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Milena Ercolani, San Marino

 

HEMOS MIRADO EL MAR

 

Hemos mirado el mar…

Estaba oscuro el horizonte
sobre las aguas…

Me hundí
en tu boca,
tus dedos calientes
me recorrieron la piel durante el crepúsculo,
con mis ojos lunares me perdía
en tus ojos de diamante
y respiraba
los estremecimientos de las ondas:
almas de salobridad éramos,
vibraban nuestros cuerpos
en el deseo común de ser arena
y luego viento…
y luego mar…
y luego de nuevo arena
que resbala y se aleja,
se acerca y se acaricia,
se reúne y se besa
en un acto único de amor…

 

 

COMO EL MAR

 

(a mi hija Martina)

Como el agua del mar
sucedes…

Te encrespas en la ola,
con el viento coqueteas
y obsequias fresca
la espuma amorosa.

Eres espejo de la luna,
la lluvia te perturba
te golpea violenta
e instintiva te quiebras…

Como el agua del mar
reflejas y contienes.

Como el agua del mar
sucedes
y me tomas por la mano,
y aunque mi rostro
arrugado transcurre
mi corazón se agranda:
desde la ola tú me hablas
y la noche susurra…

 

 

REGALO DEL VIENTO

(A MI HIJA ROSA)

 

En los humores del viento
encontré
tu rostro,
un viento caliente y estruendoso
te levantó
de mi regazo

Mas puede el viento
detenerse,
yacer inerme
sobre fríos pedazos de tierra?
Sería el silencio
y el aire caería pesado
sobre el abismo de la estaticidad

Pero el viento
acaricia,
el viento desordena.
Jamás prisionero,
es soplo de vida

Tú, jamás prisionera,
libre en el espacio,
serás por siempre
hija del viento.

 

COMO CUANDO TE AMAMANTABA

 

A través de la boca
el mundo entra en ti,
ese mundo que te ha herido,
lágrima negra sobre un corazón bermejo

A través de la boca
la vida entra en ti
y quisieras vomitar el dolor,
no sostener el peso
de una roca difícil de digerir

A través de la boca
quisiera entrar yo también
de nuevo en ti,
alimentar tu hambre de amor
como cuando te amamantaba serena
filtrando para ti el mundo
…pero tu boca es libre
de beber la vida
escupiendo al gigante que te oprime

¡Bebe, mi amor!
¡Bebe, alma adorada!
Nútrete con el poderoso fruto de la tierra,
vitaliza tu cuerpo de guerrera
y sé fuerte,
mata al gigante… no con tu boca,
mátalo
¡con tu pie!

 (6 de noviembre de 2005)

 

 

BODAS

 

Cuando el río
que parte de ti
se arroje en mi mar,
lo voy a reconocer
y voy a dejar que mi piel
se bañe en sus aguas,
en donde voy a hundir la cabeza
y en los labios salinos
voy a saborear el fuego
de tu respiración intensa
…Y cuando el viento me traiga
los ecos tuyos
mi garganta voy a ofrecer
y al no consumirme me llenará
de vida regenerante de la tierra

 

EL CANTO DE LA CRISÁLIDA

 

I

Me levanté de mañana,
me vestí con la luz,
envuelta en un cálido tejido,
fajada con cintas de sol.

Mi desnudez,
cubierta con un hilo de plata,
ya divisa el mediodía,
un aura punzante
me sacude los miembros
y doy voz a mi canto,
no es un canto adventicio,
es un canto de acción:
¡A las armas, guerreras!
¡Que comiencen las danzas!
Tengo espadas de plata
con los puños de oro.
Serás traspasado, dragón,
y cuando yo sea mariposa
volaré encima de tu cabeza cortada
para chupar los humores
de tu cuerpo herido,
misceláneas de sangre y vida
ofreceré a la savia de las flores,
surgirán vástagos en el aire circunstante
y yo seré una mariposa, por fin mariposa…
Iluminante y excéntrica, con las alas tendidas
y el instinto del vuelo.

 

II

Todavía estoy aquí adentro,
ya el lucero desciende
y la luna, señora,
cubre mi manto:
hace frío, está oscuro…
Seré todavía mariposa?
Espero en silencio
deseosa de luz,
pero tengo las cintas doradas,
la desnudez no ha sido ofendida,
ahora me preparo para dormir
y me rindo a la noche…
Mañana seré mariposa.

 

VOLAR… EXTRAVIARSE

 

Hubiera querido volar
esta mañana,
al lado de tu ala
vagar,
por espacios de azul arrebatada,
extravío…

Caerá el otoño silencioso…
Gélidas noches de invierno
volverán demacradas mis murallas
lejanas
pero yo estaría contigo,
juntas podremos remontar los océanos
y llegar a la espuma de los mares,
donde el sol pintará de agosto
mi piel deseosa…
Contigo…
Dónde estás?
Errabundo punto solitario
ti desenfocas en el horizonte.
Y ya te has ido…

Buen viaje
y abrígate, golondrina amiga.

 

PSIQUIS

 

He vagado sedienta
por valles desconocidos,
he pisado sin darme cuenta
hierbas silvestres y curiosas,
he olido perfumes antiguos
con olfato nuevo,
vastedades azules
me han acariciado los cabellos
y noches fulgurantes
me acunaron.
Eran noches frías…
Eran noches cálidas…

He caminado entre guijarros y piedras,
he bebido de fuentes escondidas,
he disfrutado las aguas sinceras
y ahora estoy aquí,
en la cima del mundo:
veo allá abajo mis valles,
del aire que me rodea
respiro las fragancias,
soy yo la quimera,
soy yo la estrella,
soy yo quien mira aquí
las fuentes que chorrean en la altura.

 

VORREI ESSERE UN PONTE

 

Quisiera ser un puente
por encima de los océanos,
se fundarían pueblos por mis calles
dibujadas de amor,
celebraría la vida preñándome
con alientos de danzas y cantos de colores,
consumaría mi roca,
pero dejaría que el espíritu planeara
sobre altos litorales…
Sólo si empezaré abajo
podré también yo cambiar la suerte,
ni tierras, ni mares, ni otras partes,
tan sólo cromatismo de corazones:
seré yo la sola tierra
que el agua mojará,
y luego seré fuego
en el soplo del viento
y sobre mis arcos extendidos
las montañas por fin
podrán reconciliarse.

 

MEDITERRÁNEO

 

Mediterráneo, mar inconmensurable,
Mediterráneo amable,
Mediterráneo de profundas aguas
y de olas insidiosas,
en ti yo me pierdo enamorada
y ardo de amor respirando
el penetrante olor tuyo salobre.

Mediterráneo, mar danzante,
Mediterráneo estrepitoso,
ondeando y cantando poesías arcanas,
inundas y descubres el peñasco
que como mi corazón, del mismo modo,
a ti se entrega, generoso mar,
y se adormece, calmo, con tu abrazo.

 

 

POR TI… CIEN AÑOS

 

Quisiera vivir cien años
para poder contar cómo,
siendo una mujer joven,
conocí a un hombre
capaz de amarme
como ningún otro,
capaz de hacer vibrar
mi cuerpo
en espasmos infinitos
y acordes melodiosos,
capaz de alimentarme
de nuevas tentaciones,
capaz de llenarme de vida
y bienestar,
del poder sublime qeu ofrecen
alma y cuerpo unidos
en universales conjunciones.
…Por ti
cien años tendría que existir,
cien años
para contar de ti.

 

 POETAS

 

Solitarios sitios arcanos
encuentros oníricos de amor…
Vírgenes selvas reciben
la noche de nuestras miradas
en las que se reflejan los cielos del alma,
los cielos de los amantes de la luna,
los cielos de nosotros, eternos Endimiones
que levantamos el vuelo en el crepúsculo
y suspiramos, bellos de noche,
entonando cantos a las estrellas.

 

SUEÑO

 

Llámame de nuevo,
llámame, amado
y yo seré la más hermosa entre las hermosas,
la concha más rara…

Con bálsamos de mar
perfumaré mi piel,
sabores jugosos voy a ofrecer
a la voluptuosidad de tus labios…

Sobre la palma de tu mano
cerrada como una corola
seré perla,
la perla más preciosa,
luminosa para tus ojos
encantados sobre mí…

Llámame pronto
y seré tu amante dichosa,
en todo momento dedicada a inventar
fantasías y lazos para el amor:
acariciaré de tu cuerpo
cada borde de piel, aun el más lejano,
aspiraré embriagada tus olores
y te respiraré
en cada beso rezumando amor…

Llámame amado,
aquí estoy esperándote…

 

ESTUVE EN PARÍS

Estuve en París
en primavera…
y tú
has estado conmigo
compañero de mi carne:
me has llevado por la mano
por los vastos bulevares
perfumados de sol
y en el aire manchado de café y de croissants
respiré tu olor.

Estuve en París
en primavera…
y tú
has estado conmigo
compañero de mi corazón:
me acariciaste la piel
estremecidos por el viento,
en lo alto de la torre Eiffel,
y cuando bajé
tú te quedaste arriba para mirarme con el sol
y luego bajar en vuelo,
cogerme por la cintura
y llevarme a volar contigo…
sobre los arcos de triunfo,
sobre los palacios reales,
sobre los techos olvidados.

Estuve en París
en primavera…
y tú
has estado conmigo
compañero de arte:
has jugado conmigo
en los verdes parques enamorados
pintando el tulipán
con nuestro abrazo cromático;
confundidos en una sola alma
entramos en el Louvre,
con la emoción de un solo amarillo corazón nuestro
sacudido por las palpitaciones de los sentidos.

Estuve en París
en primavera…
y tú
has estado conmigo,
compañero de amor:
me has sonreído
en la música alegre de una revista,
y encendido los ojos
en las lentejuelas rojas de un cabaret
de donde regresamos
a altas horas de la noche
con el deseo intenso de amarnos
en nuestra reducida habitación de hotel…

 

Hicimos el amor en París
en primavera…
largamente…
tantas veces:
tus manos como pétalos de tulipán
resbalaban sobre mi piel,
tu boca destilaba ambrosía
y yo fui mariposa
liviana a tu alrededor,
fui manantial de mármol
y te apagué la sed
y luego catedral,
donde tú entraste lentamente,
reverente.

Tú has sido mi sueño de París,
en primavera…
una presencia constante dentro del alma
…en París …dentro del amor.

(París 1º de mayo de 2006)

 

CUANDO TE ESCRIBÍA “AMOR”

 

Cuando te escribía “Amor”
sentí que el corazón se me ensanchaba,
se dilataba para abrazar
ese universo inmenso que palpita
de los dos…

 

Cuando te escribía “Amor”
sentí mi corazón latir más fuerte,
marcar el ritmo
del misterio sagrado que me arroba
el alma y la lleva hacia ti,
convirtiéndola en un respiro solo
de los dos…

 

Cuando te escribía “Amor”
sentí tu voz de nuevo,
que me susurraba con el ritmo de nuestros
corazones galopando cerca,
vibraba
en esa áurea melodía
de los dos…

 

Entonces regresé donde ti, Amor,
y sentí toda la fuerza
de nuestros cuerpos unidos,
toda la magia
de nuestras miradas amantes,
toda la ternura de tu mano cálida
sobre mi piel vibrante,
toda tu entrega al placer mío…

 

Entonces sentí el Amor tuyo
salir de tus entrañas
para llegar a mí donándose:
embriagada con tu perfume, abrí
mi corola para recibirte
y te ungí con mi nardo,
el que destilan mis entrañas…

 

Entonces osaste más todavía
en mí, desplazándote dentro de mi alma:
yo gemía por tu Amor,
cada vez más fuerte…
Eras mi universo…
Cada vez más fuerte…
Eras mi dádiva…
Cada vez más fuerte…
Yo era ambrosía que destilaba…
Cada vez más fuerte…
Y así entré…
Dentro de tu alma.

19 de febrero de 2009

POETAENDOS

 

Ahora les explico,
ahora me explico.
Es verdad
que en mí conviven
dos personajes,
dos entidades,
que yo conozco
en parte ambas:
una es un niño
que adora correr
y descubrir, que escupe
gotitas de saliva
sobre las rodillas que la tierra ensucia
cuando tropieza
y en la mano regordeta
que se pasa sobre el pelo sudado;
el otro
es una mujer
que adora escuchar
y busca el amor,
tiene las rodillas limpias y se viste de fiesta.
A veces
el niño la llama
y ella se concede,
así conviven y se quieren,
crecen juntos
y juntos aprenden.
Tal vez ellos hacen de mí un poeta?

Traducciones de Martha Canfield

 

Milena Ercolani   nació en la República de San Marino el 19 de septiembre de 1963. Escribe poesía desde niña. Ha publicado los libros de poemas: Fuggendo dal regno di Niente, 1993; Mareggiate, 1995; Donna in Mare, 1996; Il canto della crisalide, 2005. En narrativa publicó Celesta, 2007 y Figlie della luna, 2009. Autora de cuentos y fábulas para niños, ha recibido, entre otros, el 1er premio del Concurso Internacional Calabria Domani, el Premio Internacional de Poesía y Narrativa Padus Amoenus y el Concurso Nacional de Poesía y Narrativa La Montagnola. Desde hace varios años colabora con el Centro Social de Dogana en la organización de jornadas dedicadas a la divulgación de la literatura y de la poesía. Junto con un grupo de artistas dentro del Centro Social ha dado vida a la Asociación literaria cultural “Il Cenacolo”. Es miembro de la Sociedad Dante Alighieri de San Marino.

Última actualización: 28/06/2018