajas.
¡Oren, niños del pueblo!
¡Pidan que la primavera no vuelva,
que la nieve no se derrita más,
para que no haya guerra otra vez!

EL VIENTO

Como si estuvieras contando mi historia
con tu inconcebible soplo, ¡oh viento!
Tus palabras tienen el gusto salobre del agua marina
¿Pasaste por ese mar inmenso y amargo?
Suenas bastante inquieto
y tu eco, misterioso, deletéreo, extraño.
No estás preñado de las semillas de la prosperidad,
ni portas fragancias de buen augurio.
Te aguarda la maldición de la tierra. ¡Cuidado!

¿Qué más pueden darte estos suelos yermos?
Tan sólo polvo para compactarte
y llenarte de pólvora
¡para saturarte con ese olor diabólico!

Cuentas la historia de mis penas en tus suspiros:
¡Aunque habitas en los cauces de los ríos más salvajes
nunca dejas que mi sed se sacie!
¡Nunca permitiste que mi nombre apareciera al pie de ninguna
emotiva carta de amor de este mundo!
Me ignoraste
me ignoraste aunque
tu soplo fuera sólo mi historia
ahogada en amargura y sangre

Traducciones de Ricardo Gómez

MAHBOBAH EBRAHIMI nació en Kandahar, Afganistán, en 1976. “Tenía apenas 3 años cuando la guerra, con su siniestra sombra, acabó con la felicidad de mi niñez y tuvimos que emigrar a Irán. Me gradué del pregrado de ciencias básicas de la salud en la Universidad de Teherán. Al principio de mi adolescencia comencé a escribir poesía y en 1998 me casé con un poeta afgano. El resultado de esta unión son dos hijos, un niño de 9 años y una niña de 2. Estoy en embarazo de otro niño, que nacerá en marzo o abril de este año 2008. Mi primera colección de poesía es El viento es mi hermana. Trabajé como Jefa de Redacción del periódico cultural "Farkhar" y como Jefa de Redacción de la revista mensual “Neda”, dedicada a las mujeres. En 2007, luego de mi larga estadía en Irán, volví a mi patria Afganistán, dónde ahora vivo con mi familia.”

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