Festival Internacional de Poesía de Medellín

El público del Festival

                          

“El Festival es muy democrático, muy amistoso
y mantiene alerta la verdadera inspiración.

Hay aquí un filtro muy importante para la poesía: el público.
Es un público muy generoso, muy competente, que ve en la poesía una posibilidad de salvarse,
un público que da coraje a la inspiración.
Una participación en el Festival de Medellín, es como una vacuna contra el alejamiento de la poesía”

Marin Sorescu (poeta rumano que perticipó en el IV Festival Internacional de Poesía de Medellín)

Un público cada vez más lúcido y comprometido con el acto de escuchar se nos manifiesta como alma del Festival Internacional de Poesía de Medellín. Porque el público, que asiste multitudinariamente a  los recitales y demás actos, es el gran protagonista, la esencia de esta celebración. Este público atento, cualificado y elevado en su espíritu se convierte en un centro radiante. El público es el depositario de toda la gran poesía, de la fuerza que hace posible la conjunción luminosa a través de la expresión poética, de la capacidad visionaria y del poder de celebración como especie. El público es el gran visionario, es la fuerza que hace que el espíritu vivificante de la poesía adquiera sentido y sea el fulgor que nos impulse hacia la luz. Es en ese gran público donde la poesía actúa con toda su capacidad penetrante y misteriosa. Cuando somos público, en el Festival se siente un oleaje tibio de la energía radiante que se produce en este encuentro. La poesía adquiere sentido cuando se transmite de persona a persona. Sin la presencia que le de sentido al poema este se convierte en un cuerpo de signos inertes. El poema vibra en la conciencia que lo capta y lo procesa en su interior. Sin el otro, la poesía es una cripta sellada. En Medellín se ha contribuído a elevar la dignidad de la poesía al nivel espiritual que se merece, gracias a la disposición para escuchar, para interiorizar el ritmo y el contenido de los poemas, para valorar la voz , lo que implica devolverle al ser humano su verdadera dignidad y respeto. Este gesto del público demuestra que la condición humana recupera sus virtudes sociales y solidarias. Se ha mejorado mucho el trato interpersonal, después de haberse instalado en el ambiente social un conjunto de agresividades y tratos abusivos entre los habitantes de la ciudad. Gracias a un público receptivo, atento, generoso y con voluntad de asimilación de las nuevas propuestas de congregación, es posible darle permanencia a una cultura más constructiva y edificante. De ahí que una valoración del público implica elevarse a unos planos muy satisfactorios de convivencia y receptividad. Como expresara el poeta de Bélgica, participante en el XIV Festival Internacional de Poesía, Stefan Hertmans : “En Medellín he visto lo que realmente significa el Festival: es que incluye a un público que radicalmente cree en el significado vital de la poesía en su propia sociedad, gente que bebe poemas con una sed y un amor que a nadie le puede dejar indiferente. Una experiencia gratificante”.

 

 

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