Festival Internacional de Poesía de Medellín

Dame permiso espíritu del camino
regalame permiso
para caminar
por este sendero de cemento
que abrieron en tú ombligo
por esta autopista de viento
que corta el silencio
permiso también a ustedes
pájaros que rompen el tímpano del acero
permiso piedras
permiso plantas
permiso animales que resisten en la neblina.
Dejame pasar camino
deja que esta rabia que desorbita mis ojos
se me salga en palabras dulces,
palabras finas, zarandeadas, reventadas,
dejame pasar
que mi voluntad no se pierda
dejame cruzar el barranco, la hondonada,
dejame por favor regresar a mi casa
antes de que los volcanes canten
antes de que el discurso de los cerros
escupa en nuestras bocas.

* * *

Chaya’a b’e chwech rajawal ri b’e
Chaya’a b’e kinq’ax na
Kinb’in na apan chi upam ri
Ab’aja b’e
Ri xq’ajow ri amuxu’x
Pa we kaqiq’alaj b’e
Ri ktz’apin uchi’ ri tz’ininem
Kinta toq’ob’ che alaq xuquje’
laj taq tz’ikin ri kkixilij ri ko’alaj ch’ich’
kinq’ax na laj taq ab’aj
kinq’ax na laj taq che’
kinq’ax na laj taq awaj ri kkikoch’ ri sutz’.
Xa kinq’ax na nub’e
Chaya’a b’e chi we ch’u’jarik ri kurech’ ri nuwach
Kel lo chwe pa taq ki’ taq tzij,
Ch’uch’uj taq tzij, e xojowsam, e paq’inaq,
Chya’ alaq nub’e
Mat b’a chja’r ri  nuch’uq’ab’
Chya’a la b’e chwe kinq’axej ri siwan, ri jomojik,
Chaya’a la b’e chwe kintzalij chi uwach wachoch
Mojo’q che b’ixan ri ixkanulab’
Mojo’q chi  ri kitzijonik ri taq juyub’ chechub’an ulo  
pa ri qachi’.

* * *

Sudo
como una olla de barro
no estoy curada
me derramo.

* * *

Los ojos de los desaparecidos
miran hacia adentro
no se pueden cerrar amarrados en el tiempo
flotan sus nombres al viento como bandera de nadie
dicen adiós esperando el retorno.

* * *

Cuestan las deudas
cuestan caro
con la vida
la de los otros
la nuestra
cuesta pagar la existencia
la cuenta abierta del aire y los sueños
los conceptos, la ternura, los signos,
cuesta porque todo vale
y la miseria es una sombra que se extiende
tétrica  inorgánica  transgénica
en este país que me devuelve lo que se traga
no hay tiempo para pensar
en este imperio que me devuelve lo que se traga
la historia vomita y se traga de nuevo.

* * *

A mi hijo…
Injerto de mi carne
sos mi cuarzo, mi coral,
la obsidiana pulida donde me reflejo
la perpetua perforación de mi corazón.

* * *

Elena Kame es un hechizo,  muerde con su boquita canina , su saliva  conduce al gran río, hacia profundas cuevas y altos cerros, su amor es un encanto que ciega el camino adormeciendo las razones de la cabeza, su voz quebranta los huesos de la melancolía devolviéndose en murmullo y carcajada, sus uñas saben a chile y a cacao, traga en fluido de lava, sella con cera de abeja, dedica sus lagrimas a los símbolos arcaicos de la tristeza, cuerpo de lluvia invisible  dibuja tumbitas de colores y pinta sus mejillas con achiote, indescifrables estrellas de papel brillante le adornan la sien, su rostro es la máscara caustica y burlona de la memoria,  envuelve sus corazones con hoja de tusa perforando delicadamente los pezones del sonido, enhebra latidos que lucen como cuentas de collar antiguo, hace sonrojar a las espinas amando con la tenacidad de quien ha bajado descalza y desvanecida los nueve niveles del inframundo, Elena Kame se desborda como al principio de los tiempos en el gran final de los tiempos, su espíritu es hechizo y encanto a la vez.

* * *

Las piedras fuimos marcadas con hierro candente
quemados nuestros ojos
vimos con la  mirada volteada
agujeros negros
tragándonos en la infinidad
la muerte chineaba  nuestra desgracia
su  perro lamia nuestras heridas
escupiendo
nuestra conciencia lacerada
ya el sabor de la tierra no era el mismo
los frutos caían antes de madurar
a escondidas fuimos creciendo
gota a gota en lo profundo de las cuevas
así fue como nos envolvió el silencio
del gran comienzo.

* * *

El espíritu  se va si no lo cuidamos
agarra su propio camino si se incomoda
toma su propia medicina si se enferma
se aleja como si nada 
sobre el mar
no dice adiós
se va sin remordimientos,
sin culpas,
en su ausencia
dejamos de ser sagrados
nos volvemos algo sin nombre.

* * *

Este infierno es pequeño,
más bien chiquito,
chiquitío pedazo de tierra sagrada
donde se calcinan los sueños,
aquí las cabezas son pelotas
los dedos espinas
las piernas machetes
todo tiene filo, todo corta,
todo se debe
es un infierno pequeño
nos vemos las caras
sabemos nuestros nombres.

* * *

Patoja de piel invertida
mudas amantes
cuando las serpientes cambian de piel.

* * *


Hablame en el idioma del tiempo
sacudime en el silencio de las estrellas
despertame temprano antes de volver a dormir
para amarte con mi lengua domesticada
para que tu voz descalza juegue en mi cuerpo
hablame con la lengua del sol
decime palabras verdes que me maduren en la piel
junta tu nombre con el mío
quereme también con tus dos corazones.


Fotografía: Fredy Amariles

Rosa Chávez   Poeta indígena de la Nación Maya K’iche por línea paterna y Maya Kaqchiquel por línea materna, nació en Guatemala en 1980. Es también actriz y gestora cultural. Ha publicado los poemarios Casa Solitaria (Guatemala, 2005), Piedra (Guatemala, 2009; Costa Rica, 2009); Los dos corazones de Elena Kame (Argentina, 2009). Su obra aparece en las Antologías: Memorias del Festival de Poesía de Medellín (Colombia, 2006), Las Palabras y el Deseo. Antología mínima de poesía guatemalteca (Guatemala, 2006), Libro Abierto, Arte Contemporáneo en Guatemala, Proyecto Mosaico (Guatemala, 2006), Antología El Vértigo de los Aires, Poesía Latinoamericana 1974-1985 (México, 2007), Los Cantos Ocultos. Poesía Indígena Latinoamericana (Chile, 2007), Aldeas Mis Ojos. 10 Poetas Guatemaltecos Después de postguerra (Guatemala, 2007), Adornos de Papel, Memorias  del Festival Internacional de Poesía de Quetzaltenango (Guatemala, 2008), Con Mano de Mujer. Antología de poetas contemporáneas de América Central  1970-2008 (Costa Rica, 2008), y en diversas revistas latinoamericanas. La crítica literaria Anabella Acevedo comenta: “Rosa Chávez lleva a cabo a través de la palabra una constante exploración personal que igual toca la temática de la identidad cultural como la de los espacios más íntimos de su ser mujer, a veces con una voz tan desgarrada y explícita que sacude hasta al lector más experimentado. En su poesía, esa desnudez se traduce en un discurso sin exceso de ropajes y adornos, de un sentido narrativo que por momentos le da a sus  poemas la calidad de relatos mínimos, o de fragmentos de relatos que van completando una historia”.

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