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Quito Nicolaas (Aruba)

Por: Quito Nicolaas
Traductor: Ramón Todd Dandaré

PROMETEO
Revista Latinoamericana de Poesía
Número 86-87. Julio de 2010.

 

                        

CONSCIENTE

 

Temo
expresar
las palabras
que alojan
mis sentimientos.

Tengo miedo
de volver a contar
las historias
que ocultan
mis pensamientos.

Temo
revelar
las declaraciones
que envuelven
mis experiencias.

Tengo dudas
de realizar
los sueños
que agotan
mis días.

Soy consciente
de que mi voz,
que echa al mundo
mis ideas,
las engendrará de nuevo.

Soy consciente
de que los sentimientos
que persiguen
mi vida,
los podré compartir.

(Fuente: Dudas razonables, 103 p. /2002)

 

 

VIDA DESPEJADA

 

Nunca te
he encontrado,
para decirte algo,
como señal de despedida,
en mi corazón.

En la lejanía
me consolaste,
durante esas noches
de soledad,
sin abrazarme.

Con azabache en los ojos,
siento tu presencia,
en la cama y en los brazos
de otro,
que no te mima.

He esperado mucho
una señal; una señal de vida
envuelta en tu olor,
de cuerpo desnudo,
después de la medianoche.

Tus palabras,
que cada día llevo
en mi vida esotérica,
que nunca termina,
en nuestro sitio de encuentro.

 

© Gerede Twijfels, 2002

 

OBJETO

 

No veo ningún objeto,
sólo los rayos,
que se dirigen hacia mí,
secos en la parte inferior.

Que nadie con intuitiva imaginación
dirija tu vida,
ni siquiera la indeseable dote
que humildemente te recibe.

La humanidad ya no existe,
en nuestros continentes.
El dilema atrasado,
cada vez se adelanta más.

La unidad ha sido devorada
por políticos perversos,
de despreciables ideas,
además de su alucinación.

 

(Fuente: Dudas razonables, 103 p. /2002)

 

 

OLAS

 

Olas, echando espumas,
ensortijadas por
mis recuerdos,
que me remontan
a un periodo de abundancia,
que como niño, como emigrante
cambió mi vida,
incluso por una vida
sin retrospección.

Altas olas, que nunca más
me volvieron a llevar
a la cuna, donde balbuceé
mis primeras palabras.
Mi cordón umbilical,
profundamente enterrado,
grita por mi regreso.

La tierra que cada vez tiembla
para tragarse los recuerdos
de mi juventud;
encuentro con
las ondas cerebrales.

Olas, como la lava;
que reducen mi vida,
mis pensamientos y mi creación
a cenizas.
Un hijo de su terruño,
detrás de una cortina de hierro,
condenado a cadena perpetua,
a fin de renunciar
a lo que es un derecho.

 

(Fuente: Dudas razonables, 103 p. /2002)

 

PINTURA CORPORAL

 

Disfruto
de ese sentimiento,
de que mi cuerpo,
de adentro hacia afuera,
haga que todo viva de nuevo.

Como siempre,
se me estiran los músculos,
como una cuerda,
que agrava el tono,
de un coro.

Todo ese contoneo,
de tus caderas.
Toda esa belleza,
que me embriaga,
en un cielo inamovible.

Con ojitos sonrientes,
viste el salón revestido,
sentiste a distancia,
una mirada atormentadora,
de la que no te liberabas.

Cual bailarina árabe,
me cautivaste en tu mundo,
en el embrujo
de palabras rítmicas,
en la palma de mi mano.

Tu sonrisa de bronce
me dejó como adorno,
en un cántaro que,
necesariamente, hay que vaciar,
en un ambiente seco.

 

© Gerede Twijfels, 2002

 

DE TARDE


Cada día que pasa es uno menos de nuestra existencia.

 

Secuelas de mis poemas
resuenan como un ventarrón
entre las colinas de la vida,
colgadas en la cuerda de la vida
en cada rincón
reproduciendo un eco.

Más no se podía escuchar
por la baja nubosidad
cuando los sentidos fueron silenciados,
cuando la tarde fue convertida
en un chubasco.

El sonido de mis poemas
colapsó a lo largo de
una camino arenoso,
arrastrado y recogido por otros;
descubriendo la fertilidad
de su belleza.

 

© Atardi di Antaño, 2005

 

CIEGO

En la vista del ciego
se ve el pasado distante,
cargado de contratiempos
a cualquier lado
de la creación,
sin llegar nunca a disfrutarlo.

Surgen objetos,
vuelan independientemente
el uno del otro,
se anidan entre la masa,
en busca de concepto,
pero se condensan.

Retumban los pasos,
el eco de una discusión,
en el monte del menosprecio,
tentando el alma,
llena de vicios y de virtudes

El llanto del
recién nacido,
raro en otros,
caracterizado por sucesivas impresiones,
va dirigiéndose por el universo,
cometiendo un pecado.

En la vista del amo,
sólo eres diferente,
de su conciencia,
un contrasueño; un fraude,
que sólo tú puedes observar.

Tendrás que arrastrarte,
como ningún otro,
para la victoria
que determina
el destino de un ciego.

© Gerede Twijfels, 2002

 

MALVINAS


El descubrimiento de una vida que nunca se vivió,
que sí podía ver sin poder volver a contarlo.

 

En mi sueño
te veo aparecer
        cada noche.

En el pasado te admiraba
en el rabillo del ojo
              durante el día.

Retirados el uno del otro
un deseo creció
              durante la noche.

Pero alguna vez
olvidamos el compromiso
                    al mediodía.

Hicimos el amor
dos cuerpos amargados
             en la mañana.

 

© Atardi di Antaño, 2005

 

PAISAJE LÍRICO

 

El hogar familiar
al levantarse un encanto,
el comienzo del día
las aves en el jardín
un concierto de alegría.

Años que no volverán
ahora mayor pensamiento
vida cambiante;
cuando el exterior entra,
quebraderos de cabeza.

Después de un tiempo
fotografías que revelan
un paisaje rural
la entrada de una época;
réplica cómo creció.

 

© Atardi di Antaño, 2005

 

ANILLO DE ORO


Nada te detiene si tú mismo no lo deseas.

Ideas ya obsoletas,
que reniegan de sí mismas
letras sublimadas
caligrafiadas en la pared.

Sueños caribeños, a la salida
de un puerto
censurando mi almohada
escupiendo hasta el otro lado.

Ven a bordo de mi crucero
camina los mares
de pasión
para bajar a tierra en Druifkust.

Luego se echó a la mar;
un marinero que nunca
más volvió
contando
una epopeya.

 

© Atardi di Antaño, 2005

 

AUSENCIA

 

En una gruta de soledad crece
un trupillo, con un tronco en la intersección del destino.

Siente lo que la naturaleza
experimenta
desde el interior ... un vacío.

Pon tu mano en esa rama
mira las olas que brotan.

Desde el interior como un cáncer
ignorando el símbolo,
lamentándose.

La flor de sangre sin tierra
para crecer entre ellos
creyéndose por encima de ellos.

Con el tiempo completamente podrida
la acústica que desaparece.

Despreciando
un sólido chubasco
apreciando
la decadencia de la persona.

un vacío ... desde el interior.

 

© Atardi di Antaño, 2005

 

RITMO DEL DESEO

Las palabras permiten la tortura mental, después de que la Tierra se abriera para sorber el peso de la verdad.

 

Una flota de aves,
alas de satín,
el mar se torna cielo.

Chozas como conchas,
arrastrándose como serpientes,
malditos puntos con rayas.

La conciencia del cuerpo,
por supuesto, cambió de rumbo,
cerebro en mano.

Una gran atracción,
aplastada en migajas,
haciendo volar el pasado.

El color de mi sudor,
como una melodia en la faz,
dibuja palabras gitanas.

Santiago, diga: ¿se convierte el cielo en mar cuando la luna está cubierta?

 

© Atardi di Antaño, 2005

 

MATA HARI


La primera generación conocida, donde el conocimiento no es competencia ni tiene amigos.

El afecto del género
degenera en un infierno terrenal;
un demonio.

Quebraderos de cabeza, dudas
sin tomar en consideración.

Las imágenes
son mis escenas retrospectivas,
una prórroga en la vida
¿por cuánto tiempo más usarás
la fachada de una dama?

No necesito enrocarme
como esqueleto debajo de la tierra
destruyendo a los demás;
lo que queda, me ama
como un huracán.


© Atardi di Antaño, 2005

ESCULTURA DE ARENA


La luz que brilla olvida la funcionalidad
que cada quien le atribuye.

 

Hace mucho tiempo,
te esculpí
con mi imaginación.

con mis dedos empapados
de nuevo una forma
para volver a cambiarla.

tu figura creaba
otra figura
hecha de arena.

un cuerpo de que alardear
que tiembla y contesta
cuando se le habla.

una escultura que
me dio una razón
con una razón de regreso.


© Atardi di Antaño, 2005

 

CONDESA


Esa flecha que en ruido se desplaza como para el oído del sordo el rápido crecimiento de los senos.

Mírate, el siglo dieciocho
en un santiamén
sin preocuparse
ni por la respiración del aire.

Me diste latigazos
con el vergajo de la pasión
te arrodillaste
para no llorar por la melodía.

En la lluvia nocturna
te revolcaste como una
carta en un sobre
constantemente me atormentabas,
hasta en el universo.

El lazo heredado
anudó el ombligo
en todos los rincones de sus muslos
sorbiendo la secreción
entre bahías francesas.

Ni siquiera cambiadas
ni en cuerpo, ni en palabra
las puertas de su corazón,
me desanimaron.


© Atardi di Antaño, 2005

 

DEVELO (DESVELO)


Desde hace años revelación, sin capa de polvo.

 

Cada cara refresca
mi memoria.

donde las preguntas
descoloran las respuestas,

donde las palabras conducen
a ideas primitivas,

para volver a descubrir
el trasfondo de una
estatua.


© Atardi di Antaño, 2005

 


Quito Nicolaas  nació en Aruba el 26 de octubre de 1955. Poeta, ensayista, periodista, dramaturgo y profesor universitario. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de Amsterdam. Ha publicado los libros: Eclips Politico (Political Eclips), 1990; Illusion Optico (Optical Illusion), 1995; Destino (Destiny), 2000; Gerede Twijfels (Reasonable Doubt), 2002; Tera di Silencio (Country of Silence), 2004; Atardi di Antaño (The afthernoon in the past), 2005; Alameda, short stories, 2008; Verborgen leegte, 2010. Incluido en las antologías: Pa saka kara, 1999; Island of mine, 2002; Bentana Habri/Open windows, 2004; Met de wil elkander bij te staan, 2004, Van de Prinsengracht, 2007 y The Dictionary of International Contemporary Poets, China, 2009.

Última actualización: 12/03/2021