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Rodolfo Dada (Costa Rica)

 

           

Digo patria
y hay un pez azul
que nada en un mar ilimitado
recuerdo el vértigo cuando el arrecife termina
y el mar vuela infinito
recuerdo también el pez azul de mi infancia
en estos ríos que cubren la tierra

la patria es entonces la memoria del agua
el vuelo de un albatros
sobre esa memoria
crecida por los años
aquí un ejército de peces
protege el infinito
la aleta que lo guía como la mano de dios

aquí la línea azul que separa
las dos manos se prolonga
y como un niño pinto pajaritos en ese horizonte

*

 

Camino una calle que no existe
             
Lo único que tengo se desliza
gota a gota entre los dedos

La gloria de otros años no es la sal
que ahora me conmueve

Vi una ciudad, lo juro
un café perdido entre sitios difusos
poblado de amigos y muchachas
Vastedad donde una barca azul
sólo es visible en la tormenta

Es una cárcel inmensa esta ventana

    Donde un pulpo desliza sus tentáculos
y un pez otea desde el vidrio
mi diminuto espacio

*

 

Sólo la lluvia recuerda al mar en esta ciudad

Infancia anclada entre fósiles, piedras
peces en las vitrinas

Presiento un mar ahogado
en la intimidad de las almejas

Saco mis manos
busco la sal y no la encuentro

Los pequeños caracoles se han ido,

el pulpo, los peces de arrecife
mis pasos de niño detrás de los jureles

Me adhiero a la roca como un alga
abro las branquias y me ahogo

Intento asir el esqueleto del mar

*

 

¿Quién podría recordar la lluvia?
            
En medio de un cielo gris
sólo se escucha algún retumbo débil
¡tanto azul, tanta inmensidad!

 La lluvia es ahora miserable

No tengo ventanas y todo es una ventana
Las gotas caen desde el techo de palma
y en las hojas arden sus bordes de fuego

La lluvia es la limosna de un avaro

 

Esta noche alisto la maleta
un paraguas sería desastroso

Afuera los volcanes son soles diminutos

Me siento a tomar café con los amigos
en otra mesa, una mujer con una bola de cristal

Dejo un infierno y sus fuegos nupciales
un arrecife en desorden con escamas de plata

Pero ese viejo de Darwin nos quitó las sorpresas

Salgo del agua, emerjo a tierra vaporosa
              abro la maleta
              y me pongo este disfraz de dinosaurio

*

 

Vos podrías hacer de este papel
un bodoquito para el cesto
de este lápiz astillas
iluminar el pedazo de noche en la ventana

Podrías caminar entre los pescadores
ahora que la furia del mar baña las calles

El agua, los peces que avecina
la profundidad poblada de esta hoja azul
donde los barcos sueltan sus amarras

Vos podrías caminar esta profundidad
hacer de este cuarto de hotel un incendio
estar desnuda como esta página
tan obra maestra
tan mar Caribe estallando su abanico
en este malecón de la Habana

*           

             
              El mar es una tumba
para los marineros

Dos barcas mecen
sus huesos en la noche
sus quebradas razones

En una viaja el fuego
con tu rostro encendido
entre vanas estrellas

En otra viaja el agua
con sus medusas vivas
sus inasibles peces

*

   

               Estoy sentado en una espera
               casi integrado al edificio

Pero es la última estación
y busco tu regalo

entre mis dedos un collar de nácar
una campana perdida en el naufragio
alguna estrella de cristales rotos

La vitrina exhibe tus pendientes de plata

Una estepa separa tu ciudad y la mía

*

       

FOTOGRAFÍA EN BLANCO Y NEGRO


                                                 
                                        Cuando al mirarme en el espejo
                                        Veo en mi cara la de mi padre...
                                                 José Coronel Urtecho

 

             

Mi padre es mar, infancia
plato frente a una costa incandescente
ostión golpeado con un hacha
cuerda girando en aire matinal

Un pochote repleto de iguanas y garrobos
hamaca extendida entre almendros
papaturro, rama de matapalo

Mi padre es sueño, el sombrero de paja
la pijama azul, las pantuflas de cuero

Cualquier referencia a su muerte
la niega el espejo. Su misma edad
Manchas de sol

Mar azul, plantado, infinito
Aleta entre las olas, mantarrayas inmensas
pargos rojos en una esquina de playa

Ola perdida, arrecife sin corales
la muerte es un mar vaciado

 

El espejo es una canción
“soy un pobre venadito...”
la boca, el movimiento de la boca
el magnetismo en sus dedos ondulantes

Una caña doblada
ojarán con su esperanza rota
pez vela con el pico partido
Es agua, silla, cuchillo, ostión abierto
almeja, chinchorro, lisa, tiburón
Mar desviscerado
             
Mi padre es aroma
una jaula con bastirma bajo el sol enmohecido
Hijos saliendo de un sueño 

 Una almohada en el espejo es mar

Foto en blanco y negro
un niño arrastra diez jureles y una cuerda

Casa amarilla, paredes de pochote del 59

Un niño mira el mar

*    

              
             
              Oigo risas de niños
en un siglo no vencido aún

Oigo risas de niños
sostenidas en la infelicidad
de este siglo

Tanta alegría hace a los niños
olvidar la historia
en ese mundo donde sonríen
tan lejos de mí

Guerra es una palabra
perdida en el tiempo
como enfermedad
miseria, tristeza

Oigo risas de niños
tan lejos de mí
en un siglo no vencido aún

 

CANCIÓN DE CUNA

           

              ¡Dormite Karina,
dormite Nicole!

Espera el concierto
del gran borrador.

¡Dormite Karina,
dormite Nicole!

Necesita un sueño
repleto de sol:
                       el sueño de un niño
                       con un caracol.
        
Dice así:

Borrado está el Coco,
Calunga y el mal,
los duendes del río,
los duendes del mar.

                            Borrada está el hambre
y el gran borrador,
puso en una mesa
arroz y pan-bón.

 

                            Borrado está el frío,
el odio, el dolor
y entre las fronteras
sembró un girasol.

                            Borrada la guerra,
el gran borrador,
puso entre la boca
del rifle una flor.

Borrado está el odio,
los ojos del mal.
Dibujó entre arenas
la espuma del mar.

                             Borró las espinas,
dibujó una flor,
                            dibujó una escuela,
con un pizarrón,
dibujó una madre
y un gran biberón,
dibujó un abrazo,
cantó su canción.

                           
                            ¡Dormite Karina,
dormite Nicole!

Mañana en el día
brillará otro sol,
en el mundo, mundo,
del gran borrador.

 

Rodolfo Dada  nació en San José de costa Rica en 1952. Poeta y escritor.Integrante del grupo coordinador del Festival Internacional de Poesía de Costa Rica. Escritor de literatura infantil. A nivel de la poesía en el 2004 publicó el libro Cardumen; enesta publicación , en la primera parte, libros inéditos escritos desde la década de los setenta hasta el año dos mil tres, los cuales son: Cardumen (2003); Fotografía en Sepia (1981- 2000), Sobremesa (1984), Pequeño poema Colorado (1977) y Cuajiniquil (1975).En ese conjunto de obras se deriva de la temática del paisaje marino, selva y arena a una nostalgia profunda de los poblados, la infancia y los instantes detenidos en las fotos; luego, sin perder el hilo conductor de la naturaleza y el mar, hace transición  a  un mundo infantil mucho más marcado, en el que el poeta escribe en dirección a los niños, con historias y episodios coloridos que muestran los poemas como un dibujo coloreado con crayolas, historias en la que la naturaleza devuelve personajes casi mágicos llevados todos por un ritmo sólo comparable con los sonidos de las noches en el trópico.

Última actualización: 28/06/2018