Festival Internacional de Poesía de Medellín

 

Extraído de De windsels van de sfinx [Las envolturas de la esfinge], editorial Querido, 1995

 

De la serie ‘De windsels van de sfinx’ [Las envolturas de la esfinge]

 

Cuando yazga yo en dispersión
completa, desavenido con el aroma carmesí de
las cosas, y sienta una tenue niebla sembrando
la discordia entre mis últimos temblores y
una mano llena de piedras tachando mi pasado
hasta que hora tras hora
nunca haya sido,

deja entonces que tu blanco vientre intente
retrotraerme cual Osiris de la escisión
hablando la lengua de nuestro secreto y afable
abecedario, aunque rechacen mis riñones
la semilla y se verifique que
tan sólo puedo ser un dios
en calidad de espectro.

 

* * *

De la serie ‘Stof ter ontraadseling’ [Materia desentrañable]

 

 

O como
cuando afuera
llueve y tú te extiendes y
te estiras y te quedas lentamente
resuelta para que también por dentro
pueda fluir el agua anticipando todo
lo inmarginable que está por venir

sencillamente porque el silencio,
resultado de la filtración del zumbido de las cosas, te
reclama ya y despierta en ti un presentimiento
de cómo será cuando te hayas asomado sin resuello
al umbral del futuro sustrayéndote en figura humana
a lo humanitario y esperando la caricia
de la mano que lo sabe todo.

 

* * *

 

De la serie ‘Stof ter ontraadseling’ [Materia desentrañable]

 

Queda por ver si para entonces
no desdeñarán tu apenas conquistada
acuosa soledad, como se desdeña a un futbolista
que de pronto advierte que ha de estar
fuera de juego: ha sonado el pito, pero
no ha oído la señal de los dioses y ha seguido
adelante, ignorante y omnisciente,

y pese a tener la meta en perspectiva
se ha vuelto un descarriado, un vagabundo del que cada
paso es un traspié, cada palabra una injuria, un desahuciado que
prosigue, aun tentado por el suelo, alerta a la zancadilla que
no llega, conque no le queda más remedio que avanzar y
seguir avanzando e ingresar en la bienaventuranza de
ser un marginado.

 

* * *


De la serie ‘Uitgeteld’ [Fuera de cuenta]

 

¡Eh!, chiquillo en el paraíso submarino,
ves aquel rojo fulgor del sol, o no eres más que un par
de ojos contra el agua; y la batahola y el barullo ciudadanos,
los oyes, o eres oídos nada más llenos de líquido
meciéndose en las olas de tu universo encantado donde
aún no rigen las leyes del entre y
sobre el cual entonces no hay nada que informar.

Pero al apoyar ahora aquí mi mano, siento
cómo las tuyas, sin tiza ni letras del
abecedario, marcan a fuego en ella signos de una
mágica escritura – que leo como un ciego poseído, pues
tal vez puedan contarme algunas cosas sobre
color y melodía del callar cantando que
yo aquí fuera echo ya tanto tiempo en falta.

 

* * *

 

Toc toc en el cerro abombado como el
mundo, corre corre hacia la cima del vientre
que refleja el espejo de la risa y… pun pun, me dan
un puntapié y plaf me desplomo por los hoscos hechos
de la carne y por un momento la puerta
se entorna hacia el comienzo sin fin
que luego se llamará pasado,

y huy, ahí me enredo en el frágil misterio
de vida introspectiva, y suave suave te
acaricio el coco en la paribola revuelta
como el globo alrededor de los planetas y no me queda
más remedio que esperar tu estruendosa salida al ruedo para
dejar sentada tu obra maestra entre
las cuatro paredes de estos tiempos rebeldes.

 

* * *


Uit De aantochtster [La atizadora], Querido 2003

De la serie ‘toebereidselen’ [preparativos]

 

cuando en    individualidad extrema, es decir aislado de
todo lo demás y lo posible, es decir también en    intensa intimidad, que
parece un diamante duro y óptimamente rebelde al tiempo cual vacío, cuando
vas allí en busca de hechos y descubres cómo bailan sin gobierno
tus ojos en sus cuencas y cuán atrapados están en los de los
demás tus pensamientos, se llega rápido a la conclusión
de que la quimera que tú mismo      ..
                  has entronizado,
se te ha caído de las
manos, esfumado
de la cabeza

lo que tal vez lamentes pero que te privilegia,
liberada que estás del cuidado de ti misma y de pasado que ata a
hábito             y de vergüenza por el mísero espectáculo
de desnudez; ¿y lo que percibes en esa situación?
niebla tal vez o lluvia o la cabeza ignívoma
del tiempo, o, de ser afortunada, el
gruñirle a la misericordia de
la espoleadora, a quien
tu luto por tu propia
ausencia puede
bastar para

atracar igual en tu corazón

esparcir arena sobre tu alma

rellenar con mazapán tu cavidad

 

* * *


De la serie ‘Zo is zij’ [Así es ella]

 

sin estás cautivo de ti mismo, un puño comprimido en torno a un puñado
de chinches, una alteración de ritmo, un desarreglador de hoy, una escalera sin
fin, una religión sin contrapunto

sin estás despreocupado, se fija amargura en tu mirada, cede compasión
a la venganza, omite el estar de paso acariciar lo libre que hay invertido
en ti

sin se oxida la sencillez, deja la duda su impronta de dedos grasos en el icono que
vaga en tu cabeza, incumple el amor darte una casa, no es tu cuerpo más
que un barril repleto de minucias,

un montón de hambre con un marco de musculatura

lo que presenta como única ventaja la de causar pectativa de luz para erigir en ti
lo más interno, de calor para avivar en ti lo interior, de tierra para sepultar
en ti lo más querido –

lo que ella sabe hacer cuando te extrae del clamor de la existencialidad
lo que ella sabe hacer cuando ataja para ti las piedras que caen del cielo
lo que ella sabe hacer cuando toma sol desnuda donde las olas traen muerte

lo que ella sabe hacer cuando la dejan ser

 

* * *

 

ella no se acelera en el ideal trillado de humanitarismo ni en trabajos
de cualquier tipo, aunque sí está por venir cuando te sabes buscado o a lo mejor hasta
consolado por la represión de belleza

o, también posible, por la elevación de fragancia florecida que a través de
tu muerte viene a ti y te encaja en ser y te detiene en el zumbido persistente
de limbo

donde se te cubre con pegajosa amplitud en espera de la
desaparición que ella te depara

 

y es que acude a la mortalidad como mosca a la miel

y luego pasa las manos en sentido contrario a las agujas del reloj haciendo un nudo en tu pensamiento: no como anacrusa previa a final, sino como anticipo de comienzo te atará
de forma totalmente gratuita las alas que te harán señas para que vuelvas –

así es ella
así hace ella
así da ella

así es ella demasiado buena

* * *


De la serie ‘Nomenclatura

 

la cuarta persona del singular

por qué no habrían de estar contigo esas palabras de una caída en suerte que
ensalobran la boca: en vez de regodearte en silencio con la
muerte de dios y de exclamar: miren lo libre y rebelde que soy,
tal vez seas capaz de sondar recepción en torno a cómo
desmigaja la desquiciadora la hostia del futuro
en la lengua de los limitados a sí mismos

los que buscan sucedáneo en placer y eluden

la cuarta persona del singular

esa rompenucas y conformista desenfrenada

que se entrega al máximo y que
con mano de seda extrae
en beneficio de los que reculan ante la muerte
piezas de dominó de la hilera de segundos
que se hacen tic-tac hasta que ya nada continúa cayendo y los
sensibles al tiempo están contenidos en el jamás de lo que será: esperanza pura

 

Uit Vreemdgang [Adulterio], Querido 2007

De la serie ‘die vervloekte oorspronkelijkheid’ [esa maldita originalidad]

 

lo que queda de ti cuando en tu claraboya de cobijo se enciende de pronto una lijadora que con grano grueso elimina tu epidermis de felicidad y aniquila las terminaciones nerviosas de tu tacto para abandonarte sin envoltura ni percepción

es tu fondo, es el resto en el que eres y en el que para gran asombro tuyo hay veneno almacenado, libertad, espacio y también el aire con el que muy suave y sin odio ni remitente naturalmente desconocido le tiritas el alma, y ella casi sin notarlo se estremece una última vez con tu aliento y remonta vuelo regocijándose con tu contacto
                                                                     
aunque tu existencia se extinga en la corriente que murmulla bajo lo presente donde deambula ella

 

* * *

por qué desatiendes la delgadísima membrana que registra toda oscilación en la parte interior de tu ser: aun antes de que alguien señale un dedo, inmovilizas ese milagro de sensibilidad con angustia y afán de posesión hasta traicionarte esa pulverización de generosidad interna

tal vez porque no te atreves a mirar cuando cuelgan tu vida en la niebla, cuando tiran de ti como de un cable para meterte en un carrete, cuando en la propia amenaza, en el ataque, en la avidez detectada en los otros de reglamentarte y denigrarte, no ves la posibilidad de volverte, de salvaguardarte: no obstante, al borde de tu excepción tienes mayor probabilidad de cazar la luz esquiva

ponte oscuro como la noche, despliégate, extiende el bastidor del tiempo: a lo mejor ella vuelve a colgar sus profundas palabras del clavo que llevas en tu corazón

 


De la serie ‘het hun intiemste bezoekselte’ [el su más íntimo visitelte]

por pura arrogancia o por pura locura
para todos estos e incluso también
para todos los otros y próximos y antiguos
determinar qué deben considerar
el su saber secreto, el su más íntimo visitelte,
el continente en ellos encallado
del que vaporándose están inmersos en cuanto
cierran ojos o reconocen el interés sustancial
en su situación invertida del pájaro subterráneo
que con voz muda clama en su interior

lo que la mayoría suele percibir como un
lamento indestinado que roza las sienes de sus
zonas de atención, pero que en los algo más avanzados
genera una conciencia de una casi inmaculada
introvertida, prácticamente blanca gravedad: 

mantenerla erguida pone al servicio en ti alegría,
liberarla enrolla consagración en la cavidad de tu ente

 

De la serie ‘het kroelen van de verweesde engel’ [los cariños del ángel desamparado]

 

pero quién se va a creer que alguien haya colgado
un reloj en medio de todo

igual sientes cómo fluye la corriente de suave progreso
por las paredes de seda de tu cámara interior
y te imaginas vinculado al roce de plantas y
animales contra lo que los impulsa y ves
hundirse poco a poco casi todos los objetos
de su coyuntura temporal, algo que también
a ti te ocurre cuando echas y despides
al llamador de orden en tu mente y dejas
efervecer en ti lo desenvolvente lo que te abre
lo que colma tu más íntima extrañeza:

y es que quien consiente que el ángel desamparado
ande retozando en su asunto personal
no sabe ser de sí mismo y deja que su errante
huésped tuerza el tiempo, remueva la escotilla
que subyace a sus pensamientos, instale un segundo
par de ojos en sus paneles laterales
 

De la serie ‘die het derwaartse aan je waagt’ [quien se atreve a tu acullá]

 

* * *

aparte de ocasión eres también silencio que toldeas
en lo almante, un círculo oscuro de azufre que
queda al remover la putrefacta perdición, una
manifestación que es imposible reducir al aquí
y ahora ni puede aislarse de lo envolvente
que a la larga bien que te hace renunciar a la
procreación, sobre todo porque se mantiene ahí
lo que te atesora y en secreto sabes bien que sin
aquello que se esparce y en lo que estás implicado
en cada pensamiento y acto sólo queda el achacar
en los marcos del ego y la satisfacción a lo propio

por eso cultivas la voluntariedad que germina en los
surcos de tu glándula pensante y dejas deambular tu mano
por la corriente de fondo de tu identidad, instalándote en
la conciencia de que en cada palabra se invoca
a los humanitarios y se pone en la balanza el peso
específico de tu existencia

y por eso ya no te rezagas y dejas que en tu ser emerja
la que viene, porque es ella quien se atreve
a tu acullá

intenta tomar nota de ello y pulir tu contenido cerebral
de modo que esa yegua troyana dentro pueda
galopar encima para que asediado, dominado,
espolvorado, o bien:

chιspα

lυmbrε

lιbrε

 

 

* * *

 

nada, ni siquiera el trabajo duro ni mirar mucha
televisión sirve para conjurar la muerte

sin embargo, en la tierra de nadie de los desamparados
estás obligado a ir en busca de lo germinante
y vinculante, sencillamente porque a pesar de tu
voluntariedad y tu autorreferencialidad estás a punto
de rendirte tan pronto como la muerte se autoinvite en
lo en que vive en ti,

lo que heredaste desde que uno que partió
dejó para ti en la eternidad de su ausencia
y te metió en prisión en el secreto de tu
fragilidad y te dejó con la incertidumbre
sobre lo que de él se cierne sobre ti

por eso terminaste armada a su alma,
te volviste pública cual imagen de su figura,
cual atrevención en torno a su fin, cual burbuja en su
ser, en cuya calidad se ha ahuecado tu nombre,
se han incidido tus palabras, se ha encogido
tu potencia

por eso ahora lastras la mirada del espantado
y el escalofrío del sido y tienes que buscar refugio
en la maternal que sin empacho ni ánimo
de lucro alguno se digna a tejer flores
en tu angustia, besar a la futura muerta en tus ojos
y cobijarte en la opulencia de

su αιrε

su rιsα

su lυz

 

© Traducción del neerlandés: Diego J. Puls 2009

Estas traducciones fueron realizadas gracias al aporte de la Foundation for the Production and Translation of Dutch Literature -NLPVF-

 

Fotografía: Natalia Rendón

Henk van der Waal   nació en los Países Bajos en 1960. Poeta, traductor y ensayista. Estudió Filosofía en la Universidad de Amsterdam y en la Sorbona. Obra poética: De windsels van de sfinx (The Sphinx’s Swathing Bands / Las vendas envolventes de la esfinge), 1995; Schuldsanering, 2000; De aantochtster, 2003; Vreemdgang, 2007. Ha traducido obras de Paul Auster, Edmond Jàbe y Julia Kristeva y ha escrito ensayos sobre Maurice Blanchot, Paul Celan y Faverey. Escribe poesía con un melodioso y erotizante uso de las palabras. En sus poemas, esas palabras tienen un efecto propulsor hacia delante. Lo sorprendente es que él  no rehúye de la inteligencia y la erudición. Clásico y moderno al tiempo. De su primer libro, Las vendas envolventes de la esfinge, expresó Maarten Doorman: “Los versos en sí mismos constan de largas frases que podrían ser concebidas como vendas envolventes. Estas vendas envolventes de palabras, cuando se desenvuelven, revelan un enigmaático silencio”.

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