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Gilma de los Ríos

RECLAMO

Amar no puede ser
prestarse al juego de hacerse daño
interiormente,
llenando la sangre de aguijones.

Amar no puede ser
reclamar con violencia
un derecho de ser
que al otro le negamos.

Amar no puede ser
transitar un espacio de zozobras
con una carga de inseguridades
que borronan las dichas.

No puede ser amar
sentir que una ansiedad terrible y permanente
deja nuestra existencia
en puntos suspensivos.

No puede ser amar lo que lesiona,
lo que nos quiere ver disminuidos,
lo que recuerda que morimos.

 

METAMORFOSIS

Formas que se alejan del tiempo.
Que hasta acabarse quedan.
Como desearía
una metamorfosis en objeto.
Ser una forma
con volumen no más
y sin cerebro.

Cuando el dolor se colma
termina el movimiento.
Parte de mueble antiguo,
brazo  quieto.
Y las piernas envidian
las patas de la mesa
que no buscan caminos,
que simplemente van envejeciendo
junto al suelo.

Objetos arrinconados y sin uso
que acaso raras veces se recuerdan.
Que ni siquiera merecen el esfuerzo
de tirarlos afuera.

Así mi corazón que late todavía.
Como esa vieja lámpara de leña
la vida misma,
que pudiera dar luz
pero no hubo madera,
ni cerillas
ni la razón crucial para prenderla,
menos aún cuando hubo luz eléctrica.

Por eso del amor
no supe nada.
Ni siquiera recuerdo
si acaso estuvo aquí
en el lugar inútil
de los objetos viejos.

 

 

GÉNESIS DEL PERDÓN

 

Hasta Dios debió aprender a perdonar.
Comenzó perdonándose a sí mismo
por una obra imperfecta
que le producía ira.
Y la ira
siempre ansía destrucción.

Quizás sentió
en medio del diluvio
y ante la frágil arca,
cierta ternura y cierta compasión.

Ese afán de vivir
de seres tan pequeños
y el poder de saber
su destino en sus manos.

Los días del diluvio
para Dios fueron días de reflexión.

¿Para que lo creado
sin la mujer y el hombre?
Y sin el otro
¿para qué el amor?

Entonces un conmovido Dios
habló de alianza
y fundó el perdón.

 

 

OTRA GUERRA

 

Presencio cómo se torturan.
Con rapidez y habilidad
hacen pequeñas incisiones
en cicatrices de viejas heridas.

La ironía,
el sarcasmo,
el menosprecio,
transitan por encima de la mesa,
mientras la saliva intenta
que no atragante la sopa.

Ese placer morboso
llega a manteles con cortés puntualidad,
y el que todavía duela
parece dar razón
a esta pareja de longeva historia,
que a la televisión
critica su violencia,
mientras vuelve cotidiana la guerra
de su malsano amor.

 

 

ACERCA DE LAS LÁGRIMAS

 

No es casual que tan poco
se escriba sobre lágrimas
y es muy posible
que conmuevan menos.

El maquillaje oscuro en las pestañas
privó a la lágrima
de su encanto esencial:
la transparencia.

Ahora,
dejan en su caída
manchas negras.

Tal vez por eso
los hombres ya no usan pañuelos.
Pero siguen haciendo llorar
a las mujeres.

 

DESPERTAR SOLA

 

Aprendí a soñar.
Aprendí a refugiarme en el sueño.
Y cuando la razón quiso imponerme
la dura disciplina de no soñar despierta,
dormir no fue un descanso.

Programaba,
corregía,
aunaba,
todo tipo de sueños,
y en ellos
obstinada y absurda buscaba resolver,
el dilema imposible del corazón y el mundo.

En mi dormir poblado de cansancios,
la mente me traía
el recurso final de abrir los ojos,
y de nuevo en el centro solitario
del paisaje que habito,
vuelvo a entablar mi relación estrecha
con las cosas que me requieren viva.

Dar o no dar el paso.
Sumarme a la quietud definitiva
o crear el movimiento.
Inventar otro día mi cotidiana vida.

Pero tanto que hacer
y yo pensando…
Los objetos me llaman
debo limpiarlos.

 

DEL ENCARTE

 

Y  yo ,
que sólo quería amarlo,
resulté siendo principal sindicada
de su sentimiento de externa agresión.

Quizás tuvo razón,
así yo juzgue su criterio injusto.

Encartamos a los otros
con las pasiones
que nos producen.

 

DESPILFARRO

 

El lenguaje callado,
La palabra rotunda
de un brillo o una sombra.
La verdad fugitiva de sí misma
en un juicio certero
no atrapado.

La voz no enuncia.
No nace.
No da forma.

Y la ansiedad de todo lo negado
es una fiebre suave y permanente
que al fin agota.

No fue una sutileza ese miedo de ser.
Fue un despilfarro.

 

HISTORIA DE MUJER

 

Tienes,
le dijo él
después de besarla,
una clara tendencia a la muerte.

Segundos antes,
ella se había propuesto,
por ese amor,
la vida.

 

Fredy Amariles

Gilma de los Ríos   Nació en Manizales en 1955. Su adolescencia la vivió en Pereira donde empezó a publicar poesía y obtuvo primeros premios. Es Comunicadora Social de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Su carrera profesional la ha ejercido como editora y directora de publicaciones, docente universitaria y facilitadora de talleres de Derechos Humanos y Comunicación. En 1989 el Museo Rayo publicó su primer libro de poesía: “Antes del silencio”. En 1999, la Alcaldía de Manizales y el Instituto Caldense de Cultura” publicaron “Reincidencias”, su segundo libro. De éste la autora publicó una segunda edición en Bogotá, en el año 2000. En 2001, en traducción de Annika Wiberg, Simon Editor publicó en Suecia “Aterfall”, “Reincidencias” en sueco. Su poesía ha sido publicada en numerosas antologías. En el 2006, escribió y grabó en su voz los textos de prosa poética para “Libertango”, obra que presentó la Escuela Piazzolla en el teatro Colón y en gira nacional.

Última actualización: 28/06/2018