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Udo Kawasser, Austria

 

 

metro, último poema

                      "¡Como un perro!, dijo. Fue como
                       que la vergüenza le iba a sobrevivir."
                                                           KAFKA

neón compacto las sobras del día
en el arroyo debajo de los párpados
el peso último de tacones resonantes
tanques de basura golpean y no hay sostén
a las paredes encofradas de nuestros caminos
nos arrimamos con máscaras fláccidas
sobre las caras golpeadas
esperamos en el plástico lavable
de los asientos que la cadena del retrete
un último pliegue por fin se tire
que este día rezume ruidosamente
en el tragante entre los carriles

 

*

                                                                                  a campo traviesa

apicultor de marzo

vibrato respirando
desarraigado en diagonal llano
los himenópteros en el velo solar un sursurrar zumbar
(amarillas las picaduras de las bolsas de polenes)
y silbar en el ramaje yacente
un volver a vivir (VIVALDI) y sin embargo también
como ver como oír
en la desembocadura de la oreja invernal
visitas de gatitas en marzo
fuera de sí apis

*

  
momento I
                               para katharina

antes de caer la noche
la tarde coagula
en plaquetas
y se junta
como suspensión
al final del aliento
pues la gravedad
se suspende
cuando la horizontal
mide
el instante

*

cañada I

a
    campo
                traviesa
a lo largo de los lindes
y las zanjas
en los arroyos
se pudren los ganglios en
su piel herrumbroso      memorias
protuberancias en fermentación

                                                           en esas horas
                                                           el sol alisa
                                                           las arrugas
                                                           el paso está
                                                           al compás del aliento
                                                           bajo la piel
                                                           las hélices zumban
                                                           como presencia que
                                                           remonta

a
    campo
                traviesa
a lo largo de las zanjas
bajo árboles
las huellas de inicios
sepultadas
de las entradas del día
incluso los corzos han
perdido
mi viento
                 cruzan
desprevenidos mis caminos
en la espalda

*

 en plena austria

esa es tu lección de vuelta
en vuelta en este
silencio evacuado decadencia de corteza
ramas derribadas sobre faldas
lomas cimas petrificadas proliferan los tiempos
primitivos de los helechos

siegas entalladuras de vuelta
en vuelta paso a paso sangrados
volvemos a nuestros vientres
y negras son las cercas a lo largo
de los arroyos y amarillas amén

¿de dónde sólo escombros de corteza
ese silencio de las formas?
a veces se operan
aún mariposas
sobre los cuerpos lentamente
se cierra el bosque

*

dicha invernal

qué descuido de las estaciones
bajo la plana órbita del sol
este placer de ollares
como una primavera los delata
y aire de algas pincha
torre tras torre
deletreo la línea insular
de lindau contra el emplumado
cielo una tormenta de gaviotas
en el bajo más allá de la baranda
claros como el alción los ataques contra el fondo
qué clase de poema de ráfagas
(otro día tal como éste
y cuento las horas)
un despertar de la plegada
fisonomía invernal
cuando los elementos coinciden
el espacio se encorva hacia los árboles
hacia el matorral de capullos
y nos deja expuesto a los espacios intermedios
los tristes paraísos de las zonas peatonales
gravilla y cochecitos de niños que se enredan
en largos abrigos
descubierta
nuestra impotencia
el azul ultramarino ahora
que tira bajo la piel de agua
como un precursor en el rostro del lago
en los extremos celestes cocinan hemorragias
y cuento con dedos rígidos
así bajo las barandas
una última franja fulgor
sonido de mirlo

 

*

imágenes de vuelo

 

I. somalia

la corteza está hendida
en sed cerámica
bajo el escarnio
de sombras vagantes
mi lujo estético
encima de la paleta del polvo
con los ángulos de finísimas coordenadas
en puntos matorral
vida sin extensión
llanos
en siena cocidos

 

*

II. groenlandia

en ese vacio de larga distancia
la palabra cicatrizada
agarrada como un cincel
y dirigida
contra la inacción
a romper
la banquisa mapas
flotantes

 

III. atolón

turquí abre
la hondura
su ojo
en la orilla desbordante
del océano
descansa compacta
la pupila en el recife
mirada de mil brazos

*

                                                                                                              en los espacios intervalos

de: caprichos capreses

 

I. coloquio

con bellos líquenes
golpeas la sal gris
la tierra está a la escucha
del mar
el áspero sustento
de las rocas no
te sacia
apenas que te distingo
en esas sendas lejanas del día y de la noche
tu bote ulises
en el lugar borroso
ningún viento arranca a tu
boca las palabras emplumadas
en casa
  

  

 

*

II. pinus nigra

un presente proyectando
otra sombra en el erguido
andar de la arboleda
en que la luz
tu aliento resina

con cabeza de agave la roca
sobresale el mar
desde las grietas
polvorean las cigarras
ambulare
en medio de ordenada oblicuidad
reventándose enebro y romero
mientras tú piel
se abre hasta la tierra

cuando las agujas
arden en la tarde
las horas se condensan
en el cuerpo
  

*

carga aérea

 

I. siroco

desde anoche un falcón aleteando
en mi cabeza una especie de cocina de vapor
o sáhara que habla en ráfagas entre
naranjos higueras limoneros has ya

las primeras mandarinas su olor
en los dedos me desperté temprano con golpes
en los sienes esa predisposición a poemas del viento
de zonas meridionales el húmedo aliento predatorio

me sopló los cuadernos del techado
borró la línea costera pero a lo mejor
también la isla empezó a ir a la deriva
desaparece el cabo de miseno

*

  
II. föhn

la talló el borrador de la tierra de un día
al otro en el crujido seco del suelo
una vereda primaveral en la confusión
de leños y libros carga aérea de áfrica

en el creciente cantar de las hojas
con todos esos gestos de hojas de olas
en las ramas los dientes de león
muerden los prados y ebrios

de besos del ajo de oso hasta los cárabos
vuelven a centellear sobre los caminos
ninguna cosa que no tuviese una boca
de fresa tan pronto a manifestarse

*

 III. levante

 

manojos de lenguas aceitunas en la oreja
de la novia del viento la canción cuchicheada
un salteador en el cuerpo ceñido
de la isla susurra huye es ningún céfiro

porque el mar verde está hablando
una fuerza sin zapatos vaga por el bosquillo
mide con pasos de plata el peso
naranjo de su mirada paseo aéreo canto

de laurel de una sabina huyente vientos
estivales en noviembre con el corazón
bajo la joven corteza pero
los higos morados ya se han cogido

 

*

mundo del cuerpo

piel ilesa dice el anatomista
con el bisturí una última mirada
a la cara la tarde pasó
por las coronas de los vasos
la muerte es lo más cotidiano

*

 

 

 

De: FONÉTICA

*

letanía de mango

hay
mango jay
mango mamey
mango superjay
mango macho
mango hembra
mango mario
mango hobo
mango moro
mango hóland
mango toledo
mango huevo de toro
mango corazón
mango melocotón
manga princesa
mango matilda
mango paleta
mango lechuza
mango suspiro
mango chupeta
mango baltasar
mango sabricó
mango dátil
mango piña
manga china
mango seda
manga blanca
mango negro
mango rosita
mango manzana
mango papelina
mango calabaza
manga amarilla
mango mantequilla
mango bizcochuelo
bollo de negra
reina de méxico

 

*

 

 

 

 

De: MORFOLOGÍA
malecón-kodaks (tres vistas)

 

I.

oscuro malecón bordado con
encaje de parejas recién cortado
el cebo acopiado del pescado
a lo largo del muro
con un hálito
de letrina cambian cejas
con cada mirada

*

II.

flotando delante de regla
con tinta y pluma
un pelícano precipitándose
desde el viento
y en la bolsa gular
la tarde – pez coleando

*

III.

a contraluz un cuadro vespertino
en el muro siluetas pescadores
negra engrasada
la boca del río un murmullo
mudo por el morro
y el faro aún espera
con su luz

*

  
uva caleta

para michael donhauser

en las playas cubiertas de riñones
donde árbol tras árbol
se agacha bajo el viento del mar
con un gordo brillo rojo verde

nadie sospecha venas hinchadas
ramificarse pulsando en cada hoja
y un grupo de doncellas inmaduras
oscurecer encima del filo de las hojas

lo que la sed recoge morado
la lengua lo mueve sarroso
en la boca la pulpa deja atrás
el paladar con preguntas

las hojas caídas se juntan
negras forman crujiendo una sábana
siguen ardiendo quebradas en el mediodía
hasta que finalmente la ceniza se hace arena


 

Udo Kawasser  nació en Austria en 1965. Poeta, narrador, ensayista, traductor de literatura latinoamericana, bailarín y coreógrafo de danza contemporánea, maestro de alemán en la Universidad de Viena. Estudió Filología alemana, francesa y española Recibió el Premio de Literatura Voralberger en 2001 y el Premio de Poesía Dulzinea, en 2008. Tradujo El cerebro que canta, siete poetas de lengua alemana, La Habana, 2009. Algunas de sus obras: Einbruch der Landschaft: Zürich-Havanna, 2007; kein mund. mündung, 2008. Ha publicado en las mejores revistas literarias de Austria, Alemania, Suiza y Bélgica como: Wespennest (Viena), ndl (Berlin), literatur+kritik (Salzburg), lichtungen (Graz), entwürfe (Zürich), allmende (Alemania), krautgarten (Bélgica), entre otras.

Última actualización: 28/06/2018